BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ

BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ
UN MINUTO DE FILOSOFÍA: “LOS SUEÑOS Y LOS RETOS ANIMAN EL CAMINAR"

domingo, 13 de octubre de 2013

"CONTRA LA RIQUEZA QUE EMPOBRECE, ACTÚA"

LAMPEDUSA: 302 MUERTOS, 155 SUPERVIVIENTES Y MÁS DE 50 DESAPARECIDOS. Y EN MALTA VAN YA, MÁS DE 34 MUERTOS. Sean mis palabras de hoy, un humilde homenaje a estas personas que arriesgan hasta su vida para llegar 'al paraíso'.
"Nunca máis", se decía por tierras gallegas ante una catástrofe natural. Aún no he oído, a nadie: ¡NUNCA MÁS!, por esta catástrofe humanitaria.
El lema, de este año, del Día Internacional para la erradicación de la pobreza (17 de octubre), me viene, como anillo al dedo, que se dice, para lo que estamos hablando:"CONTRA LA RIQUEZA QUE EMPOBRECE, ACTÚA". Y es que tenemos y debemos de actuar.
Sí, nuestra riqueza -porque somos ricos- empobrece a muchas personas. Los hombres, mujeres y niños, que fallecieron en el mar, eran pobres; tan pobres, que se vinieron al norte (Europa)-dejando su tierra y su familia- para participar de 'las migajas' de nuestra riqueza. No lo consiguieron.
Sabían que Italia tiene leyes que criminalizan a los que ayudan a los inmigrantes. Las hemos puestos los europeos. Y para colmo y desgracia, de los 155 supervivientes, pueden llegar a ser multados y devueltos a sus países. También lo dice las leyes europeas. Nuestras leyes. Las de los ricos.
Que la riqueza de unos, empobrece a otros, no es nuevo. Mil veces hemos escuchado que los ricos cada vez son más ricos y los pobres cada vez son más pobres. Pues ahí tenemos la prueba. Incluso en España, decía el otro día la prensa, que han aumentado los millonarios; claro que los millones de parados están ahí, y los desahucios también,... Que pregunten a la Cruz Roja o a Caritas cómo está la pobreza en España.
A lo mejor viene a cuento lo que dijo san Jerónimo allá por el siglo IV: "Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los hombres de bien no hagan nada". Creo que tiene razón. No dudo de que haya muchos hombres y mujeres de bien. Pero sigo constatando que se hace poco por remediar el mal. Claro que se dan limosnas, y de comer en los comedores sociales, y una cama para dormir en los albergues, pero eso sigue siendo 'dar el pescado y no enseñar a pescar'.
Ya hemos dicho muchas veces, en estas páginas, que nuestro 'tren de vida' y bienestar está cimentado sobre las riquezas de los países pobres (y que los hemos empobrecidos nosotros ( a sus gentes), porque las riquezas eran y son de ellos: petróleo, coltán, diamantes, maderas,...).
Termino con una imagen. Se acuerdan del 'Caserío me fío'.  Imagínense la cajita con diez porciones. Pues para el asunto que estamos tratando, si tuviéramos que repartirla entre todos los habitantes de la tierra (7000 millones) aproximadamente,  8 quesitos serían para el 20 % y dos quesitos para el 80 %. Es decir, ni siquiera llegamos a 2000 millones los que comeríamos 8 quesitos y el resto, más de 5000 millones, se tienen que repartir las dos porciones que quedan.
Entienden, ahora, lo de que hay gente que se muere de hambre, que en sus países no hay escuelas y hospitales, que viven en malas condiciones, que tienen todo tipo de enfermedades,... ¡Es que dos quesitos no dan para mucho".
Por mi parte, estoy pensando en una iniciativa, que cuando la tenga más clara y definida se la contaré a ustedes. No podemos quedarnos con los brazos cruzados o para acallar nuestra conciencia dar algunas limosnas.


