BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ

BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ
UN MINUTO DE FILOSOFÍA: “LOS SUEÑOS Y LOS RETOS ANIMAN EL CAMINAR"

domingo, 4 de julio de 2021

DE LAS CONVERSACIONES QUE ESCUCHAMOS EN LA CALLE, PASEANDO

 


Cuantas veces vas por la calle, y sin querer, oyes frases de la gente que va charlando. Eso sí, a medias. Parecería que si no decimos las cosas en voz alta no nos escuchan y eso que los tenemos al lado. Por eso, sin querer (queriendo) nos enteramos de todo. En un momento dado escuché a una persona: "¡Con lo bien que podíamos vivir!"  Y sin embargo preferimos el plato de lentejas de la historia. 

Con lo bien que podíamos vivir y, sin embargo,  no sé cómo complicamos las cosas que para muchos hombres y mujeres, la misma vida es un grandísimo problema ¡Que retorcidos somos! Luego me pregunté por el sentido que le podemos dar a esa frase. Lo de vivir bien creo que es el anhelo que tenemos y deseamos para nuestra familia, nuestros amigos, nuestro pueblo, nuestro país y el mundo en general.
Vivir bien, sin duda, se puede referir a que los niños -todos- tienen una familia, un hogar, un lugar en donde crecen como personas; su madre y su padre les crían y educan pensando en su felicidad, no les falta lo necesario para vivir con dignidad; vamos, ponen los cimientos para que sean felices.
Tal vez, vivir bien quiere decir que la infancia y juventud, tienen escuelas, en las que aprenden a convivir y socializarse, se educan en valores como la solidaridad, la justicia y la paz. Espacios que favorecen la creatividad, se aprende la cultura que tanto necesitamos y se ponen las bases para innovar, crear y avanzar para construir un mundo, todavía mejor.
A lo mejor, vivir bien es el resultado del esfuerzo común, que todos los seres humanos aportamos a este mundo globalizado para que no haya guerras, ni violencia; no existan muertes por hambre o enfermos incurables; no haya inmigrantes desesperados, ni parados fracasados o desahucios inhumanos y, menos aún, familias desestructuradas y rotas.
Pero no. Preferimos el plato de lentejas.  Queremos saciarnos de inmediato, consumir rápido, vivir el momento con intensidad. Dejarnos llevar por las circunstancias. No controlar nuestros impulsos más primarios. Si para obtener un puesto mejor en el trabajo, hay que pisar al compañero, pues, se pisotea. Si me enriquezco por la vía rápida aunque me haga corrupto, engañe a los demás, explote a los empleados,… lo que importa es que yo sea rico. Si para disfrutar a tope, la droga o el alcohol me ayudan, pues a darse un buen chute. Las consecuencias ya las conocemos. Y lo de vivir bien queda en el olvido.
Lo del plato de lentejas tiene su explicación en un relato bíblico. Cuenta que dos hermanos, Esaú y Jacob, tenían sus rivalidades y un buen día, Jacob, que por lo visto era un buen cocinero, tenía la comida preparada y, a esto, que llega su hermano Esaú, casi muerto de hambre, y le propone con urgencia, que le dé un plato del guiso sabroso que había hecho, a cambio de darle su herencia cuando llegase el momento. Y así fue. Quedó muy a gusto y satisfecho con el plato de lentejas que se comió, pero perdió la herencia. No deja de ser un relato, una historia pasada. Pero de rabiosa actualidad.

domingo, 27 de junio de 2021

¡LAS VACACIONES HAN LLEGADO! AUNQUE NO TODOS LAS DISFRUTARÁN

 



Uno vive de cerca tantas cosas, que le surgen estas paradojas. Sin duda, las vacaciones son un tiempo privilegiado, aunque no todas las personas las pueden disfrutar. ¡Cómo tantas otras cosas de la vida! Aún más, en esta ocasión se presentan otras circunstancias que las hacen especiales. La dichosa pandemia, va a tener todavía sus consecuencias.

