BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ

BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ
UN MINUTO DE FILOSOFÍA: “LOS SUEÑOS Y LOS RETOS ANIMAN EL CAMINAR"

domingo, 16 de mayo de 2021

TE NECESITO Y ME NECESITAS PARA LLEGAR A SER PERSONAS EN PLENITUD

 

Mi experiencia personal me ha confirmado, desde siempre, que los otros (el tú para mí) me han ido configurando y me han ayudado mucho: familia, profesores, amigos, compañeros... Asimismo, soy consciente de que, personalmente, a las personas que se han relacionado conmigo les he aportado elementos que también les han ayudado a su configuración personal. Para bien o para mal, la interacción entre las personas tiene esta finalidad. Y esto ocurre desde nuestro nacimiento.

Si existimos es porque dos personas se pusieron de acuerdo. La complicidad de mi madre y mi padre, me hicieron posible. En el origen de todos los seres humanos están un "yo y un "tú. Y la presencia, de los otros "tú" en nuestras vidas, hace posible nuestra realización y crecimiento como personas. Nos necesitamos. No es una reflexión filosófica el tema de hoy, se trata -más bien- de la experiencia cotidiana.
Que somos seres en relación, no es un descubrimiento. Cualquier persona se mueve, a la vez, en varios círculos de relaciones: La familia, los amigos, los vecinos, la empresa, un club deportivo, una ONG, la  asociación juvenil, el sindicato, un partido político, la religión, la asociación de madres y padres de un colegio, el foro cultural, los amantes de las antigüedades,... Y es que no puede ser de otra manera. No somos islas.
Otra cosa es cómo nos relacionamos en todos esos ámbitos. Es verdad que hay expresiones que lo quieren decir todo, pero no lo consiguen: ¡Ay del solo! Nos grita la sabiduría popular; pero, a continuación, escuchamos: ¡Es mejor estar solo que mal acompañado! A mi entender, ambas expresiones, recogen la ambivalencia que se da en nuestras relaciones.
Te necesito para ser yo, es la conclusión a la que llegamos con nuestra pareja,  en las comunidades religiosas, con nuestras amistades, con nuestros hijos, con nuestros alumnos, con nuestros compañeros de trabajo, con nuestros colegas de ocio y tiempo libre. Claro que la intensidad de nuestras relaciones, no es la misma en todos estos ámbitos, pero cada una de
las personas, en su contexto, me aporta reconocimiento, confrontación, afecto, ánimos, críticas, cariño, relajación, diálogo, aceptación, rechazo,... que me afectan y me hacen reflexionar, acerca de cómo llevo las cosas en mi vida. Todo lo cual me interpela y me ayuda a crecer como persona
Me necesitas para ser tú, es la conclusión a la que llegamos con nuestra pareja, 
en las comunidades religiosas, con nuestras amistades, con nuestros hijos, con nuestros alumnos, con nuestros compañeros de trabajo, con nuestros colegas de ocio y tiempo libre. Aquí lo importante es cómo estoy yo con las personas que me rodean. ¿Cómo es mi presencia? Porque, lo que aporto a los demás, también les afecta. Mis alegrías, mis penas, mi cercanía, la confianza que doy, las mismas miradas que dirijo, la empatía, mis enfados o cabreos, el cariño que doy o quito, mi frialdad o ternura,... todo ello constituye mi aportación al otro, al "tú" que son los demás.

Construyamos una interacción, que pueda favorecer nuestro crecimiento personal, en vez de frustrar la maduración junto con los demás. Las relaciones interpersonales pueden ser de calidad y gratificantes, o por el contrario, constituir un muro que destruye todo lo bueno que podemos dar, o bien, que nos vienen del otro. Somos para los demás y los demás son para nosotros. Pero hay que saber estar con los demás y  facilitar dicha interacción. Y, como todo, estos asuntos también se aprenden.

domingo, 9 de mayo de 2021

¡AY, DE LOS HIPÓCRITAS Y LOS QUE VIVEN DE LAS APARIENCIAS!



 Cuando se ahonda en las relaciones humanas, aparecen muchas cosas interesantes. Unas agradables y otras despreciables. La hipocresía es una de estas últimas. Nos dice el diccionario de la Real Academia que la hipocresía: "Es el fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan". Me temo que todas las personas participamos, con más o menos grado e intensidad, de lo que dice esta definición.

