Los Cachorros de Tigre, estaban por incordiar, y empezaron a crear un malestar entre los demás y a
ponerlos contra doña Cierva. Se inventaron mil historias, por ejemplo,
que no les daba bien de comer. Pero,
sobre todo, los Cachorros de Tigre se enfrentaban a doña Cierva
públicamente como última responsable de la Reserva y trataban de dejarla en
ridículo ante los demás Cachorros. Claro, esto no podía seguir así, y doña
Cierva acudió al Consejo Permanente de la Selva a exponer el caso. Este blog pretende ser la ocasión - de facilitar el encuentro - que genera y crea convivencia, amistad, confianza, tolerancia, respeto... entre quienes habitamos en esta "Aldea global".
BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ
UN MINUTO DE FILOSOFÍA: “LOS SUEÑOS Y LOS RETOS ANIMAN EL CAMINAR"
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domingo, 26 de julio de 2020
LOS CACHORROS DEL ASFALTO - III
Los Cachorros de Tigre, estaban por incordiar, y empezaron a crear un malestar entre los demás y a
ponerlos contra doña Cierva. Se inventaron mil historias, por ejemplo,
que no les daba bien de comer. Pero,
sobre todo, los Cachorros de Tigre se enfrentaban a doña Cierva
públicamente como última responsable de la Reserva y trataban de dejarla en
ridículo ante los demás Cachorros. Claro, esto no podía seguir así, y doña
Cierva acudió al Consejo Permanente de la Selva a exponer el caso. domingo, 19 de julio de 2020
LOS CACHORROS DEL ASFALTO - II
Al día siguiente de celebrarse el Gran Consejo, comenzaron las tareas para acondicionar el lugar de la Reserva. Los Gorilas y Búfalos se presentaron voluntarios para hacer la empalizada. Los Elefantes hicieron un pequeño lago para que los Cachorros se bañaran. Los Orangutanes y los Chimpancés plantaron muchos árboles para poder desarrollar los diversos ejercicios de entrenamiento. Y las Jirafas, que todo lo ven, se encargaron de buscar a los Cachorros abandonados.domingo, 12 de julio de 2020
DE LOS CACHORROS DEL ASFALTO- I
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Este verano quiero recordar una fábula, con varias entradas en los siguientes
domingos, sobre las dificultades que encuentran tantos chavales en riesgo y
exclusión social.
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domingo, 5 de julio de 2020
DE LAS FAMILIAS ROTAS Y LA INFANCIA ROTA
Esta SEMANA, he visto, leído y escuchado muchas noticias sobre la infancia. Militares que maltratan a niños y niñas en América Latina, pederastas que abusan de niñas y niños en todas las religiones, pedófilos que se lucran con fotos e imágenes pornográficas hasta de bebés. Me pregunto ¿cómo son sus familias? Les cuento un caso.
Un día me llamaron por la tarde y se activó la máquina del tiempo. De pronto me sentí en el siglo pasado, año 1998. La familia seguía rota. Simplemente era lamentable e indignante. Un buen rato dedicó la mujer para ponerme al corriente de la situación. No era nueva, pero sí más complicada. Los años no pasan en balde.
A lo largo de su conversación, me dijo, que estaba orgullosa de los hijos, habían salido adelante; sin embargo, la hija, ahora, vivía con ella, porque su pareja la maltrata. Tienen orden de alejamiento, pero ambas partes se la saltan a la torera. La última vez la arrastró por los suelos, y bien agarrado a los pelos -de ella-. Hubo denuncia, pero,...
A todo esto, el paro también está presente. Y en la historia familiar la madre se quedó sola con sus tres hijos porque el padre les abandonó.
Familias rotas. Y con mala suerte. Nacieron en el ambiente equivocado. Conozco otros casos y mi círculo es reducido, comparado con la sociedad en la que vivimos: la española, la europea y la mundial. Me chirrían las tripas cuando aparecen estos casos. Son historias que me conmueven. Los protagonistas son hombres, mujeres, niños y niñas reales. En general siguen la cadena de transmisión de sus antepasados. Casi me atrevería a decir que no conocen otra manera de funcionar como familia. Es el modelo que pasa de padres a hijos. De abuelos a nietos. No es genético, pero sí es estructural dentro de la propia historia familiar.