No obstante, en nuestro contexto, llega el verano y se activa un tiempo especial, muy esperado, por la infancia y la adolescencia, y más después de un curso "tan raro" y tenso que han vivido. Bueno y para los adultos. Pero siguiendo con lo de las vacaciones, nos dice, la Real Academia, la palabra vacación, significa: Descanso temporal de una actividad habitual, principalmente del trabajo remunerado o de los estudios. En esta situación - de descanso - es en la que nos encontramos. Ahora es cuando nos podemos preguntar: Bueno ¿Y qué hacemos? Pues, qué vamos a hacer, lo de todos los años, ya que no es la primera vez que tenemos vacaciones. 

Aunque el dichosos virus nos siga preocupando, pienso que es bueno relajar la tensión y vivir sin tanto agobio, aunque sin bajar la guardia. Por todo lo cual se me ocurren varias ideas:

  1. Descansar de las rutinas y costumbres cotidianas. Es bueno romper los ritmos de los horarios tan marcados que tenemos. Y es de gran necesidad para nuestro crecimiento personal, el estrés no es aconsejable y hay que combatirlo.
  2. Relajarse de las tensiones que se van acumulando durante el trabajo diario, para ello, buena cosa es pasear, escuchar música, leer, ...
  3. Tiempo privilegiado para estar con los hijos. Durante el año cada cual está en sus asuntos, sin embargo, durante las vacaciones se crea el espacio oportuno para estar más tiempos juntos, jugar con ellos, ir a la playa o a la montaña, estas actividades potencian, sin duda, los vínculos afectivos y la identidad familiar, pues la comunicación y presencia son más abundantes.
  4. También la pareja sale beneficiada, durante el tiempo de vacaciones, es la ocasión para estar más tiempo al lado uno del otro, dedicarse más espacios de cercanía, de comunicación, de intimidad y con más tranquilidad, sin prisas.
  5. Hay muchas personas solteras, o que se han quedado viudas, y las vacaciones son un tiempo para potenciar los lazos familiares, estar con los amigos, conocer otras realidades.
  6. Para muchos hombres y mujeres, durante estos meses de verano, es la ocasión para formarse un poquito más; también para ejercer el voluntariado en Asociaciones que se preocupan por los excluidos y marginados, incluso, los que se animan para irse un mes al Tercer Mundo y dedicarlo a proyectos humanitarios y sociales, ... Como vemos hay muchas posibilidades.
  7. Y termino destacando una 'actividad' que es clave, desde mi punto de vista. Pues durante el verano, tenemos la oportunidad - si queremos - para dedicarnos más tiempo a nosotros mismos. Estamos muy desbordados durante el año y nos atendemos muy poco, otras situaciones y personas acaparan y llenan nuestro tiempo. Las vacaciones son una buena ocasión para hacer un paréntesis y crear espacios personales: hay tiempo para todo y es bueno cultivar la interioridad mediante la meditación, la reflexión, la oración,...

En cualquier caso, a todas las personas que pueden disfrutarlas, les deseo: ¡¡¡UNAS MUY FELICES VACACIONES!!!

domingo, 20 de junio de 2021

Y LOS PÁJAROS VENÍAN AL BALCÓN DE MI MADRE

 Así es la vida, lo que se cuida crece. Me viene la imagen de mi madre, poniendo migas de pan en el balcón. Al poco tiempo llegaban los pájaros. Estábamos en un quinto piso. Era agradable verlos. Pero cuando mi madre ya no estaba, no había migas de pan y los pájaros dejaron de venir. Y es que aquello que alimentamos da sus propios resultados.

Después he ido constatando que en la vida ocurre de la misma manera. Todo aquello que se atiende, se cuida, se le presta atención, se le dedica tiempo, tiene sus resultados, aunque a veces no sean todo lo esperado. Lo normal es que si plantas un manzano, con el tiempo, termines comiendo manzanas.

