BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ

BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ
UN MINUTO DE FILOSOFÍA: “LOS SUEÑOS Y LOS RETOS ANIMAN EL CAMINAR"

domingo, 27 de mayo de 2012

TE NECESITO PARA SER YO, ME NECESITAS PARA SER TÚ

Mi experiencia personal me ha confirmado, desde siempre, que los otros (el tú para mí) me han ido configurando y me han ayudado mucho: familia, profesores, amigos, compañeros... Asimismo, soy consciente de que, personalmente, a las personas que se han relacionado conmigo les he aportado elementos que también les han ayudado a su configuración personal. Para bien o para mal, la interacción entre las personas tienen esta finalidad.Y esto ocurre desde nuestro nacimiento.
Si existimos es porque dos personas se pusieron de acuerdo. La complicidad de mi madre y mi padre, me hicieron posible. En el origen de todos los seres humanos están un "yo y un "tú. Y la presencia, de los otros "tú" en nuestras vidas, hace posible nuestra realización y crecimiento como personas. Nos necesitamos. No es una reflexión filosófica el tema de hoy, se trata -más bien- de la experiencia cotidiana.
Que somos seres en relación, no es un descubrimiento. Cualquier persona se mueve, a la vez, en varios círculos de relaciones: La familia, los amigos, los vecinos, la empresa, un club deportivo, una ONG, la  asociación juvenil, el sindicato, un partido político, la religión, la asociación de madres y padres de un colegio, el foro cultural, los amantes de las antigüedades,... Y es que no puede ser de otra manera. No somos islas.
Otra cosa es cómo nos relacionamos en todos esos ámbitos. Es verdad que hay expresiones que lo quieren decir todo, pero no lo consiguen: ¡Ay del solo! Nos grita la sabiduría popular; pero, a continuación, escuchamos: ¡Es mejor estar solo que mal acompañado! A mi entender, ambas expresiones, recogen la ambivalencia que se da en nuestras relaciones.
Te necesito para ser yo, es la conclusión a la que llegamos con nuestra pareja, con nuestras amistades, con nuestros hijos, con nuestros alumnos, con nuestros compañeros de trabajo, con nuestros colegas de ocio y tiempo libre. Claro que la intensidad de nuestras relaciones, no es la misma en todos estos ámbitos, pero cada una de las personas, en su contexto, me aporta reconocimiento, confrontación, afecto, ánimos, críticas, cariño, relajación, diálogo, aceptación, rechazo,... que me afectan y me hacen reflexionar, acerca de cómo llevo las cosas en mi vida. Todo lo cual me interpela y me ayuda a crecer como persona
Me necesitas para ser tú, es la conclusión a la que llegamos con nuestra pareja, con nuestras amistades, con nuestros hijos, con nuestros alumnos, con nuestros compañeros de trabajo, con nuestros colegas de ocio y tiempo libre. Aquí lo importante es cómo estoy yo con las personas que me rodean. ¿Cómo es mi presencia? Porque, lo que aporto a los demás, también les afecta. Mis alegrías, mis penas, mi cercanía, la confianza que doy, las mismas miradas que dirijo, la empatía, mis enfados o cabreos, el cariño que doy o quito, mi frialdad o ternura,... todo ello constituye mi aportación al otro, al "tú" que son los demás.
Construyamos una interacción, que pueda favorecer nuestro crecimiento, en vez de frustrar la maduración junto con los demás. Las relaciones interpersonales pueden ser de calidad y gratificantes, o por el contrario, constituir un muro que destruye todo lo bueno que podemos dar, o bien, que nos vienen del otro. Somos para los demás y los demás son para nosotros. Pero hay que saber estar con los demás y  facilitar dicha interacción. Y, como todo, estos asuntos también se aprenden.

