BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ

BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ
UN MINUTO DE FILOSOFÍA: “LOS SUEÑOS Y LOS RETOS ANIMAN EL CAMINAR"

domingo, 8 de febrero de 2015

EL RETO DE SER PERSONA, EN UN MUNDO PLURAL

Dicen que índice de natalidad, en España, es bajo. Eso no quita que numerosas parejas, con las que me relaciono últimamente, paseen a sus vástagos y los presenten, orgullosos, a las personas cercanas y conocidas. ¡Qué lindos los bebes!
Uno se llena de esperanza ante el futuro… ¡La vida sigue! Y por eso, me animo a compartir algunas reflexiones que me surgen ante esta experiencia, tan humana (la primera), del nacimiento de un hijo.
Cuando yo vine al mundo, en la década de los cincuenta del siglo pasado, en mi pueblo no había teléfono, ni televisión, como mucho, algunas familias disponían de la radio para escuchar ‘el parte’ y la música popular.
Luego me he ido enterando, según iba creciendo y estudiando, que vivíamos en un mundo dividido en dos bloques geopolíticos y que la sociedad española, situada en uno de los bloques, pero, sin mucho protagonismo, vivía en un contexto social inspirado en el nacional-catolicismo. Aún hay nostálgicos que mantienen el discurso de los dos bloques y hablan de derechas e izquierdas, o le ponen color al asunto y mantienen lo de rojos y azules. ¡Qué pena!
En los albores del siglo XXI, Paco, Sheila, Jonatan, Fátima, Omar, Hoshi,… son vecinos, viven en el mismo bloque y van a la misma escuela. Todos los días arrastran la mochila, con un ordenador personal, y van escuchando, con los auriculares, la música de su reproductor Mp4. En sus conversaciones aparecen los últimos ‘chismes’ que leyeron en el tuenti o facebook, antes de acostarse. Han nacido en otro contexto diferente.
Y es que han cambiado mucho las cosas. Cayeron los muros berlineses y desaparecieron los dos bloques. Hoy tenemos conciencia de que vivimos en mundo globalizado. Y ser persona, en estas circunstancias, tiene su originalidad, su atractivo, sus dificultades y sus retos.
Los que somos mayores, crecimos con modelos fijos basados en “pensamientos únicos”. Las religiones tenían sus influencias limitadas a los países en los que se encontraban. Hoy el Internet es una herramienta que nos informa de todo lo que pasa en cualquier parte del mundo, y al instante. El movimiento migratorio nos está cambiando el “paisaje” de las ciudades. No encontramos en las calles y plazas: iglesias, templos, sinagogas mezquitas, restaurantes chinos, kebats árabes… y lo vamos viendo como lo más natural del mundo.
Evidentemente ser persona, crecer como hombre y mujer, educar en la misma escuela a los adolescentes de diferentes culturas, valores, creencias,… comporta unos estilos y procesos educativos, muy distintos, a los que tuvimos los que nacimos a mediados del siglo pasado. Pero no solo la escuela, las familias –en primer lugar- están viendo que sus hogares no son los únicos que influyen en la educación de sus hijos, sin olvidar la influencia de Internet y los medios de comunicación social.

SER PERSONA EN ESTE MUNDO PLURAL, nos va a exigir armonizar, todos los elementos que están presentes en este mundo global que vivimos. La Globalización, sin duda, es una riqueza y, para mí, es una etapa más de la historia de la humanidad. Pero vamos a necesitar mucho diálogo, mucho conocernos unos a otros. Es necesario el diálogo intercultural e interreligioso. Vamos a tener que aprender a gestionar la pluralidad, la diversidad, las diferencias… Tanto las mamás y papás, que pasean a sus hijos por la ciudad, como sus futuros educadores en las aulas y, junto a las nuevas tecnologías, (no las olvidemos) tienen tarea por delante… ¡ESTE ES EL RETO!

domingo, 1 de febrero de 2015

¿PODEMOS?... ¡CLARO QUE SÍ!

