BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ

BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ
UN MINUTO DE FILOSOFÍA: “LOS SUEÑOS Y LOS RETOS ANIMAN EL CAMINAR"

domingo, 29 de diciembre de 2019

ESTE AÑO: ¿CÓMO HA TRANSCURRIDO MI VIDA?



Esta es una de las cuestiones vitales que debemos retomar de vez en cuando. Mejor dicho, pregunta que tengo, necesariamente, que hacerme. Siempre estamos pensando en los demás, lo cual está bien, somos seres sociales, no somos islas. Pero esa dimensión tan importante que compartimos con las otras personas, de nuestra propia realidad (LA MÁS PERSONAL), a mi modo de entender, el primer paso tiene que entrarse hacia uno mismo.
Esto no es nuevo, ya lo hemos pensado y comentado en otras ocasiones, pero es evidente que dedicamos poco tiempo a nuestra realidad más profunda, a nuestro ser más personal, o sea, a nuestro crecimiento como personas: hombre y mujer, tanto monta monta tanto, que se diría en la sabiduría popular. La vida nos va distrayendo de otros asuntos y preocupaciones: familia, amigos, trabajo,... que son muy importantes y necesarios, pero siempre que no nos despisten de nuestro ser interior, de aquello que nos identifica con nuestra realidad personal.
Con la llegada del fin de año, tenemos una excusa muy apropiada para seguir en la tarea de caminar hacia uno mismo. Para cuestionar cómo estoy llevando mi crecimiento personal. Para confrontarme conmigo mismo y ver si he crecido este año, como me planteaba hace 365 días, o bien, me he abandonado y he dejado algunas asignaturas pendientes.
Las circunstancias externas claro que influyen en mi vida, pero el mundo de mis pensamientos, sentimientos; el ámbito de mi conciencia, de mi interioridad más profunda, consciente o inconscientemente están dirigiendo mi vida, tanto hacia dentro de mí mismo, como hacia el mundo exterior que me rodea.
¿Cómo estoy gestionando mi vida? ¿Están impregnando mi personalidad los valores que me humanizan y fortalecen? O bien, ¿la impregnan los anti-valores que me deshumanizan? ¿Qué espacio dejo a todo aquello que me dignifica? ¿Qué protagonismo doy a todo aquello que me anula, contamina y manipula?
El fin de año y el inicio del nuevo año, son la ocasión para dedicarme a todos estos asuntos. Claro que esto requiere encontrarse con uno mismo, buscar espacios para ello, valorar el silencio y la soledad como el marco para hacer esta importante tarea. Puede ocurrir, y lo hemos experimentado, que si yo me abandono y no me tomo en serio, -como en el efecto dominó- todo lo demás, empezando por el ámbito familiar, laboral, social,… sigue la misma suerte. Pero si afronto los retos y desafíos que se me plantean en la vida cotidiana, allá donde me desenvuelvo, aparece la misma fuerza que me ha llevado a tal compromiso.
Bueno, pues, para terminar mis mejores deseos para el año que vamos a comenzar. Y no lo olvidemos: TODO EMPIEZA POR UNO MISMO.