domingo, 20 de mayo de 2012

LOS CONTENEDORES: LA DESPENSA DE LOS POBRES



Cuando me acercaba a tirar la bolsa de la basura, vi una persona mirando el contenedor; le di las buenas noches y entonces, sin mirarme, se volvió, acachó la cabeza y se marchó. No pude verle bien el rostro. Me lo imaginé avergonzado. De verlo por la calle, no hubiera llamado la atención. Vestía normal. Como yo. No tenía la imagen de un vagabundo. Pero estaba allí, rebuscando, absorto, en el interior del contendor.
En otras ocasiones, alrededor de los contenedores, hay personas buscando chatarra, cartones, ropa, muebles,...  parece que viven de recoger lo que a otros nos sobra. Igual lo venden o lo reciclan para su casa. Lo que está claro es que lo aprovechan.
Siempre hemos visto a gente en los contenedores. Era una imagen que casi estaba en el paisaje  del barrio. Pero en los últimos tiempos, se ve con más frecuencia a personas que, anteriormente, se acercaban a tirar la basura y ahora, acuden -con sigilo- a encontrar algo de provecho. Incluso puede tratarse de comida.
Resulta embarazoso imaginarse, que puede haber seres humanos, vecinos tuyos, que se alimentan de tus sobras (Me resulta duro escribirlo, pero habrá que ver lo que tiramos y cómo lo tiramos). Esto de la crisis nos puede sorprender con situaciones antes impensables o inimaginables. Sabemos de las numerosas instituciones, como el Banco de alimentos, Caritas y otras; que con sus comedores sociales, atienden a familias que están en los umbrales de la exclusión. El caso es que la marea va llegando a las clases medias.
Que la despensa de los empobrecidos, esté en plena calle o en los comedores sociales, nos tiene que hacer pensar, sobre la gravedad a la que nos está llevando una economía,  pensada más en la usura y en los propios intereses,  que en las necesidades, incluso básicas, de las personas. Algo está fallando. No creo que el hombre de la otra noche, ‘quiera ir por gusto’ a la basura. Su dignidad la hace esperar a la noche. Y evitar testigos.
Cada cuatro años  votamos a unos políticos a los que les encomendamos  la tarea de que arreglen las cosas. A través de los impuestos, les damos nuestro dinero para que lo administren bien. Me temo que la gestión no está siendo la más idónea. Hay muchas interferencias e intereses. Al final no sabemos, si la última palabra, la tienen los políticos o los economistas. Dicen que la economía rige los destinos, tal vez sea sí. Pero yo dudo de que los políticos, tengan la voluntad de ejercer sus responsabilidades. A mi entender, una maraña de intereses creados les tiene ‘aprisionados’. Nos dicen que no hay dinero, pero luego te enteras de que, para lo que ellos quieren (razones políticas), no solo tienen, sino que además lo derrochan y despilfarran.
No crean, no me he alejado mucho de la historia de los contenedores, he tratado de buscar respuestas a tal situación. Es verdad que están mal vistos los ‘perro-flautas’, los anti-sistema, los indignados del 15-M. Pero,… alguien tiene que salir a la calle o escribir en la prensa, o en los medios de comunicación, o en el Facebook, o en el Tuenti, o en el Twitter... No podemos ni ocultar ni callar la realidad, cada vez más presente y más cercana. Te invito a ver el vídeo. No tiene "desperdicio".