domingo, 6 de octubre de 2013

LA VIDA EN PAREJA, COMO PROYECTO DE AMOR, TODO UN RETO

Ya, ya sé que no estoy casado, pero las circunstancias de la vida me han llevado a relacionarme y conocer a muchas parejas y sus familias. La verdad, ya lo he dicho en otras ocasiones, vivir en pareja tiene sus alegrías y gratificaciones, pero, también tiene sus dificultades y problemas. Aunque siempre, para mí, es y será, un ejemplo y modelo de convivencia fundamental para la construcción de la sociedad. La pareja es el núcleo de la familia y, la familia, es la base de la sociedad.
No es fácil tener conciencia de la importancia de la pareja, como tal. El trabajo/paro, los hijos, la vida cotidiana, la enfermedad, la vida social,... nos hacen pasar de puntillas y casi, arrinconar - el proyecto de pareja - que se inició con el noviazgo y se hizo público el día de la boda. En muchas ocasiones, la relación de la pareja queda 'relegada' para después de los múltiples compromisos que se tienen con los más cercanos y con la sociedad en general.
La vida de la pareja, va más allá de los mismos hijos, pues, éstos vienen y se van. Muchos son los años en los que la pareja vive sola, y con esto de que la vida se va alargando, gracias a Dios,  más años viven  juntos y solos. Afrontar esta realidad no es cualquier cosa. Todos nos jugamos mucho, para empezar la propia pareja, también sus hijos, los demás familiares y amigos y, por extensión, la sociedad en su conjunto.
Una pareja sana, comprometida con su proyecto de amor, como herramienta para llegar a ser felices, sin duda, constituye una fuente de bienestar para ellos mismos y, también, para los demás. Nunca lo olvidemos, dos personas deciden vivir juntas, libremente, porque quieren amarse y ser felices. Aunque parece ser, por lo que uno va viendo, que existen otras motivaciones.
Pero bajemos, un poquito más, a la realidad de la vida de la pareja. La verdad es que hay muchos desengaños. En muchas parejas, cuando vienen los hijos, se distancia la relación (lo cual es normal) pues, los hijos acaparan tanto su atención, que descuidan (la cantidad de) sus relaciones para continuar con su proyecto de pareja. Es verdad que los mismos hijos son un elemento que potencia a la propia pareja, pero no tiene porque anularla. Tanta es la responsabilidad que tienen por la prole, que se olvidan de ellos mismos. Un fallo muy grave.
El trabajo, tan necesario para la familia, ya sea dentro o fuera de la casa, es otro elemento que puede distorsionar y contribuir al abandono de la vida de la pareja. Tanta es la preocupación, tanto tiempo absorbe, que puede ser motivo para que la pareja no tenga suficientes 'espacios' para seguir creciendo en su proyecto de amor. Este distanciamiento tiene sus consecuencias.
Cuando la relación de la pareja no se basa en la comunicación fluida, cuando la sinceridad y la verdad van desapareciendo; cuando se ocultan cosas o cuando no se dicen aquellos asuntos que se ven o se observan, porque se ha perdido la confianza; cuando la pareja va perdiendo 'fuelle' o cuando se va teniendo menos paciencia y aguante; entonces sí que aparecen los verdaderos problemas de la pareja y, que puede que terminen por hacerla desaparecer.
Si las personas necesitamos que se nos quiera, que se nos reconozca en lo que somos y hacemos; cuánto más en el contexto de la pareja, que se han profesado amor en todas las situaciones que surjan de la vida (en la salud y en la enfermedad,....). Aquí sí que cobran todo su sentido los detalles de ternura, de cariño, de afecto, de escucha, de pedón, de ánimo,... el buen tacto en la manera de abordar cualquier asunto. El trabajo, los hijos, la vida social no son excusa, para dejar de cultivar todo esto que fortalece a la pareja.
La sociedad necesita parejas sanas, fuertes, constructoras de familias con valores que humanicen y aporten su 'granito de arena' en la construcción de un mundo mejor.