domingo, 22 de diciembre de 2019

DEL DIOS TODOPODEROSO DE MI INFANCIA, AL NIÑO FRAGIL DE BELÉN

Cuando era pequeño las cosas que me decían de Dios eran impresionantes para mi mente: Dios era omnipotente y omnipresente, también decían omnisciente y omnibenevolente... pero éstas expresiones las entendía menos. Total que Dios lo era todo hasta el límite de lo infinito... Y además estaba siempre en el cielo sentado en un trono, muy mayor Él, con blancas barbas. Más adelante me dibujaban un triángulo con un ojo muy grande, porque Dios todo lo ve todo y en todo se fija ¡Había que tener cuidado!...
Hoy ya veo a Dios de otra manera. La vida me ha llevado a configurar otra imagen de Dios menos sofisticada y, desde luego, mucho más cercano, eso sí, pero sin dejar de ser Dios. En la Navidad reside la explicación más elocuente de este notable cambio que he tenido.
Porque la Navidad es la fiesta -por excelencia- con adornos especiales en las casas y en las calles, con músicas muy propias de villancicos alegres, con comidas y regalos que la enaltecen y subliman, en fin, para que les voy a contar... la Navidad es... ¡La Navidad!
Si vamos a los orígenes que dan explicación a todo esto nos encontramos con una razón muy simple: Dios, el mismo Dios de los cielos, nos ha visitado, se ha hecho uno de nosotros, se ha venido a vivir con nosotros, se ha hecho hombre, naciendo en una cueva, a las afueras, de Belén. Lo más sorprendente de esta humanización de Dios es que la iniciativa ha partido de Él. Ha sido Dios el que decidió encarnarse -hacerse carne como cualquiera de nosotros-.
Él, que lo es todo, pero todo: se ha hecho frágil, débil, endeble... como cualquiera de los niños y niñas que nacen todos los días del año. A esa indefensión hay que añadirle el lugar que escogió para venir "a la tierra desde el cielo" ¡Una cueva! llena de suciedad y basura de los animales,... y le pusieron en una cuna improvisada, o sea, el pesebre que mejor encontraron su padre, José, y su madre, María.
No nació en un gran palacio, como merecía su rango, ni en la ciudad donde se encontraba la gente importante; no, nació a las afueras, entre los sin techo, entre los pobres. Dios se hace hombre y lo hace en el lugar más apropiado, con una intención muy clara, la urgencia de humanización (recuperación de la dignidad) de los millones de seres humanos machacados, excluidos y explotados, a lo largo de la historia, por el resto de otros hombres y mujeres que desde el poder social, económico, político e, incluso, religioso, siguen manipulando y marginando a los más indefensos, frágiles y débiles de la sociedad.
Dios se humaniza para enseñarnos cómo tiene que ser nuestra humanidad. Parecería que los hombres y mujeres, al ejercer nuestra libertad, hemos elegido caminos que no tienen salida, al menos una salida digna, como corresponde a nuestra naturaleza; y en vez de construir una sociedad justa, pacífica, tolerante, libre, solidaria... nos hemos dedicado a las guerras, a la esclavitud, a las injusticias, a la violencia,... a la explotación de los seres humanos y, todo esto, desde su más tierna infancia.
Dios se hace hombre, en Jesús de Nazaret, con la Misión de anunciarnos la Buena Noticia de que la Familia humana no es una utopía. El niño Jesús que nace en Belén va a ser el modelo y la referencia de esta nueva familia que Dios quiere para nosotros. Su vida y su mensaje serán el mejor testimonio.
Ahora entendemos mejor las palabras que vienen en el evangelio: "Tanto amó Dios al mundo que nos envió a su hijo para salvarnos" (Jn, 3).


¡¡¡FELIZ NACIMIENTO DE DIOS HECHO UNO DE NOSOTROS!!!

domingo, 15 de diciembre de 2019

EN NAVIDAD ¡QUÉ SUERTE TENER LA FAMILIA A TU LADO!