domingo, 13 de mayo de 2012

FERIAS Y FIESTAS PRIMAVERALES, UN RETRATO SOCIAL


Se despierta el invierno y se viste de fiesta primaveral. Me contaba mi hermana, que las fiestas del pueblo, un año más, habían sido un éxito. No es que acompañara el tiempo,  pero las calles se llenaron, al paso de la Virgen de la Cabeza, de música,  galopeo, adornos en las ventanas y, como no, de las danzas tradicionales de los tunos, gitanillas y danzantes. Nos gusta volver a nuestras raíces.
Parecido ambiente se repite en casi toda la geografía española. Nos suenan, por su fama, la feria de Sevilla, la romería del Rocío, pero no se quedan a la zaga, las de otras poblaciones. Sin ir más lejos, la de Jerez, con sus caballos enjaezados, que ornamentan las calles con sus carros y  jinetes. En las fiestas la gente se adecenta con sus ropajes más elegantes, derrochando alegría y colorido con sus adornos y dando una vistosidad digna de los dioses. La verdad es que cada población se engalana con imaginación, siendo una forma de expresar, su poderío, su valía y rango social.
Claro, que ya nos dice el refrán que “cada uno cuenta la feria como le va en ella” ¡Y qué verdad tiene! Aunque, diga lo que diga la sentencia popular, las ferias y las fiestas,  son un tiempo y espacio, que se da la población para romper las rutinas; olvidarse de sus penas y afanes de cada día; divertirse, pasarlo bien y gozar de la vida. Ya sé que estamos en crisis, pero, aún en estas circunstancias, se hacen más necesarias las fiestas, dado que nos damos la oportunidad, al menos, de festejar la vida.
En estos días se llena el ambiente de complicidad: Cuántas familias tienen unos días para estar todos juntos, alegrándose los hijos  y disfrutando sus padres. Cuántos amigos buscan la ocasión para tomar unas copas y contarse las últimas historias. Cuántas adolescentes se inician en los primeros amores, o las parejas refuerzan sus relaciones en este buen ambiente. Cuántas personas se relajan y curan el estrés con unas cañitas y bailes en el tablao o en la plaza. Hasta la gastronomía contribuye a que todo se realce para la ocasión. Bueno, y algunos excesos no regatean su presencia.
Por otro lado,  muchas familias tienen su futuro asegurado. En estos días los feriantes no descansan con tanto movimiento y trabajo. La calle del infierno, delicia para los niños, con sus diferentes atracciones y aparatos, dan ocupación a una numerosa población, laboriosa y sacrificada, que miran al cielo para que el buen tiempo, favorezca sus ingresos. Muchos bares y casetas, tienen en estos días, una oportunidad para llenar sus arcas y hacer viable, tanto la economía familiar como la de Asociaciones y ONGS, que andan muy escasas de presupuesto para sus tareas.
Ahora bien, si observamos con atención, detrás de los adornos y de la música verbenera; hay personas, que aún estando en feria y participando del ambiente festivo,  la procesión la llevan por dentro.  Al final, la feria, es la misma sociedad pero de fiesta. Y si la sociedad se manifiesta en todo su esplendor y colorido, con sus músicas y flores; la misma sociedad se hace patente con sus “hijos” más menesterosos y desheredados. Los primeros que te encuentras son los aparca coches; más adelante los que venden tabaco; después las que quieren que les compres un clavel; también la persona de color que saca, de su repleta mochila, relojes, pulseras o gafas de sol; y, cómo no, el vagabundo, que ha cambiado la esquina de siempre, y se ha venido al ferial, esperando la generosidad de la buena gente.
Aún así, pienso, que para todo el mundo, las ferias o fiestas populares, no dejan de ser unos días diferentes, rebosantes de alegría y esperanza; generosos en bondades y amistad. Es más, diría que son un tiempo gratuito para saborear la propia existencia.