Me cansa la gente, que sin hacer nada, exige luego los frutos. Además lo exhiben, como si de sus derechos se tratara. Siguiendo la ley del mínimo esfuerzo, rayando en la pereza existencial de la cigarra, luego te vienen a echar en cara, con bonitas palabras, la importancia de compartir. Hay que dejar claro que lo que no se alimenta se muere por inanición. Asimismo, a veces, alimentamos 'pajarracos' que deberíamos rechazar y dejar de alimentar.

En el lugar, en el que me encuentro ahora viviendo, he disfrutado de tantas personas que a lo largo del curso, se han esforzado 'por regar y cuidar su planta', por darle de comer a los pájaros. Lo constatamos el día de la Clausura:

- He visto niños, del Aula abierta, viniendo por las tardes al refuerzo educativo y al final recibir el diploma, con alegría, por su asistencia e interés durante todo el año.

- He visto jóvenes y adultos en el Taller de Peluquería, en el Taller CAFE (Carpintería, Albañilería, Fontanería y Electricidad) disfrutando con sus diplomas, en el que se recogía su buen aprovechamiento a lo largo de las laboriosas jornadas

- He visto  en el Curso de Camareras de piso,  a un grupo de personas ilusionadas, viniendo con alegría a las sesiones de aprendizaje, que les pueden abrir las puertas a la inserción laboral.

- He visto a jóvenes, del Aula de Integración, con  difíciles circunstancias, seguir la clases a lo largo del año, para obtener el Graduado escolar.  

- Estoy viendo, año tras año, a jóvenes en el Hogar de Emancipación que se esfuerzan por cumplir sus objetivos como migrantes, aunque a veces, con altibajos por los problemas administrativos en la gestión de su documentación o por que no les llega un trabajo que tanto esperan.

La experiencia me dice, que lo importante es la determinación que se tiene en la vida. Uno mismo tiene que alimentar sus sueños y metas que desea conseguir. Claro, que también es muy importante, las personas que acompañan, que favorecen las cosas, de ahí la importancia del acompañamiento, en este caso del que acabo de hablar, de los buenos profesionales y del numeroso y buen personal del voluntariado. Perdonen la comparación, la mayoría de todos ellos, como mi madre, echan las migas de pan para que coman los pájaros en el balcón.

¡Ojala! Siga siendo esa su disposición en esta vida, su propia vida y para toda la vida

 


domingo, 13 de junio de 2021

SOMOS PEQUEÑAS SEMILLAS DEL BIEN

Soy de campo, bueno, hasta mi pueblo se llama Palomares del Campo
, por si quedaban dudas. Hoy me hago eco del evangelio. Jesús, utiliza la imagen de la semilla, para acercarnos al Reino de Dios. Lo de las semillas y sus frutos están muy presentes a lo largo y ancho del término municipal, donde viví  mi infancia. Ya se va acercando la fecha de la siega. Es el momento de ver lo que un simple grano de trigo consigue en la espiga que ha generado. No deja de sorprenderme la transformación que se ha dado, claro que ha necesitado su tiempo.
Llevamos sembrando, más de dos mil años, la semilla del Reino de Dios. Numerosos han sido sus frutos a lo largo de estos dos milenios. Aunque también creo que cuando nacemos, estemos donde estemos, Dios, la Divinidad, el Misterio ha sembrado en nuestras vidas la semilla del bien. De otra manera no se entiende, la bondad y la paz que derrochan tantos hombres y mujeres, en cualquier parte de la tierra.
Siempre he dicho, que nuestro Creador, nos hizo lo mejor que sabía y por eso nos hizo a su imagen. Pasa, que luego, el contexto, el entorno y la historia en su devenir, contribuye a que la semilla sembrada, no tenga fácil el crecimiento esperado. Ya se encarga el buen agricultor en favorecerlo. 
Me siento identificado con la semilla y con el agricultor. Como semilla tengo asumido que para crecer necesito del agua, del viento, del frío, de la nieve, hasta del granizo y del sol. Todos los elementos climáticos son necesarios. Y como agricultor,  la experiencia me dice que la labor a realizar, aún teniendo adversidades, las semillas darán al final su fruto. La paciencia, el tesón y la determinación son muy necesarias para estas cosas. 
Pero igual que yo, somos todas las personas. Por eso tengo la esperanza de que como buenas semillas que somos y excelentes agricultores, al final recogeremos las abundantes espigas deseadas. 




