BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ

BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ
UN MINUTO DE FILOSOFÍA: “LOS SUEÑOS Y LOS RETOS ANIMAN EL CAMINAR"

domingo, 25 de diciembre de 2016

DIOS SE HIZO HOMBRE PARA QUE EL HOMBRE SE HAGA DIOS

Cuando era pequeño las cosas que me decían de Dios eran impresionantes para mi mente: Dios era omnipotente y omnipresente, también decían omnisciente y omnibenevolente pero éstas expresiones las entendía menos. Total que Dios lo era todo hasta el límite de lo infinito... Y además estaba siempre en el cielo sentado en un trono, muy mayor Él, con blancas barbas. Más adelante me dibujaban un triángulo con un ojo muy grande, porque Dios todo lo ve todo y en todo se fija ¡Había que tener cuidado!...
Hoy ya veo a Dios de otra manera. La vida me ha llevado a configurar otra imagen de Dios menos sofisticada y, desde luego, mucho más cercano, eso sí, pero sin dejar de ser Dios. En la Navidad reside la explicación más elocuente de este notable cambio que he tenido.
Porque la Navidad es la fiesta -por excelencia- con adornos especiales en las casas y en las calles, con músicas muy propias de villancicos alegres, con comidas y regalos que la enaltecen y subliman, en fin, para que les voy a contar... la Navidad es... ¡La Navidad!
Si vamos a los orígenes que dan explicación a todo esto nos encontramos con una razón muy simple: Dios, el mismo Dios de los cielos, nos ha visitado, se ha hecho uno de nosotros, se ha venido a vivir con nosotros, se ha hecho hombre, naciendo en una cueva, a las afueras, de Belén. Lo más sorprendente de esta humanización de Dios es que la iniciativa ha partido de él. Ha sido Dios el que decidió encarnarse -hacerse carne como cualquiera de nosotros-.
Él, que lo es todo, pero todo: se ha hecho frágil, débil, endeble... como cualquiera de los niños y niñas que nacen todos los días del año. A esa indefensión hay que añadirle el lugar que escogió para venir "a la tierra desde el cielo" ¡Una cueva! llena de suciedad y basura de los animales,... y le pusieron en una cuna improvisada, o sea, el pesebre que mejor encontraron su padre, José, y su madre, María.
No nació en un gran palacio, como merecía su rango, ni en la ciudad donde se encontraba la gente importante; no, nació a las afueras, entre los sin techo, entre los pobres. Dios se hace hombre y lo hace en el lugar más apropiado, con una intención muy clara, la urgencia de humanización (recuperación de la dignidad) de los millones de seres humanos machacados y explotados, a lo largo de la historia, por el resto de otros hombres y mujeres que desde el poder social, económico, político e, incluso, religioso, siguen manipulando y marginando a los más indefensos, frágiles y débiles de la sociedad - la única que tenemos todas las personas- .
Dios se humaniza para enseñarnos cómo tiene que ser nuestra humanidad. Parecería que los hombres y mujeres, al ejercer nuestra libertad, hemos elegido caminos que no tienen salida, al menos una salida digna, como corresponde a nuestra naturaleza; y en vez de construir una sociedad justa, pacífica, tolerante, libre, solidaria... nos hemos dedicado a las guerras, a la esclavitud, a las injusticias, a la violencia,... a la explotación de los seres humanos y, todo esto, desde su más tierna infancia.
Dios se hace hombre, en Jesús de Nazaret, con la Misión de anunciarnos la Buena Noticia de que la Familia humana no es una utopía. El niño Jesús que nace en Belén va a ser el modelo y la referencia de esta nueva familia que Dios quiere para nosotros. Su vida y su mensaje serán el mejor testimonio.
Ahora entendemos mejor las palabras que vienen en el evangelio: "Tanto amó Dios al mundo que nos envió a su hijo para salvarnos" (Jn, 3).