domingo, 6 de mayo de 2012

2º ANIVERSARIO: LAS CINCO CLAVES DEL BLOG



Gracias, otra vez, por vuestra confianza. Saber que hay personas, que todas las semanas leen, La Esquina del Encuentro,  me anima y motiva a seguir escribiendo. Cada domingo, me dais la oportunidad de seguir reflexionando, en voz alta, ¡Qué suerte! Por eso, muchas gracias. Vuestra complicidad dura dos años. Empecé la aventura el 4 de mayo de 2010.
Hoy, quisiera comunicaros las claves que manejo, a la hora de ponerme delante del ordenador; claves que se van repitiendo y que, juntas, constituyen la visión que tengo del ser humano. El contexto, como habréis apreciado, está situado en el humanismo cristiano y, desde él, escribo y desgrano mis reflexiones dominicales.
Considero que la persona, sea hombre o mujer, es un ser que tiene, por decirlo así, cinco dimensiones que no se entienden por sí solas, sino integradas en la única realidad que somos. No voy a enrollarme en cada una de ellas,  simplemente las presento. Ya habrá ocasión de extenderme más adelante. El orden no es según la importancia, más bien, utilizo la imagen de la famosa Matrioska o muñeca rusa. El crecimiento personal se realiza con todas ellas.
1ª Clave o dimensión personal: Hace referencia a la vida interior, a veces, hablo del camino hacia uno mismo. Se refiere a lo más íntimo de nuestro ser. Se puede entender como el núcleo de nuestra identidad. Otra manera de decirlo es con la palabra interioridad. Digamos que es nuestro ser más hondo. Un valor que asocio a esta clave es el de la libertad.
2ª Clave o dimensión afectiva: Somos seres en relación. La interacción con la familia, con los amigos, es fundamental en el desarrollo de nuestras personas. Necesitamos vincularnos con quiénes viven a nuestro lado. Es vital que nos quieran, que nos amen, así como, nosotros querer y amar a los demás. No podemos llegar a ser sin los otros.  Nos necesitamos para ser nosotros mismos. Un valor que asocio a esta clave es la fraternidad.
3º Clave o dimensión social: No somos islas. Vivimos en un mundo globalizado. Formamos parte de la familia humana. La cuestión social, la cuestión política, la cuestión cultural, la cuestión económica… no son ajenas a nuestra existencia y,además, tienen que estar al servicio del bien común. La historia nos demuestra que el egoísmo y una mala gestión de estas cuestiones generan injusticias, pobreza y marginación… entre los mismos seres humanos. Un valor que asocio a esta clave es la solidaridad.
4ª Clave o dimensión ecológica:  La tierra es nuestra casa. Es el espacio donde habitamos. No existiríamos sin ella. Necesitamos su agua, su aire, sus plantas, sus animales para seguir viviendo. Formamos parte de la naturaleza, del medio ambiente; y nos tienen que preocupar la biodiversidad y los diferentes ecosistemas. Un valor que asocio a esta clave es la responsabilidad.
5ª Clave o dimensión espiritual: No estamos solos. Alguien, con mayúscula, nos ha creado. La historia de la humanidad nos ha ido mostrando, a hombres y mujeres, que siguen diferentes caminos (Religiones) hacia el Misterio. Él, con sus diferentes nombres, da sentido a sus existencias y esperanza a una vida futura. Mi opción es el Dios de Jesús de Nazaret, que nos lo presenta como Padre y Madre. El valor que asocio a esta clave es el amor.
Gracias, una vez más. Y bueno, recordarles que compartir los comentarios en el blog, sin duda,  enriquecen a quiénes los leemos.