domingo, 29 de septiembre de 2013

REGENERAR, RENOVAR Y RECREAR LA SOCIEDAD CIVIL

Más bien, habría que empezar por despertar, a la sociedad civil, del letargo en que se encuentra. Después vendría lo de las "erres": recrear, regenerar y renovar. No sé si importa el orden. Creo que se complementan. Lo que sí podemos afirmar, con rotundidad, es que estamos ante una sociedad civil anestesiada, aburrida, hastiada, pasota, indiferente y mal acostumbrada. Bueno, no toda. Como en las historietas de Astérix y Obélix, existen pequeños oasis en los que se ven otras cosas edificantes.
Nos dice la Real Academia que recrear: Es crear o producir de nuevo algo;  que regenerar: Es dar nuevo ser a algo que degeneró, restablecerlo o mejorarlo y, también, hacer que alguien abandone una conducta o unos hábitos reprobables para llevar una vida moral y físicamente ordenada; que renovar: Es dar nueva energía a algo, transformarlo y, también, hacer como de nuevo algo, o volverlo a su primer estado. Podríamos decir que con estas definiciones está dicho todo. Pero sigamos.
Ya estoy cansado de escuchar siempre lo mismo: los políticos, los ricos, la jerarquía, los sindicalistas, los periodistas, los militares, los maestros... tienen la culpa de todo. Ellos son los malos de la película. El mundo está tan mal, por su culpa. ¡Venga ya! Pero si toda esta gente es de los nuestros, son nuestros familiares, nuestros amigos, nuestros compañeros de clase, nuestros vecinos. Por consiguiente, si decimos algo de ellos, también lo estamos diciendo de nosotros.
Me preocupa la sociedad civil, algunas personas dicen y hablan de la ciudadanía. Pues eso, los hombres y mujeres que formamos la sociedad en su conjunto. Me estoy refiriendo (permítanme la expresión) a esa 'masa' de personas que vivimos en los pueblos, en las ciudades, que en general no estamos muy implicadas en la cosa pública y que dejamos a los 'especialistas' que nos lleven y nos guíen -a veces- no se sabe a dónde.
La pena, como recuerdo de un profesor de filosofía, es que en España entre la mayoría de la población y la élite dirigente no hay nada. Y lo poco que hay, lo manejan unos dirigentes que solo piensan y trabajan por sus intereses. Pero es que esa inmensa mayoría -vergonzosamente silenciosa- no solo consiente, es que ni si quiera se revela, denuncia, se moviliza, protesta,... todo lo que le vayan echando se lo va tragando y 'pa lante'.  Solo una minoría mantiene la decencia y, a su manera, resiste a la situación.
Tal vez, todo esto, sea o tenga una explicación: que la misma sociedad, participa de las mismas cosas que ve en las clases dirigentes o que, las clases dirigentes, han potenciado, por mil, lo que es natural en la sociedad civil, de la que proceden.  Miremos con lupa a las mismas familias y sus rencillas, a las mismas comunidades de vecinos y sus desaires; pensemos en las personas implicadas en la economía sumergida. Vayamos a las oficinas de hacienda cuando hay que hacer las declaraciones de la renta. Muchos chanchullos aparecen por doquier.
Pero mi condición de optimista, no acepta el que algunos árboles tapen el bosque. En las últimas décadas están surgiendo ONGS, Asociaciones, Instituciones, grupos, movimientos sociales, hombres y mujeres, en los que su capacidad de resistencia llegó -hace tiempo- a su límite  y se van abriendo camino para recrear, regenerar y renovar la sociedad civil. Llevará su tiempo, pero van por buen camino.
 

domingo, 22 de septiembre de 2013

HASSAN GARBA, SIGUE SU CAMINO AL NORTE

Cuando nuestros adolescentes están dando 'la vara' en sus casas y en las aulas, Hassan Garba, con sus 16 años, deja su país y cruza la  mitad de África, hasta llegar a España. Lo suyo no es turismo. Lo suyo es ganas de sobrevivir. Para ello no duda en atravesar Camerún (su país natal), Nigeria, Níger, Argelia y Marruecos, hasta llegar a Melilla (España). El norte, con el que soñaba cuando deja a su familia y amigos, se le hace largo.
Los que hemos tenido la suerte de conocer, a Hassan, siempre le recordaremos sonriendo, aunque la procesión -su procesión- fuera por dentro. Joven tranquilo, pacífico, muy agradecido y responsable. En el Hogar la Salle, que ha estado viviendo este último año, ha destacado por favorecer un buen ambiente, sus compañeros le apreciaban y respetaban. También le están echando en falta.
Murió su padre cuando era pequeño. Su madre regresó con su familia y, entonces, en Douala, se quedaron a vivir, con su primo, él y su hermano gemelo. Los problemas se agravaron cuando su primo se vino a Europa y se quedaron solos.
Me comentaba, en los últimos días, los motivos de abandonar su país para venir 'a la tierra prometida'. ¡Qué decepción la suya! Ni Melilla, ni Jerez le han dado esperanzas para realizar 'el sueño de una vida mejor'. Por eso, un buen día nos dijo que se marchaba a Bruselas. El  mismo primo le había llamado, con urgencia, porque allá había más futuro.
Volviendo a su vida en Camerún, me decía que cada día era una aventura -dura- para conseguir alimentos y poder comer. Todo vale para no pasar hambre y poder llegar al día siguiente vivo. Muy relacionada con esta situación es la violencia y la muerte, que viene detrás de ella. Me indicaba que la vida no valía nada. Apenas unos francos CFA, eran suficientes para mandar al cementerio a una pesona.
Con este panorama, decide abandonar lo poco que tiene y venirse al Norte. Fue elaborando el sueño de tener una vida digna, sin miedos. Lo había escuchado de otros que se fueron antes y, también, le había animado el ‘paraíso’ que veía en la televisión.
No obstante, también me decía, que su auténtico sueño se cumplirá, cuando pueda regresar a su tierra y tenga los suficientes recursos para volver a reunir a su familia y  vivir en mejores condiciones de las que tuvo en su infancia. ¡Ojalá, lo consiga!
Muchas personas, que pasaron por el Hogar, le recordarán como un joven simpático, cercano, agradable… en los encuentros interculturales e interreligiosos que tenemos en el Centro, siempre tuvo su sitio y su protagonismo activo, dando formalidad y seriedad en ellos.
Es bueno dejar constancia de aquellas personas que pasan por nuestras vidas, aunque sea por poco tiempo, pero que son significativas. Son la prueba de que cualquier ser humano, sea de la raza o religión que sea, contribuyen a construir un mundo mejor.