Me decía el otro día una persona, que en su empresa, hay compañeros que trabajan según esté o no esté el jefe. Creo que esto es bastante común en cualquiera de las entendidas sociales. Es más, incluso dentro de la familia se da la hipocresía. Lo cual es más lamentable.
A veces decimos con mucha solemnidad, que nos da lo mismo lo que piensen los demás; pero creo que en el fondo, todo el mundo está muy pendiente de la 'imagen' que tenemos ante los que nos rodean y, si hay que fingir, pues se finge.
Resulta difícil ser coherente. Y sino que nos lo digan los políticos. La de cosas que nos dicen todos los días, tan bonitas, tan interesantes para el bien común,… y luego nos vamos enterando de la corrupción, de los chanchullos que se traen entre manos, de los sobornos, en fin para que hablar.
Hay personas que te dicen una cosa cuando estás con él,  y  no te digo nada de lo que comentan cuando están con otras personas. Parece un ‘deporte nacional’ rajar de los demás cuando no están presentes.

No obstante, decidme si no están presentes, tanto en nosotros como en las personas que nos rodean la falsedad, el fingimiento, la doblez, el fariseísmo, el disimulo,… nadie se escapa de estas actitudes, sin embargo, aunque todos somos conscientes del hecho, lo que ya no sé, es si nos hemos parado a reflexionar sobre estas cosas y pasar a superarlas.

Ser mujeres y hombres auténticos no es fácil.  Ir con la verdad por delante, ser claro en lo que se dice y hace, esforzarse por tener una actitud –siempre- sincera en nuestras relaciones... la verdad, sería lo ideal, pero tiene ‘su precio’ y no estamos por la labor de pagarlo.

Creo que la familia, la escuela,… no son ajenas a todas estas cosas, tanto en un sentido como en otro. Los niños, que están configurando su personalidad, están creciendo y desarrollándose, con modelos que influirán, para bien o para mal, en el arte de la hipocresía o en el arte de la autenticidad.

Y cuando nos hacemos mayores, ya no dependemos de los demás y, por consiguiente, no tenemos la excusa de culpabilizar a los otros de lo que somos, hacemos o dejamos de hacer. En el ejercicio de la libertad podemos, aunque con dificultades, buscar la autenticidad, ser sinceros en nuestras relaciones y apostar por la verdad, aunque esto tenga sus consecuencias. Igual la hipocresía iría disminuyendo en nuestro alrededor. 

domingo, 2 de mayo de 2021

DE LOS BANQUEROS, EMPRESARIOS y POLÍTICOS CRISTIANOS

 


Quiero dejar claro, desde el principio, que mi crítica va dirigida a todos los políticos, banqueros y empresarios, que se consideran cristianos, pero, que en su ejercicio profesional, no tienen en cuenta los valores del evangelio y, por consiguiente, no siguen las orientaciones de la Doctrina Social de la Iglesia, en el caso de los que se consideran católicos.

Esto de la crisis sigue dando mucho que hablar. Pero no nos engañemos, la crisis no ha sido para todos igual. En general las clases dirigentes -sean políticos, empresarios y banqueros- no han sufrido la crisis; es más, ya se ha encargado, el gobierno de turno, en darles sustanciosas ayudas, por los descuadres en sus finanzas. Sus sueldos no solo no han bajado, sino que se los han subido, y con corruptelas, que nos enteramos cuano salen a la luz.

Mientras tanto, los parados, los desahuciados,... ¡vamos los de siempre! (según los informes de Caritas, entre otras instituciones) no solo han sufrido la crisis, sino que la siguen padeciendo... y va para largo. Ahora que hemos tenido la campaña de las autonómicas de Madrid, la de cosas que se han dicho, pero de lo fundamental…. A mí no me engañan. Ni siquiera se ponen de acuerdo para llegar a los pactos necesarios para gobernar. El caso de Madrid es notorio. Unos y otros van a sus intereses: el poder y el dinero. La tarta, cuanto menos se reparta a más toca.

Llegados a este punto, los cristianos, tenemos mucho que decir. Lo de ser cristiano es una opción que afecta a toda la vida y a todas las dimensiones de la persona. No sé si por mala formación, o por propio interés, lo de cristiano ha quedado reducido a ciertos momentos de la existencia: bautizos, comuniones y poco más. Hasta lo de ir a misa ya no se ve tan útil y necesario. Hay políticos, banqueros y empresarios, que dicen ser cristianos, pero cuando deben de tomar decisiones, en sus respectivos ámbitos, lo que les interesa es el poder y el dinero; lo de ser cristiano queda aparcado.