domingo, 29 de abril de 2012

LA MADRE TIERRA


De siempre se ha dicho aquello de: “Polvo eres y en polvo te convertirás”. Somos tierra. Formamos parte de la tierra. La tierra no es algo ajeno a nuestra realidad. Como si la tierra fuera una cosa y nosotros fuéramos otra diferente. Es más, yo diría, que  somos uno de sus frutos predilectos. Y, por seguir el título de hoy, se podría afirmar que los seres humanos somos los hijos preferidos de la tierra.
Es más, desde tiempos antiguos, la Madre tierra, era considerada como la Diosa de la fecundidad, con la finalidad de dar vida y nutrir a todos los seres vivientes.
Dado que, en la práctica, estos asuntos no los tenemos muy en cuenta, hemos tenido que poner un Día internacional de la tierra (22 de abril).  No crean que soy ecologista, tampoco me relaciono con los partidos verdes, ni si quiera pertenezco a Greenpeace,... aunque simpatice con algunos de sus principios e ideas.
Sin embargo, estamos cargándonos el planeta, nuestra casa,… a ‘nuestra madre’. El aire, tan necesario para que existamos, lo estamos envenenando con nuestras fábricas. Los terrenos de cultivo, los estamos sobre explotando con tanto abonos químicos e insecticidas. Los recursos naturales, los derrochamos y malgastamos. Los ríos, los mares y océanos, los contaminamos de continuo. La selva amazónica y los bosques, que son el gran pulmón de la tierra, la verdad, es que nos falta tiempo para arrasarlos y esquilmarlos. Cuántos ecosistemas estamos destruyendo, y como pretexto, hablamos de progreso. En fin, para qué seguir.
La familia humana, que tiene una ‘finca’ tan hermosa y tan completa para vivir felizmente, tiene que seguir concienciándose del cuidado y mimo de su hábitat, de sus jardines, de sus fuentes; preocuparse por sus animales, por sus árboles, por el aire que respira. ¿Quién no ha disfrutado del trinar de los pájaros y del olor de las flores? ¿Quién no ha saboreado el amanecer y la brisa de una mañana primaveral o el atardecer de un día de otoño?  
Personalmente, disfruto de las montañas, sus alturas, sus paisajes. Me encanta el atardecer en la playa con su oleaje y aguas trasparentes. He pasado tardes agradables  y saludables en los parques de las ciudades. Me gusta pasear con la bici y respirar el aire puro que me encuentro en los recorridos que hago. Evito contribuir a la suciedad de las calles, a tirar plásticos y botellas en el campo; si bien es verdad, que lamento contaminar el aire con el coche, consumir en exceso productos que contaminan y, por otra parte, no denunciar – públicamente - todo lo que hacemos por destruir el planeta, nuestra tierra, nuestra casa.
Me ha parecido interesante, recoger hoy, la Oración del Sabático Medioambiental de la ONU. Su contenido nos compromete a colaborar para alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales… para las generaciones presentes y futuras.

Nos unimos los seres humanos con la tierra: Para que la tierra tenga vida nueva, las aguas se regeneren y el aire se limpie.
Nos unimos los seres humanos con la tierra: Para renovar los bosques, para cuidar de las plantas, para proteger a los seres vivos.
Nos unimos los seres humanos con la tierra: Para celebrar los mares, para regocijarnos a la luz del sol, para cantar la canción de las estrellas.
Nos unimos los seres humanos con la tierra: Para  recrear la humanidad, para promover la justicia y la paz, para tener presentes a las generaciones futuras.
Nos unimos los seres humanos con la tierra: Como expresiones diversas y diferentes de un misterio de amor. Para sanar la tierra y renovar  la vida en todas sus dimensiones.
Nos unimos los seres humanos con la tierra: En un canto a Dios creador para que las personas responsables de las decisiones políticas y económicas actúen con sabiduría por el bien común de la humanidad y la creación. Amén.
 Planeta tierra
 Imágenes de la tierra y el ser humano

