BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ

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UN MINUTO DE FILOSOFÍA: “LOS SUEÑOS Y LOS RETOS ANIMAN EL CAMINAR"

domingo, 7 de diciembre de 2014

MARÍA DE NAZARET, UNA MUJER DEL PUEBLO

Con tantos títulos marianos, advocaciones, devociones y dogmas, nos hemos olvidado de que, María de Nazaret, fue una mujer. Y, una mujer, a tope: ¡Como Dios manda! Resulta que con tantas historias, al final, nos ha quedado oculta la auténtica mujer, que fue María. La hemos puesto tan lejana y de tan difícil acceso que su modelo de mujer, madre y esposa, con tanto espiritualismo barato, ha quedado anulado.
Tenemos suficientes datos en el evangelio, como para enorgullecernos de una mujer que supo gobernar su vida con plena lucidez y libertad. Por lo que sabemos no escatimó esfuerzos, y sus decisiones, fueron firmes. Claro que dudó para tomarlas, pero una vez tomadas, no miró hacia atrás.
Desde el principio se nos habla de una joven con carácter, hasta al enviado de Dios le pone pegas, pues, se está jugando su futuro y quiere las cosas claras, al final acepta ser la madre de Jesús. Por otro lado, no duda en ayudar a su prima Isabel, me imagino que es lo que harían en aquella época todas las mujeres, ella no iba a ser menos.
Es una madre preocupada por su hijo. Tanto cuando se pierde de adolescente en Jerusalén, como cuando está predicando por los pueblos. También cuando le van bien las cosas, en el contexto de una boda, como cuando está al pie de la cruz, sufriendo por la muerte de su hijo. ¡Qué madres no hacen lo mismo!
Sin embargo, la hemos ‘sacralizado’ tanto, que de ella solo esperamos mercedes, por consiguiente, su ejemplo y modelo de vida lo hemos aparcado. No nos interesa. Es más, le pedimos que nos solucione nuestros problemas, que para eso es tan buena intercesora. Me pregunto qué es lo que estará pensando allá en el ‘cielo’.
Para colmo, el ‘devocionismo’ mariano, se inventó una plegaria, que ni siquiera está inspirada en los evangelios. Me refiero a la Salve (Salve Regina). No dudo que ha inspirado gran devoción a muchísimas personas a lo largo de los siglos y, en la actualidad, lo sigue siendo. Pero, a mí me sugiere una espiritualidad derrotista, negativa y un tanto alejada de la vida cotidiana.
Prefiero el Magníficat. Entre otras cosas porque es una oración que dijo María. Ya sabemos que aparece, esta hermosa y desafiante plegaria, cuando en el evangelio de Lucas, María de Nazaret, se encuentra con su prima Isabel. Es tanta la alegría y el gozo que tiene, que lo expresa con este himno de agradecimiento y, a la vez, de denuncia. A lo mejor, es por eso, que no la conoce tanto el Pueblo de Dios.
Por mi parte, para recordar a María, que tan buenos ejemplos de vida nos dejó; termino citando su oración y plegaria, en la que manifiesta su agradecimiento, gozo y alegría, tomada de (Lc: 1,46-55):
"Proclama mi alma la grandeza del Señor,
y se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador;
porque ha puesto sus ojos en la humildad de su esclava,
y por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:
su nombre es Santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hizo proezas con su brazo:
dispersó a los soberbios de corazón,
derribó del trono a los poderosos
y enalteció a los humildes,
a los hambrientos los colmó de bienes
y a los ricos los despidió vacíos.
Auxilió a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham
y su descendencia por siempre".

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