BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ

BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ
UN MINUTO DE FILOSOFÍA: “LOS SUEÑOS Y LOS RETOS ANIMAN EL CAMINAR"

domingo, 9 de agosto de 2020

LAS VACACIONES EN FAMILIA, EN TIEMPO DIFÍCILES

Es verdad que estamos en tiempos difíciles y 'raros'. Lo de la pandemia te hace dudar si desplazarte o no, para estar unos días con las personas más cercanas de tu vida. Lo estuvimos valorando y no siempre se tiene a la certeza de ir con los tuyos. Pero al final estoy en el pueblo. Están siendo unos días estupendos. Recuerdo los argumentos que en años anteriores valoro sobre las vacaciones en familia. 

Tengo la suerte de tener una familia estupenda. Una familia que esperamos las vacaciones para vernos y juntarnos unos días. Me imagino que a todas las familias les ocurre lo mismo. Al menos por lo que uno ve a su alrededor con las personas que se relaciona y vive.

Vengo experimentando, desde hace años, que los cortos días de vacaciones con las personas allegadas, incluyo a las amistades, son la ocasión para desconectar de la vida cotidiana con sus rutinas, sus responsabilidades y obligaciones, sus tareas y reconocimientos, así como los horarios y costumbres de todos los días.
El mero hecho de cambiar de ambiente, pasando unos días en el pueblo, yendo a la playa o de excursión por la montaña, facilita como una catarsis o 'sanación terapéutica' eso sí, sin fármacos ni 
psicoanálisis. No se trata de formatear el disco duro, pero sí de hacer una buena limpieza del mismo. Porque acabadas las vacaciones, ya se sabe…

Estoy convencido de que la familia es el mejor espacio natural para todos los beneficios que nos aportan las vacaciones.  En las circunstancias actuales que muchas familias andan separadas, sobre todo, por razones laborales y de estudios, se agradece la oportunidad que nos dan las vacaciones para pasar unos días juntos.

No es que todo sea de color de rosa, no. Suelen aparecer los fantasmas familiares que, cada vez más, se van quedando en anecdóticos. Por otro lado, la convivencia no siempre es fácil, en especial cuando hay niños pequeños; pero incluso todas esas cosas contribuyen al buen desarrollo de las vacaciones esperadas.
La vuelta a las propias raíces, son el bálsamo que necesitamos para ‘curar’ las secuelas que nos dejan las contrariedades y contratiempos que nos acarrea la vida cotidiana. No se trata de que la familia nos solucione los problemas que tenemos, pero sí los alivia y nos ayuda a verlos de otra forma.
La pena es que luego te das cuenta, como en la vida misma, que no todas las personas cuentan con una familia o amigos para que les ocurran todas estas cosas tan beneficiosas. Por no hablar de las familias rotas o desestructuradas, en las que casi mejor, que no dispongan de tiempo para verse, pues, se suelen acrecentar los problemas.
Pero volvamos al relato primero, es decir, la importancia de estar en la familia durante las vacaciones. El clima cordial y distendido que se crea favorece y fortalecen los lazos y vínculos entre los miembros. La familia es un ser vivo que necesita sus cuidados y atenciones para seguir aportando sus riquezas.  Y aunque nos vayan dejando los seres queridos, los nuevos que van llegando son la necesaria savia que la mantiene viva.
Aún más, en este contexto, la propia persona se encuentra más relajada para atenderse a sí misma, sin los agobios de la vida cotidiana y con un ambiente más propicio para ello. Desde la propia experiencia, el tiempo de vacaciones, me regala espacios y tiempos para el paseo, lecturas, reflexiones compartidas y la ocasión para confrontarte contigo mismo.
Y es que las vacaciones dan mucho de sí.

domingo, 2 de agosto de 2020

LOS CACHORROS DEL ASFALTO y IV


La historia sigue y, como parece, que si no hay problemas la vida no tiene chispa, los Cachorros de la Pantera, dijeron que ya estaban cansados de tanto entrenamiento y de tantas normas. Entonces, vieron la forma de salir de la reserva por la noche, con lo cual, por lo menos se consolaban y podían hacer lo que les daba la gana, sin que nadie estuviera encima de ellos. La escapada nocturna funcionó las primeras noches; pero un día, a la vuelta de la aventura, se encontraron con don Oso que los había echado de menos, pues un Cachorro de Cebra se puso enfermo y, al ir a cuidarlo, se dio cuenta de que faltaban los Cachorros de Pantera. Sin decirles nada les indicó que se fueran a dormir. 
          