domingo, 22 de abril de 2012

CONVERSACIONES PRIVADAS: BUCEANDO A NUESTRO INTERIOR MÁS ÍNTIMO



Casi siempre hablamos de las cosas que hacemos, de los lugares que visitamos, de los problemas que tenemos en el trabajo o en la familia. En nuestras conversaciones siempre sale lo que nos acontece en el mundo que nos rodea, pero,... casi nunca hablamos de nosotros mismos, de nuestra individualidad, de lo más interior de nuestra realidad personal. Es como si estuvieran separadas, en nuestra misma persona, por una parte, la realidad externa, la que se relaciona con los demás y el mundo y, por otra, la realidad interna, nuestro ser mán íntimo, que tenemos oculto a las otras personas y...¡tal vez a nosotros mismos!. En fin, me tomo la confianza y transcribo la última llamada telefónica, entre el TU (el yo exterior) y el YO (el yo interior).
“Tú: ¡Hola!.... ¡hola!... ¿estás ahí?
-Yo: ¿Me lo dices a mí?
-Tú: Pues, claro. No hay nadie más.
-Yo: Es que resulta tan raro. Pues creí que te habías olvidado. Hace tanto tiempo que no hablamos... que ya creía...
-Tú: Sabes de sobra que ando muy ocupado. Que apenas tengo tiempo. Y que...
-Yo: ¡Oye!, podías cambiar de cantinela, eso ya me lo dijiste hace unos años.
-Tú: Venga ya. ¿Es que no te hablo todas las noches? Bueno por lo menos me parece a mí.
-Yo: Pues, eso, te parece a ti. Porque yo no me entero.
-Tú: ¿No te acuerdas de la última vez que resolvimos un problema que me había venido del trabajo y te lo consulté? No ves como si cuento contigo.
-Yo: Lo que te digo. Que solo te acuerdas de mí cuando tienes problemas. Mientras tanto, aquí, cada vez más encerrado y más oculto con todas las cosas que me vas echando encima. Total, que me aburro y me asfixio. Mira, por lo menos podías ser más limpio y ordenado. Sabías que con cada jaleo, en el que metes las narices, más me ocultas. Y es que te gusta estar danzando por ahí y los demás que se apañen.
-Tú: Algo de razón tienes. Sabes que me gusta complicarme la vida.
-Yo: Si está bien, lo de complicarse la vida, pero sin olvidarte de mí ¿es que ya no te acuerdas de que formo parte de tu vida?
-Tú: Lo que ocurre es que a veces no quiero hablar contigo, porque me dices las cosas como son y a mí me gusta vivir sin tener en cuenta tantas responsabilidades. Mira, es más cómodo estar haciendo cosas, estar distraído con la gente, tener ocupaciones, sentirte útil para los demás,... ¡qué te voy a decir que tú no sepas!
-Yo: Ahora quieres hacerte el interesante. Pues no me sirven tus justificaciones. Mucho, mucho por ahí a fuera pero, la casa propia sin barrer.
-Tú: Vale, vale. Pero no voy a estar como la estatua del ‘Pensador’  francés ¿no?
-Yo: Como la estatua no, pero no me digas, que un ‘paseíto’ por el campo, una lectura sosegada, disfrutar de la música que tanto nos gusta, conversar con más frecuencia, como ahora lo estamos haciendo, no crees que sería estupendo. Las verdad que todo esto lo hecho de menos. En el fondo es que me encuentro solo. Y no es que me des envidia, pero podías dedicarme más tiempo.
-Yo: ¡Ah! Y es más, cuando me tienes tan solo y casi olvidado, pues, me da la sensación que... hasta pierdo el sentido de las cosas, incluso de nuestra propia vida. Como que todo lo que teníamos en común se va desdibujando. Curiosamente, experimento que si tenemos mucha comunicación ¡como en los viejos tiempos! ¿Te acuerdas? Pues que todo me va mejor. Bueno nos va mejor. Pero cuando te vas por ahí y te metes en tus líos, pues,... La verdad, chico, no sé si me entiendes.
-Tú: Hombre, razón no te falta. Y estoy contigo que a más diálogo y comunicación, pues, que nos van las cosas mejor. Pero uno se mete en este mundo que vivimos y al final termina desbordado y olvidándose de lo más importante. Porque tú sabes que yo, otras veces, te he manifestado que todo esto de lo que estamos hablando es muy importante.
-Yo: Sí, pero como te he dicho otras veces, lo verdaderamente importante es aquello a lo que le dedicamos tiempo, así que... tú verás.
-Tú: En eso tienes razón. Dedicarnos tiempo. Aunque eso a veces me duele, pues, sueles recordarme las cosas, que en muchas ocasiones quiero olvidar. Si te digo la verdad me resulta más cómodo ir a mi aire, sin esperar que nadie me diga nada. No quiero que me incomoden.
-Yo: Sí, pero ese es el precio que debes pagar; si quieres para ti lo que predicas a los demás. Joven, es lo que se llama coherencia con lo que crees y piensas.
-Tú: No ves, si te vas a poner así...
-Yo: Bueno, chico no se te puede decir nada.
. . .ring, ring, ring. . .
-Tú: ¡Vaya! el móvil ... ¿Te parece que lo dejemos para otro día?
-Yo: Para qué te voy a discutir, si eres tú el que vienes y vas.
-Tú: Entonces, hasta otro día, y perdona, pero me llaman.