domingo, 6 de junio de 2021

12 DE JUNIO: DÍA MUNDIAL CONTRA EL TRABAJO INFANTIL

 


Acabar con el trabajo infantil

Uno de cada 10 de todos los niños en todo el mundo están en situación de trabajo infantil. Si bien es cierto que el número de niños en situación de trabajo infantil ha disminuido en 94 millones desde 2000, la tasa de reducción se desaceleró en dos tercios en los últimos años. Una de las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible 8 exige el fin del trabajo infantil en todas sus formas para 2025. ¿Cómo debe encaminarse la comunidad mundial hacia la eliminación del trabajo infantil?

Mientras nuestros chavales están terminando el curso, y bastantes de ellos, se están graduando, otros no tienen la misma suerte; hablemos de ellos. Y es que, no acaba la explotación a la infancia indefensa, del tercer mundo. No les ha dado tiempo a crecer y ya, el sistema, les está exprimiendo. (Sistema que nos abastece a nosotros, los del primer mundo). Esto, creo, que no debemos olvidarlo.

Esta es una de las fechas que no debemos descuidar nunca. Olvidar a los niños y niñas explotados, en términos morales y religiosos, sería un ‘pecado’ muy grave. La más reciente estimación mundial de la OIT revela que 168 millones de niños están involucrados en trabajos peligrosos; eso sí, de los más de 200 millones que están explotados de una forma u otra.
Como sabemos, fue la OIT (Organización Internacional del trabajo) la que instituyó esta fecha, en el año 2002, para una mayor concienciación de la humanidad que maltrata a una parte de sus "hijos".

 Anoto dos de los comentarios que nos hace este organismo:

"Un gran número de niños hacen trabajos domésticos, remunerados o no, en los hogares de terceras personas. Sus vidas transcurren ocultas a la mirada de la sociedad y lo habitual es que se encuentren aislados y alejados de sus familias. Por ello, estos menores son particularmente vulnerables a la explotación y las historias de abuso son muy frecuentes.

Este año, el Día mundial contra el trabajo infantil está dedicado al trabajo infantil en las cadenas de producción. Con 168 millones de niños que todavía son víctimas del trabajo infantil, todas las cadenas de suministro, de la agricultura a la manufactura, de los servicios a la construcción, corren el riesgo de que el trabajo infantil esté presente."

Esperemos que no se quede todo en palabras, como tantas veces. Pues, el 12 de junio, o a estas horas que estás leyendo estas líneas, muchos son los niños y niñas que no van a la escuela, que no tienen tiempo para jugar, que el tiempo para estar con sus amigos coincide con el tiempo del trabajo, que les vendieron, sus padres, a las mafias para obtener algo de dinero, que malviven con la llamada: prostitución infantil, dando múltiples beneficios a los proxenetas, que… para que seguir.

Son muchas las intervenciones de nuestro Papa actual, esto es lo que dijo el año pasado y que van en la línea de apostar y ayudar a la infancia explotada: El próximo viernes 12 de junio celebramos el Día Mundial contra la Explotación del Trabajo Infantil, un fenómeno que priva a los niños y niñas de su infancia y pone en peligro su desarrollo integral. En la actual situación de emergencia sanitaria, en varios países muchos niños y chicos se ven obligados a realizar trabajos inadecuados para su edad, a fin de ayudar a sus familias en condiciones de extrema pobreza. En muchos casos se trata de formas de esclavitud y reclusión que provocan sufrimiento físico y psicológico. Todos somos responsables de esto.