Ayer en Madrid, miles de personas se concentraban en la Puerta del Sol, al grito de ¡PODEMOS!. Al hilo de las opiniones de unos y otros, que a los medios de comunicación les falta tiempo para hacerse eco, me ha venido una reflexión que paso a escribirla.
Naturalmente que PODEMOS, ser personas honestas y honradas, sobretodo, si no somos de los partidos políticos que gobiernan.
Por supuesto que PODEMOS, ser personas amables y agradables en el trato que tenemos con quienes nos rodean y convivimos todos los días.
Evidentemente que PODEMOS, pagar los impuestos que nos corresponden y no defraudar a hacienda, que como dicen los políticos, somos todos.
Con certeza que PODEMOS, criar y educar a nuestros hijos, comos buenos ciudadanos, que miren siempre por el bien común de todo el mundo.
Desde luego que PODEMOS, ser hombres y mujeres que respetamos, dialogamos, escuchamos y ayudamos a todas las personas que vienen de otros países.
PODEMOS, denunciar la violencia de género, la explotación infantil, los desahucios que dejan a la familia en la calle, el paro que tanto mal hace a las familias y la corrupción de los malos políticos.
Sin duda que PODEMOS, ser amigos de nuestros amigos y convivir con nuestros enemigos desde la tolerancia y el perdón.
Creo que PODEMOS, poner las bases para un buen diálogo intercultural e interreligioso para que todas las razas y religiones logremos vivir en paz y en concordia, unas con otras, desde el respeto a las diferencias.
Claro que PODEMOS, ser responsables en la profesión que tenemos, haciendo de nuestro trabajo un espacio de construcción de un mundo mejor.
Lógicamente que PODEMOS, ser seres humanos solidarios para que todo el mundo viva con dignidad y en las condiciones de bienestar que todos deseamos.
Sí PODEMOS, superar los conflictos, abandonar el 'ojo por ojo', dejar de ser vengativos y rencorosos y fortalecer unas relaciones cordiales y humanizadoras.
Con toda seguridad que PODEMOS, compartir nuestro tiempo, valores y cualidades para dejar de ser indiferentes ante los problemas e injusticias que hay en el mundo, empezando por nuestro pueblo o ciudad.
En fin, que sí PODEMOS, cambiar este mundo globalizado, haciendo de él, un espacio de paz, libertad, justicia y amor, características de la gran familia humana que somos.
Otra cosa distinta es que queramos, porque, poder podemos... si queremos.