domingo, 15 de abril de 2012

LAS TAREAS DOMÉSTICAS, PILAR FUNDAMENTAL DE LA VIDA FAMILIAR

Las tareas domésticas, las tareas del hogar, el trabajo doméstico, las responsabilidades en el hogar,...  expresiones para indicar que una casa, y por extensión la familia, para que funcione bien, necesita de mucho tiempo y de mucho trabajo. Más o menos las cosas estaban claras cuando, normalmente, el varón trabajaba fuera, y la mujer se quedaba en el hogar, como "ama de casa". Dice Wiquipedia que "Un ama de casa o una dueña de casa es considerada en la cultura occidental tradicional como la mujer que tiene como ocupación principal, el trabajo en el hogar con los quehaceres cotidianos tales como el cuidado de los hijos, la limpieza de la casa, la compra de víveres y otros artículos, la preparación de los alimentos, la administración parcial o total del presupuesto familiar, y un largo etcétera".
Pero es que vivimos en un mundo en el que muchas cosas han cambiado. Se da el caso de que la pareja trabaja fuera del hogar; aunque puede ocurrir, tal y como están las cosas, que los dos estén en paro; también es frecuente que la mujer trabaja fuera y es el hombre el que se queda en casa.  Podemos pasar de "ama de casa" a "amo de casa". Y si queremos complicar más las cosas, si la economía familiar va bien, se puede contratar a una empleada de hogar (o empleado).
El caso es que a todos nos gusta que la comida esté hecha cuando vamos a comer; la ropa esté limpia y planchada cuando nos la vamos a poner; los armarios estén ordendos por si queremos coger algo que nos hace falta; que la cama esté hecha  y las sábanas limpias; que los suelos estén brillantes o no haya suciedad en los cristales de las ventanas; nos gusta estár cómodos viendo la televisión, sin estorbos por ningún lado; tener las cervezas frías para cuando llegue la ocasión; que no tropecemos con los juguetes de los hijos cuando transitamos por la casa,... pero, claro, todo esto requiere tiempo, conlleva un trabajo laborioso y en ocasiones delicado.
Creo que nos equivocamos si focalizamos el asunto en la materialidad de las tareas domésticas. Aquí hay algo más de fondo. Por de pronto, está el tema de la igualdad entre el hombre y la mujer. Igualdad que tiene su primera oportunidad en el mismo hogar. Por consiguiente, viendo la situación familiar, lo de las tareas del hogar habrá que distribuirlas equilibradamente. Todos sabemos que muchos conflictos de la pareja, tienen su origen en el reparto de las responsabilidades domésticas. En unas ocasiones, por las circustancias, será la mujer la que pilote el asunto, en otras, le corresponderá al hombre,  o tal vez serán los dos. El buen funcionamiento del hogar y de la familia dependen de la pareja, de ambos: hombre y mujer.
Pero es que en esto de las tareas domésticas, además, nos estamos jugando la educación de los hijos e hijas. Parece que no tiene nada que ver, a primera vista, pero si vamos al fondo del asunto, nos encontramos que cuando todos nos corresponsabilizamos del hogar, cuando todo el mundo se siente implicado, cuando tanto los padres como los hijos sienten que están "en su casa", se verá con normalidad, que a toda la familia le corresponda que la casa funcione con orden, que haya un buen ambiente, limpieza,... y la distribución de tareas, de acuerdo a las posibilidades y habilidades de cada cual, será lo más normal. Que un sábado, un fin de semana, o en vacaciones, toda la familia se dedique -de manera especial- a desarrollar las diversas tareas, sin la menor duda, se está contribuyendo a construir la familia y a fortalezar los lazos entre la pareja y los hijos. Y en esto, también, hay que educar a los hijos.
Por eso afirmo, en el título, que las tareas domésticas constituyen un pilar fundamental en la vida familiar: Por un lado, en la casa estará todo a punto; pero es que, por otro lado, la pareja y los hijos estarán más unidos.