¡¡¡FELIZ NACIMIENTO DE DIOS HECHO UNO DE NOSOTROS!!!

domingo, 18 de diciembre de 2016

PARA MÍ, QUE SIN LOS POBRES NO HAY NAVIDAD



LOS POBRES, siempre hablando de ellos. Si nos fijamos nuestras conversaciones no se agotan con el futbol o con los programas "basura" de la TV, ni si quiera con la famosa crisis, aunque dicen que está terminando. No, somos más generosos que eso y a lo largo del año aparecen los pobres y hablamos también de ellos - y de ellas - (pues, también hay mujeres pobres), nos ponen imágenes suyas en los telediarios; les vemos en las calles, los famosos hacen campañas para aliviarles... y es que los pobres están muy presentes en nuestras vidas.
Me pregunto ¿Por qué será que a los pobres los tenemos tan presentes? y a veces me doy estas respuestas: ¿Por lástima? ¿Mala conciencia? ¿Por compasión? ¿Despiertan nuestra solidaridad? ¿Por indignación? ¿Porque nos estorban? ¿Nos incomodan? ¿Nos sentimos amenazados por ellos? ... No sé, que cada cual vea.
Pero llega la Navidad y todos los años nos volcamos de manera muy especial hacia los pobres. En estas fechas, en el ambiente, se da una sensibilidad especial hacia ellos. Hay algo en estas fiestas que nos aproxima mucho más a sus personas... Y hacemos campañas solidarias dedicadas a los pobres más cercanos. Dicen, que antiguamente, las familias ricas se llevaban a un pobre a su casa por Navidad,...
En el fondo los pobres, o sea, los sin techo, los excluidos, los presos, los parados, los inmigrantes, los marginados, los vagabundos y transeúntes, los indigentes, los hambrientos, los menesterosos, los pordioseros y mendigos, los miserables y desgraciados, los desamparados, ... no dejan de ser personas con toda su dignidad y derechos, y además, pertenecen a nuestra "especie humana o género humano", como dirían los antropólogos, de forma que estas fiestas que son tan entrañables -me remito a lo que dije la semana pasada -de la importancia de la familia en la navidad- como miembros de la misma "familia" no los queremos (ni debemos) olvidar.
Tal vez aunque no lo formulemos con tanta claridad y conciencia todos los días de año, en el fondo, nos acordamos de los pobres, porque pertenecen a nuestra misma "familia humana", son nuestros "hijos y hermanos" que han tenido mala suerte en la vida. A lo mejor en las mismas circunstancias que ellos, igual estaríamos en su situación,... ¿quién sabe?
Si a todo esto añadimos la dimensión religiosa, la navidad es la fiesta por excelencia, en la que se privilegia a los pobres, porque son los preferidos de Dios. Jesús nace en una cueva, apartado del pueblo de Belén, pobre entre los pobres, siendo los pobres los primeros que lo visitaron; nuestros belenes están llenos de los pastorcillos que llevaron a María lo más necesario para atender a su hijo en los primeros días de su vida.
Y ese Niño -tan frágil y pobre- que nace en una cueva nos hablará -cuando sea mayor- de un Dios que, como padre y madre, nos quiere a todos sus hijos e hijas y nos desea la paz y felicidad. Pero esto es asunto del próximo día.

domingo, 11 de diciembre de 2016

¡QUÉ SUERTE TENER A LA FAMILIA PARA CELEBRAR LA NAVIDAD!