¡Ojala! Nos llene de valor y coraje para denunciar -con valentía- estas injusticias contra la infancia explotada, y os invito a que durante la semana, este asunto, sea tema de nuestras conversaciones en el trabajo, en los bares, con los amigos, en la iglesia, en casa, campos de fútbol,… es una forma de seguir concienciándonos de esta INDIGNIDAD CON LA INFANCIA EXPLOTADA

domingo, 30 de mayo de 2021

EL CÍRCULO DE LAS FAMILIAS CARTÓN PIEDRA

 

Esto que les cuento ocurrió, como casi siempre sucede, en una barriada pobre. Después de varios intentos fallidos, una familia accedió a franquearme sus puertas. En un principio todo eran pegas, pero, al final, logré granjearme su confianza.

El padre estaba en paro y, aunque no tenía ninguna cualificación laboral, con sus trapicheos y chapuzas iba juntando unos euros para financiar su bebida y dar un mínimo soporte económico a la familia; bueno,  y como él decía, la droga del barrio alguien tendrá que venderla... Como las ganancias no alcanzaban para cubrir los gastos de toda la familia, la madre tenía que hacer algunos favores sexuales, con los que se completaba la economía familiar y así, a trancas y barrancas, iban sacando adelante  a los hijos que habían ido llegando al hogar.

Como es lógico, ni el padre ni la madre tenían tiempo para estar pendientes de los hijos. Por suerte, la hija mayor, de 13 años, atendía a sus hermanos más pequeños. Claro que, dentro de sus limitaciones, lo hacía a su manera. La constante escasez de recursos personales y materiales generaba  un  ambiente crispado, nada propicio para la convivencia y la educación.

Mucha de la comida y de la ropa que conseguían les llegaba de instituciones benéficas que habían reconocido a esta familia como muy necesitada. Aún así, mal comían y mal vestían. La hermana mayor, dentro de su edad, de su disponibilidad y de su escasa preparación, aseguraba los mínimos de supervivencia de los pequeños, que no era poco.

Por lo demás, estas ocupaciones la tenían alejada de la escuela aunque estaba en edad escolar. Tampoco sus hermanitos eran muy asiduos al colegio: mientras se levantaban o hacían que se levantaban, se medio aseaban, se entretenían con la televisión o la videoconsola, o se sentían atrapados por el  variado y rico mundillo de la calle, no llegaban a ser asiduos asistentes a las aulas. Además su padre, cuando estaba en casa, se encargaba de repetirles -hasta la saciedad- que la escuela no les daría para vivir y que era una pérdida de tiempo. Él mismo se ponía como modelo, en este sentido.

La madre, como solía trabajar por la noche, apenas estaba con sus hijos, pues el día era para dormir. Le molestaba especialmente que la despertaran los gritos y las peleas de los muchachos, que eran habituales y por cualquier motivo, especialmente  cuando el mayor de los varones, 12 años, pretendía hacerse con el mando del televisor al que se sentía con más derechos que los demás; entonces, la madre,  malhumorada,  tomaba cartas en el asunto con ayuda de la zapatilla.

Este ambiente hogareño, se complicaba aún más con las ocasionales palizas que el progenitor de la familia propinaba a cualquiera de ellos o de ellas, incluida la mamá: Las manifestaciones violentas eran especialmente temibles cuando el cabeza de familia llegaba a casa borracho, cosa que sucedía con frecuencia. Nadie escapaba a sus mamporros y todos le tenían miedo; pero, en su calidad cabeza de familia, se aceptaba con cierta normalidad que tuviera derecho a tales prácticas, más aceptadas por el miedo que por otro tipo de justificaciones de falsa autoridad.

Así y todo, y vuelvo al principio, me abrieron las puertas de su hogar, más que nada, porque, a pesar de las prevenciones iniciales,  veían en mi cercanía la posibilidad de otra fuente de ingresos,  para cubrir sus necesidades.