La verdad es que hay mucha gente, instituciones, asociaciones, que dedican recursos humanos y materiales a estas familias. Los pisos de acogida están dando buenos resultados. No, no están solas en su sufrimiento. Aunque no es un consuelo. Creo que es la línea a seguir para que vayan cambiando las condiciones de estas familias. Con el tiempo, de familias rotas pasarán -sin duda- a ser familias. Simplemente familias, sin necesidad de calificativos.
Ya sé que estamos de vacaciones, pero también en estas fechas veraniegas siguen
pasando estas cosas. Es verdad que les he contado una situación personal que conozco, pero, no olvidemos que los Medios y las Redes sociales nos abruman de informaciones y de casos, en las que la infancia sale mal parada en cualquier parte del mundo y en todos los estratos sociales.
Y son nuestros vecinos, viven a nuestro lado. En bastante ocasiones somos cómplices, pues, ¡Somos tan respetuosos! (Tal vez miedo, no querer complicarse o indiferencia. Ya se sabe cada cual en su casa...) Igual tenemos margen para intervenir, digo yo.
domingo, 28 de junio de 2020
YA NO PRETENDO SER PERFECTO
He tenido épocas en mi vida, que buscaba obsesivamente la perfección. Yo lo pasaba mal, porque no la alcanzaba, y los demás sufrían las consecuencias por mi rigidez y exigencias. Pero eso ya pasó y no es plan de regodearse en el pasado. Bueno, siempre quedan algunos flecos por recortar. Es ley de vida, por lo que me dice la experiencia.
Otras cosas son los 'clichés' que te hacen los que te rodean: te siguen viendo igual, para ellos no cambiamos, pero claro, lo mismo me ocurre a mí con relación a ellos. Este es un círculo que se va rompiendo en la medida que nosotros vamos cambiando y aceptamos, por consiguiente, que los demás también cambian. No obstante la experiencia me dice que eso de cambiar-se, algunas personas, se lo toman más en serio que otras.
Todo este asunto tiene que ver con el llamado crecimiento personal. Aunque a decir de verdad, no siempre estamos convencidos de dicho crecimiento. Echando una mirada a mi propia historia, tengo etapas en la vida en las que no siempre he estado por la labor. Influencias internas (que nacen de mi interior) e influencias externas (que me vienen de los demás), contribuyen a la paralización, a la pereza existencial, a seguir como estoy; en fin, me digo a mí mismo, para qué complicarse la existencia.
A veces, suele coincidir, que cuanto más exijo a los demás, menos me exijo a mí mismo. Y cuanto más me exijo a mí mismo, más compresivo soy con los demás, porque experimento lo que cuesta dicha exigencia y entiendo que cada cual tiene sus procesos.
¡Qué poco nos ayudamos a crecer unos a otros! ¡Cuánta felicidad desperdiciamos! Tal vez evitamos decir las cosas a los demás, porque no estamos ni preparados ni dispuestos a que los demás nos cuenten la versión que tienen de nosotros mismos. ¡Qué lástima!
En el lenguaje cristiano hablamos de corrección fraterna. Es la oportunidad que nos damos para decirnos las cosas buenas que nos vemos y nos alientan y, también, para comunicarnos aquellas cosas que debemos mejorar, porque sabemos que mejorándolas nos harán felices a todos.
Mi experiencia me dice que no hay mucha confianza para decirnos las cosas. Hablar de fútbol es fácil, discrepar de la política está en el ‘guion’, pero adentrarnos en interioridades... es 'top secret'. Además, como dice el refrán, "que cada palo aguante su vela". ¡Quién te manda meterte en mi vida!
Claro que la perfección es imposible, pero saber convivir, aceptar, asumir "las imperfecciones" es un arte. Y, mejor todavía, disponerse a superar todo aquello que dificulta mi camino -sabiendo que totalmente no lo voy a superar - es el arte en plenitud. Esto se llama aceptar la realidad y asumirla.
Cada vez entiendo mejor lo de "Amar a los demás como a uno mismo" Creo que dejarse llevar por los acontecimientos, o tirar la toalla o vivir 'perezosamente' no es el camino más oportuno. Más bien afrontar y confrontar la propia vida es el camino más seguro, aunque sea más difícil, para caminar al lado de los demás disfrutando – mutuamente - de la vida.
Por cierto este verano, durante las vacaciones, aunque un poco atípicas, además de divertirse, pasarlo bien, disfrutar de la familia o ir a la playa... dedicarse un poquito de tiempo para estos menesteres no vendría mal, mejor, no me vendría mal.