domingo, 15 de septiembre de 2013

EL SÍNDROME DEL A.V.E.



Vivimos en los inicios del tercer milenio una época que podemos denominar: SÍNDROME DEL AVE:
Acelerados: Que significa según el diccionario, dar mayor velocidad o aumentar la velocidad. Y añade, el ser impacientes, nerviosos. Darse prisa en todo.
Vapuleados: Que significa según el diccionario, zarandear de un lado a otro a alguien o algo. Y también, reprender, criticar o hacer reproches duramente a alguien.
Estresados: Que significa según el diccionario, que sufren estrés. Que están estresados por exceso de trabajo.
No sé si nos identificamos con cualquiera de estas definiciones y, por consiguiente, si tenemos y padecemos el síndrome del AVE. A mí me surgen estas reflexiones que ahora os comunico. En muchas ocasiones nos desbordan los acontecimientos, las personas que nos rodean, la situación familiar, el trabajo diario y rutinario,…
Si escribiéramos nuestra escala de valores, damos por supuesto, que en primer lugar estaría el más importante, pero es probable que al que más tiempo dedicamos, y además de forma urgente, es el que ocupa el último lugar.
No es raro que estemos hablando con alguien en casa o en el despacho, y nos llamen al teléfono, pero es que cuando nos estamos despidiendo del que nos ha llamado, entonces nos suena el móvil, con lo cual en pocos minutos hemos triplicado nuestra conversación y, al final, no sabemos muy bien si ha servido para algo.
Vamos muy rápido en todo: de la cama a la cocina, después al coche, luego al colegio, a continuación a la clase, o en su caso al centro de trabajo (o a la cola del paro), y por la tarde, después de comer, vamos al club o al gimnasio, para terminar cenando y sin mucho tardar a la cama. De forma que en poco tiempo vivimos lo que otras generaciones tardaban años. Me pregunto si asimilamos y digerimos lo que nos pasa. En realidad vivimos atropelladamente. No saboreamos, no nos recreamos en lo que nos rodea.
¿Cuándo nos paramos, cuándo caminamos, cuándo charlamos “sin tiempo”, cuándo estamos solos, cuándo nos dedicamos tiempo si mirar al reloj, cuándo dedicamos tiempo  a nuestra pareja, a nuestra comunidad, a nuestros hijos, a nuestros amigos, pero solo por el placer de estar con ellos, sin ninguna utilidad práctica,…?
¿Cuándo me quito el rol de profesor, de madre, de médico, de parado, de taxista, de abuelos, de jefe, de jubilado,… para quedarme solamente yo?. Yo y nada más. A solas conmigo mismo o conmigo misma diríais las mujeres. ¿Cuándo?... ¿Cuándo? ¿Cuándo fue la última vez que entré en mi interior, en lo más profundo de mí ser y le dediqué el suficiente tiempo para conocerlo más? “Conócete a ti mismo” decía un templo griego.
¿Me intereso por mí? ¿Me preocupa mi vida personal, individual, la que me define como soy, como persona diferente a mi mujer, a mi marido, a mis hijos, a mis amistades, a los colegas del trabajo, a los enfermos del hospital, a los vecinos, …?
Tal vez me tengo olvidado. A lo mejor es una cuestión que no es prioritaria en mi vida. Antes, y siempre, los demás, mis ocupaciones y responsabilidades y, al final, si queda tiempo y si no estoy muy agobiado, igual, me acuerdo de mí y me dedico un poquito de tiempo. ¿Cómo llevo mi crecimiento personal? ¿Lo tengo planificado? ¿Me rijo por  un proyecto de vida para avanzar?
Llegados a esta altura, la pregunta sale por sí sola Y… ¿Para qué hacer el esfuerzo de llegar a lo más interior de mí persona? ¿Qué utilidad tiene dejar a un lado el trasunto y rutinas de mi vida cotidiana? ¿Para qué sirve profundizar hasta lo más hondo de mi ser?
Nos quedan muchos días por delante, para ir contestando estas cuestiones.