BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ

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UN MINUTO DE FILOSOFÍA: “LOS SUEÑOS Y LOS RETOS ANIMAN EL CAMINAR"

domingo, 18 de mayo de 2014

DE VISITA A UN CENTRO DE PROTECCIÓN DE MENORES



Sí, hay niños y niñas a los que debemos proteger. Lo bonito sería que estuvieran en sus casas, con su madre y con su padre. Pero, hoy por hoy, no es posible. Por desgracia. ¡Qué fácil es tener hijos! Si en Andalucía hay unos 2.500 menores, en situación de protección, háganse cargo de los que tenemos en toda España. ¡Cuánta carga de sufrimiento acarrean estos niños y niñas!
Conviene, de vez en cuando, recordar estas cosas. Aunque sea para seguir concienciándonos de lo mal que lo pasan estos chicos y, también, como llamada de atención para los que formáis una familia.
En una conversación decía un niño: “Este verano quiero ir con mi auténtica familia de vacaciones”. A saber porqué lo decía. Lo asombroso es que ya distingue entre las familias que son o no son auténticas. Aunque habría que ver que significan para él esas expresiones.
Estos niños y niñas, están muy dañados. Lo han pasado muy mal, incluso cuando eran bebés. Sabemos de abusos, maltratos, negligencias, abandonos, encerrados en cuevas,… todo esto, como comprenderán, sin entrar en más detalles.
Es verdad que nos vienen niños extranjeros y que les acogemos en nuestros centros, no creo que nadie ponga objeciones a esto, sería un acto de inhumanidad rechazarles. ¡Ay si nosotros hubiéramos estado en su lugar! Pero este es otro asunto de más envergadura. Ahora lo que importa es que están en nuestros centros de protección y les tenemos que atender, en igualdad de condiciones, como a los nacidos en nuestros pueblos y ciudades.
La naturaleza humana se manifiesta, con toda crudeza y realismo, en estos menores.  Son la viva imagen del contexto en el que nacieron. Familias rotas, desestructuradas. ¡Ah! Ya procuro no decir de familias pobres. Porque estos chavales están así no por ser pobres, que bastantes también lo son, sino porque su familia, también entre las acomodadas, no les dan la protección adecuada y por ello, el juez de menores, tiene que intervenir.
A estas alturas, sería el colmo pensar, que lo del traje y la corbata tiene que ver con la gente buena, y los sucios y desarrapados con la gente mala. La vida nos viene diciendo que esto no es totalmente así. ¡Cuánto sinvergüenza anda suelto! Y, sin duda, sus hijos sufren las consecuencias. Aunque no estén en el sistema de protección.
Son las reflexiones que te brotan, espontáneamente, cuando estas conviviendo con estos chavales. Esto dicho. Tengo que decir que los niños son niños en todas las partes. Estén en su casa o en un hogar de protección. Les gusta jugar, pelearse, montar en bici, entretenerse con la wii,… y tantas otras historias que se montan los niños de cualquier familia.
Estos días me ha llamado la atención, la formalidad y responsabilidad que van teniendo estos menores. Les vi fregando y haciendo las tareas de la casa que les corresponde. Se levantan y, antes de irse al colegio, han hecho la cama y lavado los dientes.  A todos los niños les cuestan las normas, pero poco a poco las cosas van ’calando’ en el trasiego de la vida cotidiana.
.Los centros de protección de menores,  verdaderos hogares, ya no son lo que eran. Del asistencialismo están pasando a verdaderos centros educativos, de promoción y dignificación de la persona. Son espacios de convivencia, de cercanía, de compañerismo. Nada se hace que no esté planificado y programado. Y, sobretodo, la pedagogía del afecto es el motor del centro. Bonito finde.

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