¿Se han enterado de que se acerca la Navidad? A estas alturas sobra la pregunta.
Sin embargo, estas fechas navideñas que se acercan, dan mucho “juego” para comentar y reflexionar en voz alta. Sin duda el asunto de la familia es uno de los más destacados en el contexto navideño. En los siguientes domingos nos fijaremos en otros aspectos
Muchos, esperamos estos días, tan entrañables, para reencontrarnos, estar juntos, comer y beber, pasear, hacer un repaso de cómo nos ha ido el año que se termina, compartir las alegrías y las penas, con las personas que se quieren y lo celebran con intensidad. Aunque también son días que se llenan de recuerdos y añoranzas, sobretodo, por los seres queridos que nos dejaron y marcharon, eso sí, con la esperanza de que ya nos reencontraremos en un futuro.
Qué imagen más bonita ver a una familia por la calle, ver a los hijos de la mano de su papá o mamá, disfrutando de los escaparates, las luces de fantasía que iluminan la noche, los belenes tan imaginativos y creativos que aparecen por doquier.
El binomio familia y navidad, sin la menor duda, es una de las fotos que mejor guardamos en nuestros recuerdos de todos los tiempos.
¡Qué triste una navidad solo!
Porque no todas las familias tienen estas añoradas experiencias y vivencias. Hay familias que no se quieren ni ver, y menos en estas fechas que parece que ¿te obligan a estar juntos?
Hay familias que en estos días navideños lo pasan muy mal porque no tienen lo necesario para celebrar que se juntan.
Hay familias rotas que odian estas vacaciones de Navidad porque les recuerdan su ¿mal? Y no desean volver al pasado.
Hay familias que no saben ni siquiera el lugar en el que se puede encontrar alguno de sus miembros, porque les abandonó hace bastante tiempo.
Hay familias que maldicen la Navidad porque ni siquiera esos días tienen la oportunidad de “arañar” algo de la felicidad que se desprende del ambiente que les rodea.
En fin, para que seguir, si todos podríamos alargar las posibilidades que la misma realidad de estas fechas, nos sugieren.
Y, sin embargo, la Navidad es para vivirla en familia o al menos con aquellos seres queridos que te apoyan a lo largo del año, que te echan la mano al hombro en los momentos difíciles, que se alegran contigo cuando vas saliendo adelante, que “pierdes” el tiempo con muchísimo gusto, porque el vínculo que te une a tus seres más queridos fortalece tu existencia, da sentido a tu vida… al menos, unos días al año, se hace necesario ritualizar todo esto que es tan humano.
Termino refiriéndome a la dimensión religiosa de la Navidad, la cual nos ofrece y fortalece el sentido universal de la gran Familia Humana. Desde la cultura occidental y cristiana, en la que me sitúo, es la gran aportación que tenemos para toda la humanidad. Nuestro Dios se hace hombre para que su Familia inicie su camino hacia la fraternidad universal. Pero esto es para otra reflexión.

¡FELIZ NAVIDAD EN FAMILIA!

domingo, 4 de diciembre de 2016

LAS PERSONAS VOLUNTARIAS CELEBRAN SU DÍA, EL 5 DE DICIEMBRE

¡HERMOSO DÍA, SIN DUDA, EL DE MAÑANA!
A lo largo del año aparecen, por doquier, muchos "profetas de calamidades". Parece que cuesta quitarnos “las gafas oscuras” y,  claro, vemos siempre todo negro.
Hoy es una excepción, bueno, la verdad es que hay más días. Pero hoy es especial. Ya se encargó, en el año 1985, La Organización de Naciones Unidas, de establecer la fecha del 5 de diciembre como día Internacional del VOLUNTARIADO. Se me ocurren algunas reflexiones para este día. Que aunque sea mañana, como he dicho, cualquier día se ejerce el voluntariado
La naturaleza humana, como tal, se presta para hacer muchos comentarios. De ella sale de todo, a veces nos abochornamos, nos avergonzamos, nos irritamos,... y casi llegamos a decir "trágame tierra". Nos resulta indignante lo que vemos, escuchamos y hacemos. Y lo que más nos fastidia es que todo eso, tan inhumano, también sale de nuesta naturaleza humana. Pero ya tenemos otros días para decirlo y denunciarlo.
Hoy es el día de la generosidad, de la bondad, del altruismo. Hoy es el día, en que la naturaleza humana, se pone el traje de fiesta, para decir bien en alto: ¡PERTENECEMOS A LA MISMA FAMILIA Y TENEMOS QUE QUERERNOS, AYUDARNOS, SOLIDARIZARNOS,... PUES PARA ALGO SOMOS HERMANOS!
Sería una equivocación pensar, que lo del voluntariado es para unos pocos privilegiados, que disponen de tiempo y, por eso, generosamente se dedican a los demás. No es esta la realidad del auténtico voluntario.
Sabe muy bien el voluntario, que hay mucha gente -y de toda condición-, que se vuelca sin medida hacia los demás. Y no hacen falta las grandes catástrofes para expresarlo, no, es en la rutina de cada día cuando el voluntario, calladamente, da su tiempo, en ocasiones su dinero y, lo más importante, su persona, para estar al lado del otro. Pero "el otro","el menesteroso, no sólo recibe, también da y aporta humanidad, gratuidad, cercanía, afecto,... da lo que tiene y, entonces, con lo que da "humaniza un poquito más" a la persona voluntaria que se acercó a él.
Mi experiencia de voluntario lo viene constatando una y mil veces. En el heho del voluntariado se crea un vínculo en el que todos salimos beneficiados y a todos los que "entramos en el juego" nos aporta enriquecimiento y crecimiento, en definitiva, más humanización.
Es una equivocación pensar que el voluntario "es el bueno de la película" y que con su desinteresada bondad va a "salvar" a los desvalidos, pobres, necesitados,... a los que precisan ayuda de todo tipo. La persona voluntaria no es un 'superman', que gracias a ella, se van a solucionar parte de los problemas de la humanidad y que con su actuación va a aliviar las necesidades de los demás. Están muy equivocados, el hombre o la mujer, que van con estos planteamientos.
Hoy es el día para felicitar a las ONGs. ¡Cuántas ONGs, han proliferado en nuestras sociedades, y que movilizan a muchísimas personas y desarrollan su voluntariado con eficacia, profesionalidad, y generosidad! Todo el tiempo que dedican les parece poco. Saben que su voluntariado va creando conciencia, en este mundo globalizado, de la gran familia del género humano. Saben que con su buen hacer solidario, van creando vínculos de hermandad y fraternidad entre todos los seres humanos: blancos y negros, ricos y pobres, nacionales y extranjeros, "buenos y malos", enfermos y sanos, ... ¡Cuánta humanidad se genera a través de sus acciones altruistas, desinteresadas y solidarias!
 Desde esta página, mis felicitaciones a todas las personas que ejercen su voluntariado y, sobretodo, a quienes en silencio se preocupan de los demás, que de no ser por ellos, estarían solos, tristes y sufriendo su condición de mala suerte que ha podido tener en su vida. Bueno y animar a los que, aún, no se lo han planteado: todo el mundo, si quiere, puede ejercer y ser voluntario.