domingo, 25 de enero de 2015

CON GANDHI, CREAR LA CULTURA DE LA NO VIOLENCIA Y LA PAZ

El 30 de enero, de 1948, asesinarona Mahatma Gandhi. Se le recuerda como apóstol de la no violencia y reconocido líder espiritual de la India. Aunque nunca le dieron el nobel de la paz, este día escolar de la no violencia y la paz se celebra desde 1964, y está reconocido por la ONU desde 1993. Es el mejor homenaje que podemos hacer por este hombre que tanto bien ha hecho por la humanidad.
Por su carácter escolar, el objetivo de la jornada es la educación en los valores que se relacionan con la no violencia y la paz: el diálogo, la tolerancia, el amor, la solidaridad, la justicia, el respeto y la buena convivencia fraternal. Es la ocasión para que toda la comunidad educativa vibre en torno a estos valores tan necesarios en el mundo global que estamos construyendo.
Y como siempre que dedicamos un día a un asunto, tan importante como éste, seguimos preguntándonos por la fragilidad del ser humano. Nuestros ideales hablan del amor universal, pero el egoísmo campea por doquier; apostamos por la no violencia en la resolución de los conflictos cotidianos, pero la violencia y la venganza es la respuesta más rápida que se nos ocurre; y se nos llena la boca de la palabra paz en nuestras conversaciones, pero la televisión nos está informando, continuamente, de las guerras que aún existen.
Crear la cultura de la paz y la no violencia no es fácil. Y sin embargo nos 'jugamos' en la educación de cada persona, empezando en la infancia, la creación de un futuro en el que la justicia y la paz favorezcan el mundo mejor que todos soñamos.
El otro día en mi clase dos alumnos (adolescentes) se pelearon -del verbo pelear- por un bolígrafo. Claro lo del boli era la excusa, 'el vaso' estaba lleno de otros 'ingredientes'. El acoso escolar está con mucha frecuencia en los medios de comunicación social.
Pero los alumnos son también hijos de unas familias y vecinos de un barrio. Y sabemos del maltrato intrafamiliar, conocemos de la violencia callejera, por no hablar de las agresiones y venganzas de todo tipo. ¡Cuidado! Que no estoy refiriéndome a los sectores marginados y pobres. Porque 'los ricos también lloran'. Son los ricos, los políticos y otros personajes influyentes los que generan las guerras, luego mandan al campo de batalla a los hijos de los vecinos...
Este mundo injusto que habitamos, tan desigual y con tantas diferencias, no ha surgido de la nada y menos de un grupito de personas: ¡No! Cada cual ponemos a lo largo de nuestra vida una o varias 'piedrecitas para hacer la montaña'. La montaña del egoísmo, del odio, de la venganza, del '0j0 por 0jo y diente por diente', de las agresiones, de los asesinatos, de las violaciones, de los maltratos,...
Pienso que todo esto no se arregla en las aulas. La escuela tiene el privilegio de educar y tiene que estar a la altura de lo que se espera de ella. Pero la primera educadora es la familia y tiene que decir mucho más. Y otras instituciones como las religiones, las distintas asociaciones -formadas por personas- también tienen que hacer su aportación y no digamos los políticos (de todos los colores) personas públicas que tenían que ser los verdaderos modelos de convivencia y respeto, que por eso les hemos elegido,... para conducirnos al bien común.
Termino con unas palabras de Gandhi: El fin que me propongo alcanzar, cueste lo que cueste, desde hace unos treinta años, responde a la palabra moksha. Se trata del cumplimiento de uno mismo, con la visión de Dios cara a cara. A este fin tiendo con todo mi ser, por medio de mi vida y de mis actos. Pues bien, yo siempre he estado convencido de que lo que puede uno de nosotros lo pueden todos los demás".


NOTA: Por cierto, este jueves 29, es el último del mes de enero y, como tal, tendremos la iniciativa social del Círculo de la Fraternidad, esta vez, el tema será sobre la Paz y la no violencia. Como siempre, para los que vivimos en Jerez, será a las 19.00h. Gracias.