             A la mañana siguiente, los llamó y les recriminó la gran imprudencia que cometían al marcharse por la noche. Les dijo que la noche está llena de peligros y que podían echar a perder todo lo que se estaba haciendo con ellos. Ellos se rieron y burlaron de él, porque decían que lo pasaban muy bien y que, además, nadie les ponía normas fuera, que donde iban podían hacer lo que quisieran. Aceptaron, porque no les quedaba más remedio, la sanción que les pusieron y quedó así la cosa.

            Pasados unos días, un gran revuelo hubo en la Reserva. Nadie sabía lo que pasaba exactamente, pero, los Cachorros de Pantera no habían vuelto esa noche a la Reserva. Doña Cierva hizo las correspondientes investigaciones y todos lamentaron la noticia: los Cachorros de Pantera habían sido engañados y los habían secuestrado para llevarlos a un zoo de la ciudad. Todos se quedaron muy tristes porque sabían que en el zoo se perdía la libertad. Estaban encerrados siempre en una jaula y su vida quedaba totalmente frustrada. Es verdad que comían y estaban cuidados, pero el precio era muy alto. Vivían encerrados; ya no eran libres.

            Pero no todo va a ser negativo. En la Reserva, también sucedían historias agradables. Algunos Cachorros se aplicaban para hacer bien su aprendizaje y sus entrenamientos. Claro que les costaba esfuerzo y algunos avances eran una verdadera exigencia, pero ellos sabían que les esperaba un futuro mejor. Los Cachorros de los Lobos, ponían mucho interés en aprender las técnicas de la caza, les gustaba vivir en manada, seguían con interés los ejercicios para coordinarse como grupo al hacer las cosas y es que estaban asimilando que juntos podrían salir adelante mejor que solos.

            También estaban los Cachorros de los Monos; su máxima ilusión era estar en un circo. Todos los Cachorros sabían que un circo era la ocasión para viajar, de conocer el mundo, las ciudades, los pueblos. Se hacía mucho turismo. Además, en el circo se les trataba bien, se alimentaban mejor y, encima, te aplaudía la gente cuando salías a escena. Uno se hacía pronto famoso y los Cachorros de los Hombres se divertían con ellos. Eso sí, había que aprender a realizar las habilidades propias de un circo, pero merecía la pena el esfuerzo. Estos cachorros no solían poner muchas pegas, pues tenían muy claro lo que querían ser en el futuro.

             Y así fue pasando el tiempo, hasta que llegó el final del año. De nuevo, don León convocó el Gran Consejo de la Selva. En esta ocasión, le correspondía a doña Cierva una participación importante. Al principio de la reunión, don León, le concedió la palabra. Doña Cierva expuso, con cierto nerviosismo, pero con claridad, la memoria de lo que había ocurrido en la Reserva durante todo el año. Dijo que los Cachorros lo habían pasado muy bien y que, desde luego, se habían cumplido los objetivos marcados.

            Después explicó que, todos los Cachorros, se habían adaptado a las reglas de juego que regían la Reserva. Además, muchos Cachorros progresaban en el adiestramiento para sobrevivir en la selva. Y, aunque lo sintió mucho, tuvo que hacer mención a lo acontecido con los Cachorros de Tigre y de Zorro, aunque estos últimos, insistió, parece ser que trataban de adaptarse a la vida y a las exigencias de la Reserva, aunque no todos.

            Cuando terminó, todos los animales del Gran Consejo la felicitaron y, por unanimidad, le pidieron que siguiera animando la Reserva. A don Oso también se le pidió que siguiera acompañando a doña Cierva, pues había desempeñado su papel con acierto. Y también se reconoció su trabajo a los diversos colaboradores; sin ellos, el adiestramiento no se habría llevado a feliz término.