Hasta el Papa,  Francisco, critica a los empresarios católicos que “pagan en negro” a sus empleados o los tratan injustamente y advirtió que quien lo hace, comete “un pecado gravísimo”. “¿Qué tal es tu relación con tus empleados? ¿Les pagas en negro? ¿Les pagas el salario justo? ¿Y pagas la contribución para sus jubilaciones? ¿Para asegurar su salud? “Tú no puedes dar limosna a la Iglesia siendo injusto con tus empleados. Esto es un pecado gravísimo: es usar a Dios para encubrir la injusticia”.

Algunos miembros de las jerarquías eclesiales , de las diversas confesiones cristianas, no crean que son ajenas a todo esto. En bastantes casos han estado al lado de las clases dirigentes. No lo dudemos. De alguna manera su complicidad es manifiesta. Y en otras religiones pasa igual.

Una economía que busca el bien común, que tiene su prioridad en los más pobres y excluidos de la sociedad. Una economía que piensa más en las personas con su dignidad y derechos, que es más humana; una economía ecológica que respeta y cuida el medio ambiente; esta economía es posible y los cristianos, que están en los foros de la toma de decisiones, tendrían que hacer valer sus principios y valores evangélicos. Y si no, que dejen de llamarse cristianos. 

Recuerdo el relato del evangelio, de Zaqueo (Un funcionario corrupto), que en el encuentro con Jesús se comprometió a devolver lo robado. Ya sé que todo esto no es fácil, Pero la fe cristiana tiene su manera de interpretar y de estar en la sociedad y no puede callarse. En la Doctrina Social de la Iglesia tenemos un buen banco de recursos para todo esto.

 

domingo, 25 de abril de 2021

ECHANDO UN RATO CON MI INTERIOR, LO MÁS HONDO DE MÍ. NO ES FÁCIL

 