Reconocía yo que no era este el mejor procedimiento para conseguir cambios, pero me preocupaban más el abandono y negligencia en que vivían los niños y, por ello, claudicaba con esta práctica limosnera, que en el fondo, no sirve sino para mantener y a veces reforzar este tipo de situaciones insostenibles, pues, los padres se sienten aliviados y se desentienden de sus responsabilidades pensando que ya las instituciones sociales se ocuparán de seguir dando soluciones. Además, dicen con la mayor naturalidad del mundo, ¿para qué preocuparse o molestarse? Todo es cuestión de tiempo, a medida de que los hijos se van haciendo mayores, tan pronto como pueden, vuelan  de la casa. Eso sí, con la cruda certeza de que reproducirán la misma historia allá adonde lleguen.

El guión tradicional de este prototipo de familia se mantiene vivo, de abuelos a nietos; es como un círculo, en este caso viciado, que se repite y se transmite de generación en generación. Así que, a veces me pregunto: ¿Me hubiera ocurrido a mí lo mismo de haber nacido en este ambiente familiar?

No obstante, mi gran pregunta es si tal círculo fatídico se puede romper de una vez por todas. Este era el interrogante que me proponía responder al hacerme huésped de tan peculiar familia. Por cierto lo de familias de cartón piedra, creo, que también están en otras barriadas de la ciudad.

domingo, 23 de mayo de 2021

EN EL DÍA DE AFRICA: CON LOS AFRICANOS, MIS HERMANOS



El día 25, es el Día Internacional de África, con tal motivo hemos escrito el siguiente manifiesto, que leeremos ese día y el día 27, en el Círculo de la Fraternidad, es mi homenaje  el continente africano, y sus habitantere, tan de actualidad en estos días:

África, cuna de nuestra familia, la familia humana,  con una biodiversidad para disfrutar, de gentes alegres y sencillas, con grandes recursos naturales para vivir dignamente, pero expoliada para que el mundo siga su ritmo frenético.

África tan lejos y tan cerca, tan rica y tan pobre. África, colonizada y esclavizada ayer, explotada, hoy, por el neoliberalismo salvaje de oriente y occidente.

África madre y hermana de la humanidad, prostituida y vendida de manera indignante.

África tan antigua como las pirámides de Egipto y tan moderna como el coltán del Congo.

África, continente de contrastes sociales, provocados por el insaciable egoísmo humano, que trafica con sus recursos y sus personas y cuyos beneficiarios son siempre los del mismo lado.

África que es empujada a huir de sus hogares y de sus países y es rechazada por los países del norte, los  que disfrutan de sus tesoros naturales como su oro, diamantes, petróleo, gas, madera,… pero sobre todo de su infancia y juventud.

África continente viejo y joven, origen de nuestras vidas, cargada de sueños rotos desterrados al más profundo fondo de los mares.

África que, en su caminar hacia la libertad y un mundo mejor, pasa por la ciudad de Jerez, la ciudad de la que todos somos parte, nuestra ciudad. Porque Jerez, es una ciudad de paso, para muchas personas migrantes, que acaban echando sus raíces aquí enriqueciendo nuestros barrios,  pero también para otras muchas que acaban  malviviendo en condiciones mas propias de otros tiempos.

Jerez tiene la oportunidad de tener sus puertas abiertas ¡aprovechémosla!  Con una voluntad decidida por rechazar los bulos y rumores, de quienes ven a las personas por su color de piel o sus ropas  como una amenaza y por eso las discriminan.

Jerez quiere unirse a las voces, que nos llegan de África, para denunciar tanta injusticia y explotación, tanto rechazo e indiferencia ante los problemas de violencia y destrucción de sus gentes y recursos.

El grupo de personas que aquí nos encontramos, seguimos apostando por la acogida, protección, promoción e integración de los hombres y mujeres que nos llegan del continente vecino, solo 14 kilómetros nos separan.

Les queremos acompañar en el camino, a su paso por nuestra ciudad, que perciban y sientan que después de haber pasado tanta necesidad y haber dejado a su familia atrás, han llegado al lugar acogedor en su aventura por un futuro y una vida mejor.

Nuestra celebración del día de África es la manera de manifestar nuestro compromiso de unirnos a los sueños de tantas personas africanas, por tejer conjuntamente un mundo más fraternal y solidario, sintiéndonos así, una gran familia en la casa común que habitamos.