            Y, colorín colorado, este cuento se ha acabado.


domingo, 26 de julio de 2020

LOS CACHORROS DEL ASFALTO - III


Los Cachorros de Tigre, estaban por incordiar, y empezaron a crear un malestar entre los demás y a ponerlos contra doña Cierva. Se inventaron mil historias, por ejemplo, que no les daba  bien de comer. Pero, sobre todo, los Cachorros de Tigre se enfrentaban a doña Cierva públicamente como última responsable de la Reserva y trataban de dejarla en ridículo ante los demás Cachorros. Claro, esto no podía seguir así, y doña Cierva acudió al Consejo Permanente de la Selva a exponer el caso.

            El Consejo determinó que, si después de avisar a los Cachorros de Tigre tres veces seguían creando conflictos entre doña Cierva  y los demás Cachorros, no cabía más posibilidad que expulsarlos de la Reserva, aunque quedaran indefensos, ya que no estaban del todo adiestrados y preparados para sobrevivir en la gran selva. Pero que por culpa de unos pocos Cachorros no se iba a perjudicar al conjunto de todos los demás Cachorros.

            Y ocurrió lo que tenía que ocurrir. Los Cachorros de Tigre no quisieron dar su brazo a torcer y, como querían salirse con la suya, no hubo más remedio que expulsarlos de la Reserva. Los que más lo sintieron fueron doña Cierva y don Oso, porque sabían que en la selva había muchos peligros: estaban las alimañas, las serpientes, las víboras y las aves carroñeras; en fin, cantidad de enemigos que iban a dificultar la integración de los Cachorros de Tigre.

            No obstante, la vida en la Reserva siguió con normalidad, aunque a algunos Cachorros les dio que pensar lo acontecido con los Cachorros de Tigre. Por entonces, y a pesar del escarmiento, los Cachorros de Zorro  insistían en quererse liberar y salir; claro que, al ser más pequeños, pensaron hacerlo a su manera. Todo ocurrió cuando unas serpientes se asomaron por la empalizada y llamaron la atención a estos Cachorros quienes, al principio, muy inocentemente, se creyeron todas las patrañas que les dijeron las serpientes y empezaron a seguir sus orientaciones, en vez de atender los consejos que les daba doña Cierva.

            Por lo demás, la táctica que utilizaron parecía más diplomática: Por un lado, cuando estaban con doña Cierva, aparentaban y decían unas cosas agradables para quedar bien; pero, cuando estaban solos, maquinaban la forma de fastidiarla, aun sabiendo que doña Cierva y don Oso se preocupaban por instruirlos y prepararlos para su futura vida en la selva.

            Pero, como en la selva y más en la Reserva, tarde o temprano todo se sabe, doña Cierva y don Oso también se enteraron de las maquinaciones de los Cachorros de Zorro. Y no le quedó más remedio a doña Cierva, como la última responsable de la Reserva, de llamarles la atención. Claro que, como los Cachorros de Zorro eran más pequeños, se les hizo ver que se dejaran de tonterías y se integraran a la vida de la Reserva, que era lo que mejor les podía servir para el día de mañana.

            Mientras tanto, los demás Cachorros seguían con interés las diferentes actividades adiestradoras programadas en la Reserva. Algunas eran más exigentes que otras, pero los Cachorros reconocían que era mejor esforzarse ahora para poder estar bien preparados y formados para su futura integración en la selva, ya que como de todos es sabido, en la selva pueden ocurrir las cosas más inesperadas. Así que, desde luego, se trataba de estar bien adiestrados.

domingo, 19 de julio de 2020

LOS CACHORROS DEL ASFALTO - II

Al día siguiente de celebrarse el Gran Consejo, comenzaron las tareas para acondicionar el lugar de la Reserva. Los Gorilas y Búfalos se presentaron voluntarios para hacer la empalizada. Los Elefantes hicieron un pequeño lago para que los Cachorros se bañaran. Los Orangutanes y los Chimpancés plantaron muchos árboles para poder desarrollar los diversos ejercicios de entrenamiento. Y las Jirafas, que todo lo ven, se encargaron de buscar a los Cachorros abandonados.

            Cuando todo estuvo terminado, doña Cierva reunió a los Cachorros y les explicó la importancia que tenía que estuvieran recogidos en la Reserva y, sobre todo, las esperanzas que habían puesto todos los reunidos en el Gran Consejo para que se formaran y prepararan bien, pues cuando salieran de la Reserva, la vida en la Selva no les íba a ser fácil.