¡Hola! ¿Estás ahí? ¡Naturalmente?... Bueno, con tanta pandemia -y no es para menos- nos olvidamos de muchas cosas importantes. También, están las redes sociales, que nos entretienen hasta el último segundo de cada día; el caso es que casi nunca hablamos de nosotros mismos (con nosotros mismos), de nuestra individualidad, de lo más interior de nuestra realidad personal. Es como si estuvieran separadas, en nuestra misma persona, por una parte, la realidad externa, la que se relaciona con los demás y el mundo y, por otra, la realidad interna, nuestro ser más íntimo, que tenemos oculto a las otras personas y...¡tal vez a nosotros mismos!. En fin, me tomo la confianza y transcribo la última llamada telefónica, entre el TU (el yo exterior) y el YO (el yo interior).
“Tú: ¡Hola!.... ¡hola!... ¿estás ahí?
-Yo: ¿Me lo dices a mí?
-Tú: Pues, claro. No hay nadie más.
-Yo: Es que resulta tan raro. Pues creí que te habías olvidado. Hace tanto tiempo que no hablamos... que ya creía...
-Tú: Sabes de sobra que ando muy ocupado. Que apenas tengo tiempo. Y que...
-Yo: ¡Oye!, podías cambiar de cantinela, eso ya me lo dijiste hace unos años.
-Tú: Venga ya. ¿Es que no te hablo todas las noches? Bueno por lo menos me parece a mí.
-Yo: Pues, eso, te parece a ti. Porque yo no me entero.
-Tú: ¿No te acuerdas de la última vez que resolvimos un problema que me había venido del trabajo y te lo consulté? No ves como si cuento contigo.
-Yo: Lo que te digo. Que solo te acuerdas de mí cuando tienes problemas. Mientras tanto, aquí, cada vez más encerrado y más oculto con todas las cosas que me vas echando encima. Total, que me aburro y me asfixio. Mira, por lo menos podías ser más limpio y ordenado. Sabías que con cada jaleo, en el que metes las narices, más me ocultas. Y es que te gusta estar danzando por ahí y los demás que se apañen.
-Tú: Algo de razón tienes. Sabes que me gusta complicarme la vida.
-Yo: Si está bien, lo de complicarse la vida, pero sin olvidarte de mí ¿es que ya no te acuerdas de que formo parte de tu vida?
-Tú: Lo que ocurre es que a veces no quiero hablar contigo, porque me dices las cosas como son y a mí me gusta vivir sin tener en cuenta tantas responsabilidades. Mira, es más cómodo estar haciendo cosas, estar distraído con la gente, tener ocupaciones, sentirte útil para los demás,... ¡qué te voy a decir que tú no sepas!
-Yo: Ahora quieres hacerte el interesante. Pues no me sirven tus justificaciones. Mucho, mucho por ahí a fuera pero, la casa propia sin barrer.
-Tú: Vale, vale. Pero no voy a estar como la estatua del ‘Pensador’  francés ¿no?
-Yo: Como la estatua no, pero no me digas, que un ‘paseíto’ por el campo, una lectura sosegada, disfrutar de la música que tanto nos gusta, conversar con más frecuencia, como ahora lo estamos haciendo, no crees que sería estupendo. Las verdad que todo esto lo hecho de menos. En el fondo es que me encuentro solo. Y no es que me des envidia, pero podías dedicarme más tiempo.
-Yo: ¡Ah! Y es más, cuando me tienes tan solo y casi olvidado, pues, me da la sensación que... hasta pierdo el sentido de las cosas, incluso de nuestra propia vida. Como que todo lo que teníamos en común se va desdibujando. Curiosamente, experimento que si tenemos mucha comunicación ¡como en los viejos tiempos! ¿Te acuerdas? Pues que todo me va mejor. Bueno nos va mejor. Pero cuando te vas por ahí y te metes en tus líos, pues,... La verdad, chico, no sé si me entiendes.
-Tú: Hombre, razón no te falta. Y estoy contigo que a más diálogo y comunicación, pues, que nos van las cosas mejor. Pero uno se mete en este mundo que vivimos y al final termina desbordado y olvidándose de lo más importante. Porque tú sabes que yo, otras veces, te he manifestado que todo esto de lo que estamos hablando es muy importante.
-Yo: Sí, pero como te he dicho otras veces, lo verdaderamente importante es aquello a lo que le dedicamos tiempo, así que... tú verás.
-Tú: En eso tienes razón. Dedicarnos tiempo. Aunque eso a veces me duele, pues, sueles recordarme las cosas, que en muchas ocasiones quiero olvidar. Si te digo la verdad me resulta más cómodo ir a mi aire, sin esperar que nadie me diga nada. No quiero que me incomoden.
-Yo: Sí, pero ese es el precio que debes pagar; si quieres para ti lo que predicas a los demás. Joven, es lo que se llama coherencia con lo que crees y piensas.
-Tú: No ves, si te vas a poner así...
-Yo: Bueno, chico no se te puede decir nada.
. . .din, don, dan. . .
-Tú: ¡Vaya! el móvil ... ¿Te parece que lo dejemos para otro día?
-Yo: Para qué te voy a discutir, si eres tú el que vienes y vas.

-Tú: Entonces, hasta otro día, y perdona, pero me llaman.

domingo, 18 de abril de 2021

Por las mañanas me gusta pasear temprano. Tengo la suerte de vivir en una zona en la que el campo está cerca y hay muchas zonas ajardinadas. ¡Qué gozada! Uno de mis placeres es saborear el frescor de la mañana. Me gusta madrugar. Según caminaba disfrutaba de una agradable sinfonía de colores, de olores y del trinar de los pájaros. Hoy es domingo, imagínense, las calles apenas sin coches, con algunos ciclistas y, para completar el paisaje, simpáticas personas paseando a sus perritos. Lo único es lo de la mascarilla.

En esta época también da gusto ir por los campos. Se ven como extensísimas alfombras de color verde. De hecho la cebada y el trigo ya están con sus tallos largos y sus espigas cuajándose. Estas tierras andaluzas siempre van por delante. El colorido de la madre naturaleza es generoso y bello. Y no digamos nada de sus delicados y agradables olores. La esperada primavera es acogida con júbilo y alegría, después de un invierno austero y frío. Así, la explosión de vida primaveral, nos llena el ambiente rutinario de la desnudez invernal.