Estas fechas cercanas a la Navidad, dan mucho de sí para comentar y reflexionar en voz alta. Ya, la semana pasada, la relacionamos con los pobres. Pero, sin duda, el asunto de la familia es uno de los más destacados en nuestros ambientes navideños.
Muchos, esperamos estos días, tan entrañables, para reencontrarnos, estar juntos, comer y beber, pasear, hacer un repaso de cómo nos ha ido el año que se termina, compartir las alegrías y las penas, propias, de las personas que se quieren y lo celebran con intensidad. Aunque también son días que se llenan de recuerdos y añoranzas, sobretodo, por los seres queridos que nos dejaron y marcharon, eso sí, con la esperanza de que ya nos reencontraremos en un futuro.
Qué imagen más bonita ver a una familia por la calle, ver a los hijos de la mano de su papá o mamá, disfrutando de los escaparates, las luces de fantasía que iluminan la noche, los belenes tan imaginativos y creativos que aparecen por doquier.
El binomio familia y navidad, sin la menor duda, es una de las fotos que mejor guardamos en nuestros recuerdos de todos los tiempos. ¡Qué triste una navidad solo!
Ahora bien, no todas las familias tienen estas añoradas experiencias y vivencias. Hay familias que no se quieren ni ver, y menos en estas fechas que parece que ¿te obligan a estar juntos?
Hay familias que en estos días navideños lo pasan muy mal porque no tienen lo necesario para celebrar que se juntan.
Hay familias rotas que odian estas vacaciones de Navidad porque les recuerdan su ¿mal? Y no desean volver al pasado.
Hay familias que no saben ni siquiera el lugar en el que se puede encontrar alguno de sus miembros, porque les abandonó hace bastante tiempo.
Hay familias que maldicen la Navidad porque ni siquiera esos días tienen la oportunidad de “arañar” algo de la felicidad que se desprende del ambiente que les rodea.
Pero bueno, para que seguir, si todos podríamos alargar las posibilidades que la misma realidad nos propone.
Y, sin embargo, la Navidad es para vivirla en familia o al menos con aquellos seres queridos que te apoyan a lo largo del año, que te echan la mano al hombro en los momentos difíciles, que se alegran contigo cuando vas saliendo adelante, que “pierdes” el tiempo con muchísimo gusto, por que el vínculo que te une a tus seres más queridos fortalece tu existencia, da sentido a tu vida… al menos, unos días al año, se hace necesario visibilizar todo esto que es tan humano.
Termino refiriéndome a la dimensión religiosa de la Navidad, ya que Dios se hace uno de nosotros, lo cual nos ofrece y fortalece el sentido universal de la gran Familia Humana. Desde la cultura occidental y cristiana, en la que me sitúo, es la gran aportación que tenemos para toda la humanidad.
¡FELIZ NAVIDAD EN FAMILIA!

martes, 10 de diciembre de 2019

LOS POBRES: VERDADEROS PROTAGONISTAS DE LA NAVIDAD

LOS POBRES, siempre hablando de ellos. Nuestras conversaciones, si nos fijamos, no se agotan con el futbol o con los programas "basura" de la TV; ni siquiera con las crisis que nos inventamos. No, somos más generosos que eso y a lo largo del año aparecen los pobres y hablamos también de ellos - y de ellas - (pues, también hay mujeres pobres), de tal forma que nos ponen imágenes suyas en los telediarios; les vemos en las calles, incluso, los famosos hacen campañas para aliviarles... y es que los pobres están muy presentes en nuestras vidas.

Me pregunto… ¿Por qué será que a los pobres los tenemos tan presentes? Y entonces, me doy estas respuestas: ¿Por lástima? ¿Mala conciencia? ¿Por compasión? ¿Despiertan nuestra solidaridad? ¿Por indignación? ¿Porque nos estorban? ¿Nos incomodan? ¿Nos sentimos amenazados por ellos? ... No sé, que cada cual vea.

Pero llega la Navidad y todos los años nos volcamos de manera muy especial con los pobres. En estas fechas, en el ambiente, se da una sensibilidad especial hacia ellos. Hay algo en estas fiestas que nos aproxima mucho más a sus personas... Y hacemos campañas solidarias dedicadas a los pobres más cercanos. Dicen, que antiguamente, las familias ricas se llevaban a un pobre a su casa por Navidad,...

En el fondo los pobres, o sea, los sin techo, los excluidos, los presos, los parados, los inmigrantes, los marginados, los vagabundos y transeúntes, los indigentes, los hambrientos, los menesterosos, los pordioseros y mendigos, los miserables y desgraciados, los desamparados, ... no dejan de ser personas con toda su dignidad y derechos, y además, como dirían los antropólogos, pertenecen a nuestra "especie humana o género humano", por consiguiente, en estas fiestas, que son tan entrañables, como miembros de la misma "familia" que son, pues, no los queremos olvidar.

Tal vez, aunque no lo formulemos, todos los días de año, con tanta claridad y conciencia, en el fondo, nos acordamos de los pobres, porque pertenecen a nuestra misma "familia", es decir, que son nuestros "hermanos", pero, que han tenido mala suerte en la vida. A lo mejor en las mismas circunstancias que ellos, igual estaríamos en su situación,... ¿quién sabe?