            Los días transcurrían sin muchas novedades. Doña Cierva tenía mucha ilusión y no le faltaba paciencia. Claro, todas las cosas no podían salir bien, pero las dificultades se iban resolviendo. Un día, estaba enseñando a nadar a algunos Cachorros de los Gamos y el Cachorro de Cocodrilo, jugando con ellos, le rompió a uno la pata derecha. Fue un incidente sin importancia, porque los Cachorros se estaban divirtiendo.

            Pese a que todo marchaba bien, cada día llegaban más Cachorros, y doña Cierva solicitó del Consejo Permanente de la Selva un ayudante para llevar con más agilidad y atención todas las actividades. El Consejo aceptó la petición y le enviaron al señor Oso.

            Poco a poco, doña Cierva y don Oso se  reunían para organizar las distintas actividades. Algunas las hacían conjuntas, pero, para una mayor efectividad, todas las demás las dividieron y cada uno se quedó con aquellas actividades que mejor podía realizar.

            Ahora bien, eran los Cachorros los que mejor lo pasaban. Pues aprendían a camuflarse entre los arbustos, para que el hombre no les pudieran cazar. También, con los ejercicios que hacían, lograban dominar la técnica de esconder los alimentos cuando ya habían satisfecho su hambre. Otros días, se entrenaban en saber olfatear, y así distinguir cuándo les acechaba el peligro. Otra técnica que les gustaba mucho era la de orientarse en la selva, pues, como era muy grande, existía la posibilidad de perderse. Eso sí, todas las mañanas, el primer ejercicio que realizaban consistía en hacer una larga marcha, pues era bueno fortalecer los músculos para el día de mañana y  también  para ir adquiriendo destrezas para desenvolverse en la selva.

            Pero  no todo era de color de rosa. Algunos Cachorros de Tigre empezaron a cansarse y, sobre todo, a meterse con doña Cierva. Estos Cachorros querían más libertad, es decir, salir fuera de la Reserva ellos solos. Claro, doña Cierva le consultó a don Oso la propuesta de los Cachorros y llegaron a la conclusión que todavía no estaban preparados para irse a la selva.

domingo, 12 de julio de 2020

DE LOS CACHORROS DEL ASFALTO- I

Este verano quiero recordar una fábula, con varias entradas en los siguientes domingos, sobre las dificultades que encuentran tantos chavales en riesgo y exclusión social.    

            Hace mucho, pero mucho tiempo, existía la costumbre de celebrar todos los años en la selva africana el Gran Consejo de la Selva. En aquella asombrosa reunión no faltaba nunca ningún animal. Era bonito ver a los carnívoros junto a los herbívoros y, a éstos, junto a los omnívoros. Así que, todos, todos los animales estaban interesados y  en esta ocasión todos se respEtaban.
            Como siempre, inició tan magno encuentro, don León, el rey de la selva. Todos los animales estaban expectantes y con recia voz dijo el rey: "Queridos habitantes de la selva: Os he  convocado un año más para tratar los numerosos problemas que están complicándonos la existencia en nuestra querida selva.

            De entre todos los problemas, el que más nos preocupa ahora es el de la mala suerte que tienen algunos de nuestros Cachorros. Pues, debido al afán depredador del hombre, muchos se quedan huérfanos; otros, como sus padres están ocupados en buscar el alimento, están desatendidos; además hay algunos cachorros que han sido abandonados a su suerte, pues nadie quiere saber nada de ellos, lo cual es muy lamentable. Esta lamentable situación de desprotección impide que los Cachorros aprenden a sobrevivir y a defenderse en la complicada vida de la selva  y muchos de ellos mueren antes de tiempo.

            Ante tal problema, nuestro muy querido amigo, el señor Elefante, ha sugerido una propuesta que a bastantes de nosotros nos parece la más acertada. Él mismo nos la va a exponer".