Los caudalosos ríos transportan la savia nueva, que la copiosa lluvia y nieve, fueron regando en cumbres, llanos y montañas. El agua que es la vida, nuestra vida, sigue dando vida allá por donde pasa. Da gusto ir a la montaña y ver las espectaculares cataratas que se forman en algunos rincones de los ríos que bajan aceleradamente de las alturas. Algunas imágenes son espectaculares. Numerosos poetas han cantado y cantan a la primavera, parecería que es la estación anual que mejor alberga el espíritu humano.
Si miramos más de cerca, también la primavera nos afecta a las personas, a las familias, a las ciudades. Ahora es el tiempo de las alergias y, quién más o quién menos, necesitamos de antiestamínicos para sobrellevarlas. Aunque la primavera la acusan, de forma más preocupante, a otras personas que les alteran su estados de ánimo e incluso sus conductas.
Algunas religiones, como la cristiana,  tienen su  ‘tiempo fuerte’ en esta época del año. Lo ritmos lunares siguen marcando la expresión religiosa. En las fiestas cristianas de Semana Santa se celebra la vida. Si en el invierno parece que todo está muerto y con la primavera renace la vida, paralelamente, los cristianos celebramos el triunfo de Jesús Resucitado sobre la muerte, por cierto, una muerte cruel e  injusta. 
Ahora que estoy escribiendo estas palabras, sigo escuchando el trino de los pájaros que revoletean por el jardín, que ya empieza a engalanarse con sus flores y sus olores. Algunos árboles se están despertando y nos muestran sus brotes, otros ya han florecido. Es lo que tiene el encanto de la primavera. Los naranjos tienen su protagonismo especial, ahora están ofreciéndonos sus pétalos y llenando las aceras de blancura. El olor es intenso, por lo que el ritmo de los pasos es más lento para disfrutarlo. En la primavera los sentidos, desde luego, están muy agradecidos por todo lo que huelen, sienten y ven. Aunque, en realidad, nosotros somos los afortunados.

domingo, 11 de abril de 2021

 


No, amigos, no se trata de hacer de cronista, de la infancia esclavizada en la Edad Media. Se recurre a la historia para aprender de ella, pero no es el caso. En esta ocasión, mi reflexión es de escandalosa y rabiosa actualidad.
El lamentable origen, de este día Internacional de la infancia esclavizada, es muy reciente: El 16 de abril, de 1995, las mafias textiles dedicadas a la explotación infantil, asesinaban a un niño pakistaní, de 12 años, su nombre: Iqbal Masih.

Iqbal Masih, pese a su corta edad, había denunciado la situación de esclavitud en la que estaban él y numerosos niños, haciendo alfombras, para las mafias que acabaron teminando con él. Empresarios sin escrúpulos que no piensan en nada más que sus propios intereses y no miran por los demás, aunque sean niños y niñas... pobres.
La realidad denunciada es que tanto en Eurasia, como en América y en África, hay millones de niños esclavizados. Desde su más tierna infancia (con cinco añitos, casi es tarde para empezar a explotarlos)son llevados a las minas, a los campos, a empresas de todo tipo: calzado, ropa, material deportivo,... cualquier oficio es bueno para que abandonen su ¿hogar?, su ¿familia?, la ¿escuela?, sus juegos,... y se pongan a trabajar 8, 10 ó 15 horas diarias. ¡Hay que ganarse la vida! Pero de qué vida estamos hablando.
Este día es la ocasión, para recordar con indignación, a los muchos chicos y chicas que son reclutados, como guerrilleros, en los conflictos bélicos que organizan sus padres, sus políticos, las multinacionales, en definitiva, los adultos que deberían responsabilizarse de su buena educación y crecimiento como personas.
También es el día para denunciar, con rabia, la explotación que numerosas niñas, desde su más tierna infancia, son "vendidas" al comercio del sexo-turismo y la prostitución infantil. ¿Cómo será su futuro? No es difícil imaginárselo. Por cierto, todo esto es un negocio que mueve en el mercado millones y millones de euros, dólares,... y, sin la menor duda, los promotores son abogados, políticos, empresarios, familiares, banqueros, mafiosos, etc, etc. Mala gente en su conjunto.
Niños y niñas, adolescentes y jóvenes, que son explotados, esclavizados, vendidos, secuestrados. Les han robado la infancia, la escuela, su eduación, sus juegos, sus travesuras, sus derechos, en definitia, su dignidad como personas.
Las estadísticas nos hablan de cifras escandalosas: más de 400 millones de niños hasta 14 años, de los cuales en torno a 130 millones, tienen, como mucho, 5 añitos. Para una mejor actualización de todos estos datos, el vienes que viene, 16 de abril, nos los dirán mejor, las televisiones, la prensa, y las redes sociales.
A veces me pregunto, ¿qué me aporta a mí tanta miseria humana y explotación infantil?: ¿Calzado y ropa?, ¿Material deportivo?, ¿Petróleo, cacao, café? ¿Por eso necesitamos el comercio justo? Les dejo la posibilidad de hacerse más preguntas.

