BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ

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UN MINUTO DE FILOSOFÍA: “LOS SUEÑOS Y LOS RETOS ANIMAN EL CAMINAR"

domingo, 18 de octubre de 2015

EL METRO, ESPACIO DE GLOBALIZACIÓN

El otro día estuve en Madrid. Casi siempre que voy a la capital me desplazo en el metro. Para mí es una comodidad. Tengo que decir que es un buen invento. Mis felicitaciones a la persona que tuvo tan excente ocurrencia.  Te privas de ver las calles de la ciudad, pero ganas en humanidad por la cercanía con la variedad de personas que te acompañan.
Cada vagón es un mundo, por la cantidad de gente que nos juntamos y hasta, materialmente, nos estrujamos. Por exigencias de guión, rompemos el círculo de nuestra intimidad corporal, aunque no nos sentimos agredidos. Bueno siempre hay alguien que aprovecha las ocasiones de  las multitudes.
Con frecuencia se ven a los enamorados, muy encandilados, mostrando su afecto y cariño. No les importamos nada, los vecinos temporales que estamos al lado. Se ve que cualquier espacio es idóneo para expresar el amor que se profesa.
Es interesante, los fines de semana, ver pandillas de adolescentes muy engominados y maquilladas, sonrientes y felices, camino de la diversión, con las ganas de comerse el mundo; a veces, imponen un poquito si son numerosas y, sin embargo, vuelven dormidos, despeinados y con el rime desvaído. Parecerían 'soldados', como marchitados y derrotados después de la ‘batalla’ nocturna.
No faltan personas pidiendo y solicitando ayuda. Vienen de no sé dónde, tienen no sé cuántos hijos enfermos, han tenido la mala suerte de quedarse en paro y te suplican una ayuda para aliviar sus penurias. También te encuentras algunos aspirantes a músicos y cantantes que exhiben sus cualidades para seguir viviendo.
A poco que te fijes, tienes por compañero a hombres o mujeres de otras razas. Que hablan diferentes idiomas; la sensación es que estás viajando por el mundo, sin moverte de Madrid. En ese pequeño espacio cabe la humanidad entera, con sus alegrías y sus penas, con sus riquezas y pobrezas. Todos juntos.
No te digo nada de las conversaciones, se pueden escuchar los temas más variados, te sorprende lo que dice la gente. Y con lo del móvil, eres testigo de lo que se dicen en la distancia, ya sean los hijos a los padres, los amigos para quedar, o bien, que ‘apagues la cocina que me la he dejado encendida’.
Por otro lado, se ven gestos solidarios. Ceder el asiento es el más frecuente. También ayudar a subir o bajar a personas impedidas. Hay gente educada. Y estas cosas se hacen con desconocidos, que tienen un valor añadido.
La lectura es otro de los asuntos que llaman la atención. El caso es que ves leyendo libros o la prensa y nadie se pasa de su estación. Todo se tiene calculado. La rutina y costumbre ejercen su poderío en este hábito lector.
Todo un entresijo de relaciones informales, que hacen del metro un espacio globalizador. Vamos juntos, en la misma dirección, con deferencias de unos hacia los otros, evitando los conflictos. Llegado el caso nos miramos y sonreímos ante situaciones tanto embarazosas como espontáneas.
Pues eso, viajar en el metro es una suerte y una oportunidad para humanizarte con los demás.

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