            Así se explicó el señor Elefante: -"Como muy bien ha dicho don León, nuestros Cachorros están muy indefensos. Así que hemos decidido crear una reserva en la selva, en la que se junten todos los Cachorros abandonados, y también todos aquellos cuyos padres los deseen dejarlos en la reserva. Doña Cierva, que se ha ofrecido voluntariamente, se encargará de prepararlos, para que, cuando sean grandes, se puedan defender y logren sobrevivir.  A ella le dejamos ahora la palabra." (Todos los animales aplaudieron la buena idea de la Reserva para los Cachorros abandonados.)

            Y dijo Doña Cierva: "Con mucho gusto he aceptado, porque creo que es muy importante el adiestramiento y preparación de los Cachorros para su futura vida en la selva. Que no os quepa la menor duda que dedicaré todo el tiempo que me sea posible para atender y enseñar a todos los cachorros que lleguen a la Reserva.

            Pero, creo que debe quedar clara una cosa: que los Cachorros que se integren en la Reserva tienen que cumplir unas mínimas reglas de juego, sin las cuáles no se les podría adiestrar y preparar adecuadamente para el futuro. Por lo cual, si algún Cachorro no se comporta debidamente, es decir, no cumple las mínimas normas por las que se regirá la Reserva, me veré obligada a denunciar el caso al Gran Consejo de la Selva, con la finalidad de que se tomen las medidas oportunas.” (Todos los animales estuvieron de acuerdo con doña Cierva).

            Don León tomó finalmente la palabra y clausuró el encuentro, no sin antes invitar a todos los asistentes a participar en la tradicional fiesta del agua. La fiesta consistía en realizar algunos concursos en el lago que había en  el centro de la selva. Al final del día, muy contentos, regresaron a sus hogares. El día siguiente empezaba la aventura.


domingo, 5 de julio de 2020

DE LAS FAMILIAS ROTAS Y LA INFANCIA ROTA

Esta SEMANA, he visto, leído y escuchado muchas noticias sobre la infancia. Militares que maltratan a niños y niñas en América Latina, pederastas que abusan de niñas y niños en todas las religiones, pedófilos que se lucran con fotos e imágenes pornográficas hasta de bebés. Me pregunto ¿cómo son sus familias? Les cuento un caso.

Un día me llamaron por la tarde y se activó la máquina del tiempo. De pronto me sentí en el siglo pasado, año 1998. La familia seguía rota. Simplemente era lamentable e indignante. Un buen rato dedicó la mujer para ponerme al corriente de la situación. No era nueva, pero sí más complicada. Los años no pasan en balde.

A lo largo de su conversación, me dijo, que estaba orgullosa de los hijos, habían salido adelante; sin embargo, la hija, ahora, vivía con ella, porque su pareja la maltrata. Tienen orden de alejamiento, pero ambas partes se la saltan a la torera. La última vez la arrastró por los suelos, y bien agarrado a los pelos -de ella-. Hubo denuncia, pero,...

A todo esto, el paro también está presente. Y en la historia familiar la madre se quedó sola con sus tres hijos porque el padre les abandonó.

Familias rotas. Y con mala suerte. Nacieron en el ambiente equivocado. Conozco otros casos y mi círculo es reducido, comparado con la sociedad en la que vivimos: la española, la europea y la mundial. Me chirrían las tripas cuando aparecen estos casos. Son historias que me conmueven. Los protagonistas son hombres, mujeres, niños y niñas reales. En general siguen la cadena de transmisión de sus antepasados. Casi me atrevería a decir que no conocen otra manera de funcionar como familia. Es el modelo que pasa de padres a hijos. De abuelos a nietos. No es genético, pero sí es estructural dentro de la propia historia familiar.

La verdad es que hay mucha gente, instituciones, asociaciones, que dedican recursos humanos y materiales a estas familias. Los pisos de acogida están dando buenos resultados. No, no están solas en su sufrimiento. Aunque no es un consuelo. Creo que es la línea a seguir para que vayan cambiando las condiciones de estas familias. Con el tiempo, de familias rotas pasarán -sin duda- a ser familias. Simplemente familias, sin necesidad de calificativos.

Ya sé que estamos de vacaciones, pero también en estas fechas veraniegas siguen pasando estas cosas. Es verdad que les he contado una situación personal que conozco, pero, no olvidemos que los Medios y las Redes sociales nos abruman de informaciones y de casos, en las que la infancia sale mal parada en cualquier parte del mundo y en todos los estratos sociales.