No olvidemos que formamos parte y también nos beneficiamos del sistema económico -cada vez más globalizado- que permite todos estos abusos, sobretodo, cuando se miran más los beneficios económicos que los valores éticos de las personas, en este caso de la infancia.
¿En qué medida nuestro bienestar (directa o indirectamente) no está afectado de toda esta historia?

domingo, 4 de abril de 2021

CREO EN JESÚS RESUCITADO Y LE PIDO VALOR PARA SER SU TESTIGO



Sí, Jesús ha resucitado, y la Fe cristiana se basa en esta contundente afirmación. En su primer discurso, el apóstol Pedro, proclama: “A Jesús lo resucitó Dios y todos nosotros somos testigos” (Hch 2,32)

Sin la resurrección de Jesús de Nazaret, no existiría la Iglesia, no habría cristianos, no funcionarían las parroquias, las escuelas católicas, ni existirían las distintas instituciones y ONGs, relacionadas con el cristianismo, como Caritas y Manos Unidas… En este sentido,  Pablo, dijo: “Si Cristo no hubiera resucitado, vana seria nuestra fe” (I Corintios 15,14).
El Dios cristiano, Padre, Hijo y Espíritu Santo, autentifica todo lo que había dicho y había hecho, durante su estancia en la tierra, Jesús de Nazaret. El Dios encarnado no acaba con el fracaso de la muerte –como si hubieran tenido razón los que le condenaron a muerte y le crucificaron-. No. El Dios encarnado, garantizó y avaló toda su Misión con la RESURRECIÓN.
Hay unidad y continuidad entre Jesús de Nazaret y Cristo resucitado. Esta es nuestra fe. Y si Jesús resucitó, nosotros también resucitaremos. Jesús venció a la muerte.
De una forma, un tanto original, me gustaría señalar las 15 estaciones que expresan el Misterio del Dios encarnado, dando unidad a toda la vida de Jesús de Nazaret:

1. EL FINAL DE JESÚS: LA RESURRECIÓN, siendo la expresión máxima de la Buena Noticia.
2. Pero antes: FUERON LA PASIÓN Y LA MUERTE, sin duda, consecuencias lógicas de la coherencia de vida que llevó.
3. Pero antes: FUE LA ÚLTIMA CENA, símbolo de la Nueva Alianza y manifestación plena de su servicio y entrega. En este contexto nos da el nuevo mandamiento del amor.
4. Pero antes: NOS ENSEÑÓ A ORAR: desde su propia experiencia, con la oración del Padre nuestro, verdadera síntesis de sus enseñanzas.
5. Pero antes: FUE LA PREDICACIÓN, de un Reino Dios, en el que proclama a un Dios, como Padre y Madre, que ama con entrañas de misericordia a todos sus hijos e hijas y quiere la felicidad para toda su familia.
6. Pero antes: FUERON LOS MILAGROS, verdaderos signos de la presencia y el obrar del Dios del Reino.
7. Pero antes: FUERON LAS PARÁBOLAS, relatos que nos marcan el camino para la construcción de Reino de Dios.
8. Pero antes: FUE A LA SINAGOGA Y AL TEMPLO, a dar su testimonio, aunque le acarrease problemas y le complicaran la vida.
9. Pero antes: FUE POR CAMINOS, PUEBLOS Y CIUDADES, haciendo llegar a todo el mundo La Buena Noticia, especialmente, a los pobres, excluidos y necesitados.
10. Pero antes: FUE LLAMANDO A LOS DISCÍPULOS, futuros continuadores de su Misión y germen del Pueblo de Dios.
11. Pero antes: INICIÓ LA MISIÓN DEL REINO, sintiéndose enviado por el Espíritu y cumpliendo, así, la voluntad de su Padre.
12. Pero antes: FUE AL DESIERTO, preparándose, desde el silencio y la oración, para la Misión que tenía encomendada.
13. Pero antes: DEJÓ SU PUEBLO Y SU FAMILIA, como exigencia previa para desempeñar la tarea del Anuncio del Reino.
14. Pero antes: CRECIÓ COMO UN HOMBRE MÁS, mostrando su condición humana ante sus familiares y vecinos.
15. Pero antes: SE ENCARNÓ, como máxima manifestación de un Dios, que tanto nos amó, "que nos envió a su Hijo único para que nos diera vida" (1 Jn 4,9)