domingo, 18 de enero de 2015

¿CÓMO ME ENCUENTRO? RADIOGRAFÍA DE LA INTERIORIDAD PERSONAL

A estas alturas del mes, las rutinas de siempre, han vuelto a su cauce. La familia, los amigos, el trabajo (si se tiene) todo ha regresado a la normalidad. Igual es el momento de retomar lo que se suele decir en estas fechas: ¡Año nuevo, propósitos nuevos! Pero,... ¿Por qué nuevos propósitos?
En el fondo todo ser humano, por ejemplo, tú o yo, necesitamos siempre algo más. Ansiamos mejorar, queremos seguir creciendo como personas. Nuestra búsqueda de la felicidad, es decir, que la vida nos vaya mejor, está siempre en nuestro horizonte. Además, lo queremos tanto para nosotros, como para nuestros seres más queridos. Sin embargo, la experiencia nos viene diciendo, que alcanzar estas metas y objetivos, estos propósitos, tiene un precio. Por cierto, un precio muy alto.
En este punto, entra en juego lo de la radiografía. Se hace necesaria una mirada a nuestro interior. No es fácil. Son tantas las circunstancias que vivimos, día a día, que para nada favorecen la introspección. La puerta de nuestro interior - donde está la verdad de nosotros mismos - la tenemos tan oculta y escondida, que nos resulta difícil hallarla. La búsqueda, desde el contexto de la vida cotidiana, se complica cuando nos bombardean desde los cuatro puntos cardinales. Sin embargo, pese a las dificultades, no podemos renunciar a esta tarea. Nos va en ello, ni más ni menos, que nuestra felicidad.
Con las técnicas modernas, una buena radiografía nos hace un excelente retrato de nuestro interior. Nos resalta los más mínimos detalles de lo que somos y de cómo somos. Aquí reside la mayor dificultad a la hora de hacerse la radiografía. De hecho, pasamos de ir "al radiólogo" porque no deseamos vernos "en cueros". Eso sí, nos gusta hacer 'la radiografía de los demás', criticarles, poner en evidencia a los que nos rodean; pero, somos unos buenos artistas para ocultar las nuestras, ¡Ay si nos dedicáramos el mismo tiempo, que dedicamos a poner 'verdes' a los que nos rodean... (porque como los conocemos tanto...).
¿Cómo me encuentro? Estoy empezando el año, ¿Qué tiempo me he dedicado para ver mi situación actual? ¿En qué condiciones personales (las mías) estoy configurando este 2015? Habría que hacerse muchas preguntas. Me imagino, que si hacemos estas reflexiones con cierta frecuencia, ya tenemos las estrategias y los recursos propios para hacérnoslas y tratar de responderlas. Si todos los años visitamos a nuestro radiólogo personal, ya tendremos trilladas estas cuestiones.
Está de moda lo de la interioridad. Pero no sé si la moda consiste en hablar de la interioridad o, más bien, tener la buena costumbre de tomar el camino hacia uno mismo, como necesidad vital para el propio crecimiento personal. El camino hacia la interioridad, digamos, que no es fácil, a veces resulta estrecho, oscuro, tortuoso, empinado y suele acarrear muchas complicaciones. Pero complicaciones con uno mismo. El precio del camino es alto. No resulta fácil confrontarse con uno mismo. Hay muchos miedos agazapados. Nos acompañan demasiados mecanismos de defensa; a veces nos acechan nuestros complejos; nos traicionan las emociones. No, no es fácil.
Esta semana os invito, mejor, me invito a ir al radiólogo. Una buena radiografía detecta todo y, a lo mejor, es bueno reflexionar y seguir concienciándonos de lo que somos, y de cómo somos, en el aquí y ahora del año que estamos comenzando y afrontando.

domingo, 11 de enero de 2015

HABLANDO DE LA CUESTA DE ENERO

Ya es clásica esta expresión, cuando llega enero. Aunque para cuesta, cuesta, la de la crisis que llevamos arrastrando desde hace varios años. Bueno, unos más que otros. Una año más la llamada cuesta de enero hay que situarla en la verdadera cuesta de la crisis: el paro, las pensiones, los recortes sociales, las hipotecas, las subidas de la luz y el gas,...
Ya sabemos que la cuesta de enero tiene su origen en los recortes económicos, de las familias, después de los gastos navideños, los regalos de los Reyes magos,… y para seguir sobreviviendo y ajustar los dineros que quedan, se hablaba y habla de la “cuesta de enero”. Las llamadas rebajas lo facilitan
Pero esto de las navidades es coyuntural, pasan pronto, lo que es estructural, y está yendo para largo, es la crisis, auténtica cuesta para muchas familias. Porque al fin y al cabo, enero se acaba y se termina su cuesta, pero lo de la crisis es una pendiente que, probablemente, siga durando mucho más tiempo.
No obstante yo me estoy imaginando la cuesta, la gran pendiente que tenemos por delante y veo muchas cosas y, sobretodo, a mucha gente:
·        Por ejemplo, casi veo a los cochazos que suben la cuesta, a una velocidad vertiginosa, que ni se les ve las matrículas, no creo que los que van dentro tengan muchos problemas para subir la cuesta y lamentarse de la crisis.
·        También veo algunos coches parados en la cuneta, porque les sale humo el motor o se les ha pinchado una rueda, se ve que tienen alguna dificultad para alcanzar la cima. Pero la alcanzarán, para eso está los seguros.
·        Más abajo veo a un grupo unido que se van dando la mano, para hacer más ligera la subida, me imagino que será una ONG, por ejemplo Cáritas, que con los pagos del recibo de la luz, del agua, o los medicamentos, facilitan y alivian a los que no tienen casi nada para superar la cuesta.
·        Hay quien la sube solo, arrastrando a su familia, y haciendo muchos equilibrios con los presupuestos logran alcanzar la cima, carencias no les faltan, pero se aguantan pues quieren llegar.
·        Los hay que se han instalado a lo largo de la cuesta y extienden la mano, no les importa mucho subir y se conforman con “ir tirando”.
·        Pero hay una inmensa mayoría de hombres y mujeres, que ni siquiera se han acercado a la cuesta. Viven (mal viven) en el valle, en cuevas, al lado del camino, dejando pasar el tiempo. A muchos les llega el final de sus vidas, no tienen ni siquiera para comer, ni dinero para pagar el alquilé de una casa,… Para estas personas lo de la cuesta es una utopía. Les hablan de que subiéndola encontrarán una vida mejor, pero ni lo intentan, como que no va con ellas. Y así podríamos seguir pero, para qué…