Y son nuestros vecinos, viven a nuestro lado. En bastante ocasiones somos cómplices, pues, ¡Somos tan respetuosos! (Tal vez miedo, no querer complicarse o indiferencia. Ya se sabe cada cual en su casa...) Igual tenemos margen para intervenir, digo yo.

domingo, 28 de junio de 2020

YA NO PRETENDO SER PERFECTO


No es fácil hablar de uno mismo. Sin embargo nos faltan palabras para hablar de los demás. A menudo puede ocurrir que lo que vemos en los demás, resulta, que es el reflejo, mejor, el espejo en el que se refleja nuestra propia realidad. Al final somos muy parecidos, eso sí, con pequeñas variaciones. Es lo que tiene pertenecer al colectivo de los seres humanos.
He tenido épocas en mi vida, que buscaba obsesivamente la perfección.  Yo lo pasaba mal, porque no la alcanzaba, y los demás sufrían las consecuencias por mi rigidez y exigencias. Pero eso ya pasó y no es plan de regodearse en el pasado. Bueno, siempre quedan algunos flecos por recortar. Es ley de vida, por lo que me dice la experiencia.
Otras cosas son los 'clichés' que te hacen los que te rodean: te siguen viendo igual, para ellos no cambiamos, pero claro, lo mismo me ocurre a mí con relación a ellos. Este es un círculo que se va rompiendo en la medida que nosotros vamos cambiando y aceptamos, por consiguiente, que los demás también cambian. No obstante la experiencia me dice que eso de cambiar-se, algunas personas, se lo toman más en serio que otras.
Todo este asunto tiene que ver con el llamado crecimiento personal. Aunque a decir de verdad, no siempre estamos convencidos de dicho crecimiento. Echando una mirada a mi propia historia, tengo etapas en la vida en las que no siempre he estado por la labor. Influencias internas (que nacen de mi interior) e influencias externas (que me vienen de los demás), contribuyen a la paralización, a la pereza existencial, a seguir como estoy; en fin, me digo a mí mismo, para qué complicarse la existencia.
A veces, suele coincidir, que cuanto más exijo a los demás, menos me exijo a mí mismo. Y cuanto más me exijo a mí mismo, más compresivo soy con los demás, porque experimento lo que cuesta dicha exigencia y entiendo que cada cual tiene sus procesos.
¡Qué poco nos ayudamos a crecer unos a otros! ¡Cuánta felicidad desperdiciamos! Tal vez evitamos decir las cosas a los demás, porque no estamos ni preparados ni dispuestos a que los demás nos cuenten la versión que tienen de nosotros mismos. ¡Qué lástima!
En el lenguaje cristiano hablamos de corrección fraterna. Es la oportunidad que nos damos para decirnos las cosas buenas que nos vemos y nos alientan y, también, para comunicarnos aquellas cosas que debemos mejorar, porque sabemos que mejorándolas nos harán felices a todos.
Mi experiencia me dice que no hay mucha confianza para decirnos las cosas. Hablar de fútbol es fácil, discrepar de la política está en el ‘guion’, pero adentrarnos en interioridades... es 'top secret'. Además, como dice el refrán, "que cada palo aguante su vela". ¡Quién te manda meterte en mi vida!
Claro que la perfección es imposible, pero saber convivir, aceptar, asumir "las imperfecciones" es un arte. Y, mejor todavía, disponerse a superar todo aquello que dificulta mi camino -sabiendo que totalmente no lo voy a superar -  es el arte en plenitud. Esto se llama aceptar la realidad y asumirla.
Cada vez entiendo mejor lo de "Amar a los demás como a uno mismo" Creo que dejarse llevar por los acontecimientos, o tirar la toalla o vivir 'perezosamente' no es el camino más oportuno. Más bien afrontar y confrontar la propia vida es el camino más seguro, aunque sea más difícil, para caminar al lado de los demás disfrutando – mutuamente - de la vida.

Por cierto este verano, durante las vacaciones, aunque un poco atípicas, además de divertirse, pasarlo bien, disfrutar de la familia o ir a la playa... dedicarse un poquito de tiempo para estos menesteres no vendría mal, mejor, no me vendría mal.