Termino con la frase de una de las tantas ONGs que existen:"Mucha gente pequeña, haciendo cosas pequeñas, en muchos lugares pequeños, estamos cambiando el Mundo". (PROYDE - Promoción y desarrollo).

domingo, 27 de noviembre de 2016

LA CRUDA REALIDAD: ¿PESIMISTA?

Pensaba hace unos años, que somos herederos del siglo XX. Estamos construyendo nuestro bienestar sobre millones de seres humanos que murieron en las numerosas guerras civiles y mundiales. Las dictaduras de derechas y las dictaduras de izquierdas, tienen en común, que son dictaduras. Las dos son igual de inhumanas y han generado millones de muertes y destrozos, incalculables, en el planeta. Y si añadimos, que en nombre de los nacionalismos o de creencias religiosas, se han sometido y masacrado, en actos terroristas, y con la llamada "limpieza étnica", a millones de seres humanos,... ¡El cuadro no puede ser más desolador!
Me sonrío, cuando la gente de izquierdas, me sigue cantando las bondades de sus idealismos y se creen herederos de lo mejor de la humanidad: "Nosotros somos los progresistas y moralmente somos los perfectos". Simplemente, lamentable.
Me vuelvo a sonreír, cuando la gente de derechas, me sigue narrando que sin ellos la humanidad estaría perdida, ya que son gente de bien y de orden:. "Nosotros con los valores "de siempre" haremos un mundo mejor". Simplemente, lamentable.
Ya, mi sonrisa se alarga, cuando los nacionalistas acérrimos, nos quieren hacer volver a las cavernas, donde la tribu vivía unida y guerreaba con los vecinos. "Nosotros a lo nuestro, a los demás que dios les ampare". Simplemente lamentable.
Y empiezo a reírme, cuando los fieles de algunas religiones, siguen apelando a sus dioses y creencias para someter y tiranizar a sus pueblos, matando a los "herejes": "Nosotros tenemos la verdad que ilumina al mundo". Simplemente lamentable.
El caso es, que cuando voy por la calle y veo a los políticos -todos los políticos- (derechas, izquierdas, nacionalistas,..) llevan sus trajes y corbatas, tienen sus coches de marca, viven en chalets de lujo y, desde luego, dinero no les falta (Hemos visto estos días la declaración de sus bienes). Me pregunto, entonces, ¿En qué se diferencian? Y me respuesta es: en los discursos que tienen, porque luego viven igual.
Todos los días seguimos viendo, en los telediarios, a los muchos sátrapas, tiranos, reyezuelos, dictadores... que machacan y explotan a su pueblo, pero, atención, han sido y son sostenidos (hasta que les interesa-nos interesa) por los que vivimos en el mundo occidental, que desde nuestro neoliberalismo (no nos engañemos, todos vivimos en/de este sistema, aunque lo critiquemos) seguimos expoliando y empobreciendo a los países, del llamado Tercer Mundo, cuyas materias primas, mantienen nuestra sociedad del bienestar. Países pobres de los que vemos y oímos que los hombres y mujeres, ancianos y niños, se mueren de hambre, tienen todo tipo de enfermedades, viven en la miseria,... ¿No se van a escapar y emigrar para venir a nuestras tierras?