Yo creo que la cuesta no es igual para todos los hombres y mujeres, y que los que podemos subirla, aunque con dificultades, debemos echar la mirada atrás, retroceder y ayudar a los que ni siquiera se han planteado subirla… porque no pueden. Y me estoy refiriendo con "los que podemos" a todas las personas que trabajan en el ámbito de la política, de la educación, de las empresas, de los sindicatos, de las ONGs, de las religiones y desde las familias,... juntos, cada cual desde su lugar, podemos superar la crisis y subir la cuesta, que ya no sería tan utópica.

domingo, 4 de enero de 2015

JESÚS DE NAZARET, NO QUERÍA UN GRUPO 'SELECTO' DE SEGUIDORES

Por lo que yo entiendo, su mensaje es para todos los seres humanos. Sin embargo, la historia del cristianismo ha cristalizado en un grupo de 'especialistas' (algunos teólogos hablan de profesionales de la religión) mientras que,  la inmensa mayoría de los cristianos, son meros espectadores. Si ponemos nombres a este asunto, el grupo selecto sería el clero, junto a la llamada vida consagrada o vida religiosa y, el resto, estaría formado por los seglares o laicos. Lo paradójico es que los primeros son una minoría, minoría dentro de la Iglesia y, el segundo grupo, es la inmensa mayoría del Pueblo de Dios.
Uno repasa el grupo de personas que seguía a Jesús, y por ningún lado aparecen los curas, obispos, monjas y frailes. Ni siquiera el Papa. Más bien, había hombres y mujeres de toda condición. Hombres y mujeres, del pueblo, que un día deciden seguir a Jesús y comprometerse, como Él, a ser mensajeros del Reino de Dios. Ven en Jesús al Mesías anunciado por los profetas y esperado por el pueblo y deciden seguirle. Eso sí, para ello, no se meten en un convento o en un palacio episcopal,  más bien, siguen en su casa y con su familia,  pero con la vocación muy clara de que Dios, también les ha llamado a ser los continuadores de la Misión de Jesús, su Hijo, el Cristo.
Han pasado unos cuantos siglos, qué digo dos milenios, y esto, como que no se parece mucho a los principios del cristianismo. Aquí hay una minoría que hace de líder, de jefes, de mandamases, y una mayoría que, como 'ovejas' siguen al pastor sin rechistar. Hasta el punto de que cuando se habla de la Iglesia o del cristianismo, se identifica con LA MINORÍA indicada, y el resto , pues, no se dan por aludidos. Algunos me dirán que estoy exagerando, pero acabo de estar de vacaciones en mi pueblo y el esquema se visualiza muy claramente entre el párroco y las parroquianos.
Es verdad que, desde el concilio Vaticano II, parece que la Iglesia va cambiando su imagen y su realidad, pero 'la cosa' va lenta. Aún, la imagen de la Iglesia Jerárquica, prevale sobre la imagen de la Iglesia Pueblo de Dios. Aquello de que el Reino de Dios es para anunciarlo al mudo entero y que todos los hombres y mujeres disfruten del amor de Dios, sean felices conforme a las Bienaventuranzas, tengan a Dios como Padre y Madre que les quiere, acoge y perdona; queda reducido -todavía- para los privilegiados que han sido llamados por Dios. Ese grupo selecto que ha tenido la suerte de tener una vocación especial y que indicábamos más arriba.
Todos los niños, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, somos hijos predilectos, escogidos y llamados para ser sus hijos y hermanos entre sí. Creo que no quiere a nadie por encima de nadie, o por debajo de nadie. Dios no tiene hijos preferidos, ni selectos, ni especiales; bueno sí, sí tiene preferidos y un cariño especial, pero por aquellos hijos pobres, enfermos, explotados, masacrados,...
Ya va siendo hora, de que los seguidores de Jesús: casados, solteros, misioneros, religiosos, animadores de la comunidad, nos veamos sin privilegios; nos veamos como hermanos al servicio todos de todos; y juntos, cada cual desde la vocación que Dios le ha dado, entregue su vida a la misión del Reino de Dios: esa gran familia humana (familia de Dios) que tanto -Él mismo- quiere y desea.

