BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ

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UN MINUTO DE FILOSOFÍA: “LOS SUEÑOS Y LOS RETOS ANIMAN EL CAMINAR"

domingo, 1 de junio de 2014

LAS PERSONAS NEGRAS DE LOS SEMÁFOROS, HUMANIZAN LA CIUDAD



Sin la menor duda que humanizan la ciudad. Habrán observado que siempre vamos con prisas y veloces. Por eso, cuando se  pone el semáforo en verde, a los dos segundos, se oyen pitidos. ¡Qué fastidio! Y, sin embargo, el claxon no se oye cuando en los semáforos se hayan estas simpáticas personas subsaharianas.
La de historias que tienen que contarnos si nos pusiéramos a tiro. Han cruzado países enteros,  incluidos los áridos desiertos que vemos en las películas, hasta llegar a nuestras tierras. No, no han venido de turistas. Han venido a ganarse la vida, como lo hacemos cualquiera de nosotros. Su lugar de procedencia no les da las mismas facilidades.
Su cara sonriente es el saludo y la presentación cuando te acercas a ellos. Con los dramas y tragedias que tendrán a sus espaldas y ahí los ves tan alegres. Su simpatía y sonrisa nos humaniza. Nosotros tan taciturnos, estresados, agobiados, con ganas de llegar y tan preocupados por todo, a lo mejor hasta nos molesta verles tan alegres. ¡Qué contrastes!
Es verdad que no están contratados.  Pero que me digan si no es trabajo estar toda la mañana, con sol o con lluvia, al pie del cañón. Es bonito verles saludar a la gente que vamos en los coches, nos conocen y a todos nos tratan con amabilidad. Y es que las rutinas nos hacen pasar por los mismos sitios. Ya te alegran el día.
Con todos los que he hablado, pues tengo la suerte y la ocasión de poder hacerlo, me constatan las mismas cosas. Están contentos de estar entre nosotros. No quieren meterse en problemas, pues, han venido pensando no solo en su futuro, sino en el de toda la familia que dejaron. Y muchos de ellos utilizan la tarde para formarse y mejorar su situación.
Las personas negras nos humanizan. Para el que quiera verlo, su presencia nos hace relativizar muchas de nuestras historias cotidianas. El hastío que impregna nuestras vidas, quedaría neutralizado si participáramos de sus sueños y esperanzas que les han traído a nuestras tierras (que también son las suyas) o es que el planeta tierra es solo nuestro.
Sus ganas de vivir, el esfuerzo y sacrificio que les ha supuesto el llegar a nuestras ciudades, es todo un reto para nosotros y nuestras vidas tan cómodas y ‘aburguesadas.  Nos enseñan, para el que quiera verlo, que se puede vivir con menos cosas y con menos complicaciones. La vida es más sencilla, más simple. 
Bastantes de ellos, no se conforman con sobrevivir de 'su trabajo' en los semáforos; les preocupa su formación, asisten a cursos de carácter profesional, estudian aunque les cueste; lo de los semáforos es temporal, desean progresar y promocionarse y por eso ponen los medios.
Sí, sí, ya me dirán que han venido por lo que han visto en nuestras ciudades, pero ellos que llevan tiempo con nosotros, también saben lo que se ‘cuece’ por estas tierras y distinguen muy bien lo que les interesa para conseguir sus sueños. No lo olvidemos su cultura, sus valores, su identidad africana tiene mucho que ofrecernos y darnos. Compartir lo mejor de cada uno es la ocasión que tenemos para enriquecernos todos.
Igual les tenemos que estar muy agradecidos y decírselo; sería la manera de reconocer todo lo que nos aportan y nos dan, cada día, cuando nos saludamos por las mañanas al acercarnos a los semáforos.

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