¡ESTA ES LA CRUDA REALIDAD! ¡PERO NO LA ÚNICA! 

domingo, 20 de noviembre de 2016

JESÚS DE NAZARET NO VIVIÓ EN UN CONVENTO

Durante treinta años vivió en el pueblo, Nazaret, con su familia. Después dejó su pueblo y los últimos años de su vida fue itinerante, de pueblo en pueblo.
Sabemos que un día le preguntaron a Jesús, que dónde vivía, y la respuesta les dejo boquiabiertos: "Venid y verlo". En otra ocasión, les dijo: "el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza".
Por otro lado, en la época de Jesús, lo más parecido a la vida en un convento, la tenían los esenios, grupo piadoso y religioso que vivían en las cuevas de Qumrán, cerca del Mar Muerto. Pero esta es otra historia. 
Esta reflexión me viene, si les digo la verdad, porque persiste la mentalidad en la Iglesia, de que el mensaje de Jesús es para gente más especializada, para hombres y mujeres que han tenido el privilegio de ser llamados por Dios. Y el pueblo, bueno el pueblo, son los ‘del montón’, meros espectadores. Es verdad que están en el “espectáculo”, pero no son los protagonistas de la obra. En su caso, son los que aplauden o abuchean, 
Todo lo cual contradice lo que nos cuentan los evangelios sobre Jesús. Ya en el capítulo primero, del evangelio de Juan, leemos: ¿De Nazaret puede salir alguien bueno? Con el tiempo le llamarán Maestro, Señor, Hijo de Dios, Mesías, Rey,... Pero esto viene más tarde, tras el Misterio Pascual.
Jesús no vivió en un convento, ni estuvo en un seminario. Jesús no fue Sacerdote, ni Religioso, ni Obispo,… Fue un hombre de pueblo, que vivió con sus paisanos. En una ocasión, nos dice el evangelista Marcos, que se sorprendieron: ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?»
Y, sin embargo, nos empeñamos en ponerlo tan alto, tan alto, que es inaccesible para el común de los mortales. Bueno, no para todos, para la gente selecta de la Iglesia no está tan lejos. Porque Jesús está y vive en sus casas, en sus oratorios, en sus conventos, en sus casas parroquiales o palacios episcopales. Ellos y ellas han sido llamados, han tenido esa suerte, ese privilegio.
Pero Jesús de Nazaret, no vivió encerrado en un convento, más bien, lo que nos cuentan es que anduvo por los caminos, por las plazas de los pueblos, fue a las casas de los ricos y pecadores, a los pueblos y ciudades, estuvo lado del lago, por las montañas, fue de boda, de fiesta con sus amigos,… Vamos que llevo una vida ajetreada, “de puertas a fuera”, no estuvo enclaustrado. Hasta pasaba noches enteras orando en el campo, a la intemperie.
Pero resulta que la gente, los pobres, los pecadores,… las ovejas perdidas, estaban fuera. Y salió a su encuentro. Presiento que su mensaje era para la gente del pueblo, bueno para todos. No creo que estuviera en sus planes, que solo un grupito fuera feliz, porque Dios solo se fijara en ellos, y bueno, la inmensa mayoría que se consuelen viéndoles como a los escogidos y llamados por Dios. Eso sí, alguna migaja les caerá.
Voy a exagerar, a veces da la sensación, de que algunos han secuestrado a Jesús, -me meto en el grupo- que se consideran los elegidos y ven a los demás como los “otros” a los que hay que “encandilar”, pero,… cuidado que no lleguen a mucho más. ¡Ah! también añado, que hay hombres y mujeres que les gusta esta dinámica y situación porque no les compromete y les complica la vida.