Si a todo esto añadimos la dimensión religiosa, la Navidad es la fiesta, por excelencia, en la que se privilegia a los pobres, porque son los preferidos de Dios. Jesús nace en una cueva, apartado del pueblo de Belén, pobre entre los pobres; además, fueron los pobres los primeros que lo visitaron, por eso, nuestros belenes están llenos de los pastorcillos, que llevaron a María, lo más necesario para atender a su hijo en los primeros días de su vida.

Y ese Niño -tan frágil y pobre- que nace en una cueva, nos hablará -cuando sea mayor- de un Dios que, como padre y madre, nos quiere a todos sus hijos e hijas y nos desea la paz y felicidad. Precisamente los pobres, esperan estas fechas para recordárnoslo.

domingo, 1 de diciembre de 2019

¡¡¡¡ U R G E N T E !!!! NUESTRA SOCIEDAD NECESITA PERSONAS VOLUNTARIAS


El 5 de diciembre, celebramos el Día del Voluntariado. A lo mejor nos da igual. La realidad es que, muchos millones de personas son voluntarias. Desde aquí nuestra felicitación. Y es que ser voluntario hoy es muy necesario. Este mundo, de inicios del siglo XXI, con sus muchas situaciones de exclusión, marginación, pobrezas, en fin, personas que lo pasan muy mal, nos está pidiendo a gritos, que haya hombres y mujeres que se decidan y comprometan a ser voluntarias. Quisiera destacar, de las muchas cosas que se pueden decir, tres dimensiones del voluntariado: Su gratuidad, su empeño por la justicia y su compromiso solidario.
En un mundo, que da a entender que cada cual vaya a su 'bola', que los demás se apañen como puedan y, llegan a decir, "que cada palo aguante su vela"; resulta que hay gente, que dispone de su persona 'gratuitamente' y dedica parte, de su tiempo, a los demás. Son mujeres y hombres sensibles, bondadosos, generosos, que ven la necesidad en sus semejantes y no dudan en acompañarles y ayudarles, en la medida de sus posibilidades.
Se dice, con frecuencia, que no tenemos tiempo para nada. Y yo no me canso de proclamar que hay tiempo para lo que queremos, y en este caso, me estoy refiriendo al ocio y tiempo libre, disponemos de muchas horas para: ver futbol, ir al gimnasio, sentarse horas y horas en la tele o delante el ordenador, o el móvil,... está claro que cada cual dispone de su tiempo, como lo ve conveniente. El hecho es, que las personas voluntarias, reservan parte de su tiempo libre para su voluntariado. Y es que cuando hay voluntad de querer hacer las cosas, pues, se hacen.
Nos podemos preguntar ¿qué les mueve a estas personas voluntarias? Creo que, en general, el rechazo al mundo injusto que vivimos. No soportan las estructuras que explotan a tantos hombres y mujeres, niños y ancianos. Se les cae el 'alma al suelo' con tanto sufrimiento, pobreza, exclusión y marginación. ¡Tanto días internacionales de...! Sin duda anhelan un mundo más justo, más humano, sin discriminaciones. Constatan que, el sistema económico, "echa más leña al fuego" y acrecienta las diferencias y las desigualdades. Que el mundo de la política, no acaba de dar -por diversas razones- con las soluciones, "del bien común", para todos los seres humanos. En fin, que como buscan y tienen su empeño por un mundo más justo, "aportan su granito de arena" con su acción voluntaria.
Por eso podemos afirmar, con rotundidad, que las personas voluntarias son generadoras de una cultura solidaria. Su solidaridad, es la respuesta -sin ostentaciones- para crear una red social que va tejiendo, a lo largo y lo ancho, de este planeta, las condiciones de un mundo en el que seamos más iguales, se respeten y cumplan los derechos humanos, nos sintamos y vivamos como hermanos de una gran familia. Por consiguiente, la solidaridad de los voluntarios, construye -poquito a poquito- un mundo de paz y bienestar para todos. (Todos, somos unos 7.500 millones)
Por cierto, desde la experiencia, puedo afirmar que ser voluntario te ayuda a crecer como persona, te hace más feliz y, estás contribuyendo, al crecimiento de las personas y a su felicidad.
¡DIFERENTES ASOCIACIONES, ONGS, INSTITUCIONES... TIENEN SUS PUERTAS ABIERTAS!