Bueno, pues, yo creo que el mensaje de Jesús es para todas las personas. De hecho, menos mal, hay muy buenos seguidores suyos en los conventos, en los pueblos, en los barrios de las ciudades, allá en donde hay mujeres y hombres que se han tomado en serio su Palabra y tratan de vivirla a tope. Dios llama, sin acepción de personas. Y quiere que toda su familia sea feliz.



domingo, 13 de noviembre de 2016

DEL OTOÑO DE LA VIDA Y LOS ABUELOS DE LA PRIMAVERA

En estos últimos días, estoy leyendo mucho sobre la importancia de los abuelos en las familias y la belleza del otoño en el campo con su colorido tan diverso.

Dice, la sabiduría popular, que el vino cuantos más años tiene es de mejor calidad. Por lo visto, se pagan más caras las cosechas vinícolas del siglo XX, que las de este siglo que vivimos. Se ve que el paso de los años deja su impronta y la saben apreciar (y pagar) los buenos entendidos.
El otoño es la estación de la madurez. Ahora se están recogiendo los generosos frutos que los árboles han ido madurando, pacientemente,  desde la primavera. Y no digamos nada del colorido de las hojas, previo a su caída, que nos llenan el paisaje de estampas verdaderamente extraordinarias. Así es el otoño... generoso, espléndido y ornamental.
La vida de las personas se asemeja a las estaciones. En la primavera nacemos, en el verano crecemos, en el otoño maduramos y en el invierno nos vamos. Conocemos culturas en las que las personas mayores, -también se dice de más edad o viejas-, son el centro de la sociedad. Son venerados, son escuchados, se tiene en cuenta su sabiduría y experiencia acumuladas. Hasta hace unos años en mi pueblo, cuando yo era niño, ocurría lo mismo. El caso es que hoy, en mi pueblo, las personas mayores apenas cuentan. Aunque a lo mejor no tengo que ser tan atrevido en mi afirmación.
Los abuelos y abuelas tienen un papel importante en el cuidado y crianza de los nietos. Tal vez la crisis ha contribuido, pero se les ve paseando con el carrito por el parque, llevándolos de la mano por las calles y mirando los escaparates, madrugando para acercarlos a la guardería o al colegio,... digo yo, que con tanto tiempo al lado de sus abuelitos y abuelitas, algo se les 'pegara' a los nietos. Hay una lucha generacional  'de competencias' entre quienes ponen las normas, a los chiquillos, y quienes son más flexibles. Entiendo que el padre y la madre tienen la última palabra, pero,... antes de llegar a la última están las anteriores. El asunto es bastante complejo y discutible.
Con crisis  o sin ella, numerosos profesionales ya en la tercera edad (otro eufemismo), nos comparten sus ideas, su buen hacer, su rica experiencia acumulada, y creo que no podemos mirar para otro lado, o desentendernos de todo lo que nos pueden y están aportando. Sus frutos son muy variados y no los podemos desperdiciar. Por lo demás no se puede estar empezando siempre desde cero, como si lo anterior no valiese para nada. ¡Con lo buenas que están las comidas de la abuela!
Ya sé que con el otoño se caen las hojas. Lo que me lleva a pensar que nuestros mayores, así como recogemos sus frutos, también tenemos que barrer las hojas, que inevitablemente se van cayendo al suelo, porque ya nos les sirven. Sabemos de sus manías, de sus repeticiones de historias, de sus mentalidades ancladas en el pasado, pero toda esa hojarasca no invalida, para nada, la grandeza de una vida vivida y entregada -hasta en sus últimos años- a los demás, empezando por sus seres más queridos.

La sociedad actual, por muy juvenil que se quiera sentir, no puede prescindir del legado de sus mayores. Si prescindimos de su ‘testigo’ en el relevo generacional, me pregunto entonces, que cuándo pasemos el relevo a nuestros hijos ¿qué testigo le pasaremos?