domingo, 28 de diciembre de 2014

TRES COSAS QUE LE PEDIRÍA A LAS FAMILIAS CRISTIANAS

La familia es uno de los elementos característicos de la Navidad. Cuando llegan estas fechas, todos tenemos la experiencia de estar con nuestros seres más queridos. La vida en el hogar es uno de los recuerdos, de la infancia, más agradables de nuestros vidas. Volver, retornar al hogar, por Navidad, está ya en nuestro ADN.
Este domingo, el pueblo cristiano, celebra el día de la Familia de Nazaret: Jesús, María y José. Con este pretexto, se me ha ocurrido escribir unas letras sobre el asunto familiar. En alguna ocasión me han preguntado que le pediría a una familia cristiana. De pronto contestaba que, ante todo, fuera una auténtica familia. Hoy me voy a extender, un poquito más, en la respuesta y a una familia cristiana le pediría tres cosas, que son:
La primera: atención a cada persona en su individualidad.
Creo que debemos reivindicar la atención a cada miembro de la familia. El contexto familiar no anula a las personas. Cada uno de sus miembros necesita su espacio y su tiempo para su crecimiento personal. A lo mejor no se dispone, todos los días, de ese momento que  me va a ayudar a interiorizar todo lo que me va pasando, para integrarlo en mi vida; pero, hay que habituar a los pequeños, desde el ejemplo de los adultos, a buscar  y señalar la importancia de esos momentos tan personales.
La segunda: atención a la pareja como tal.
Puede ocurrir que la pareja, con la venida de los hijos, se estanque en su crecimiento como tal. De ser así, toda la familia se verá afectada. Cuando la pareja no funciona porque no se dedica tiempo y no tiene su espacio para su crecimiento como pareja, todo se resiente. Los mismos criterios para criar y educar a los hijos no van a estar asegurados. A mi entender, cuando el amor no se cultiva, o se anulan los tiempos para contrastar, comunicarse, ayudarse, perdonarse,... compartir la propia vida; la familia, en su conjunto, se complica y aumentan las dificultades.
La tercera: atención a la interrelación de los padres y los hijos.
En el fondo, la familia es una auténtica escuela para la vida. Lo que se viva en la familia se proyectará en la sociedad que nos movemos. La familia es como la sociedad en pequeño. Los aprendizajes fundamentales se inician en el contexto familiar. Son las familias las que aportan a los nuevos ciudadanos que constituimos la sociedad. Los valores que se aprendan, se vivan en el seno familiar entre padres e hijos, incluso, entre hermanos; van a estar muy presentes allá en donde se desenvuelvan en la sociedad, como la escuela, la vecindad, la empresa, las asociaciones, etc,
Bueno, y una conclusión.
Por consiguiente, una familia que tenga en cuenta estas dimensiones que acabo de esbozar, sin duda, será una familia ejemplar que desarrollará todas sus posibilidades, con lo cual, estará cumpliendo con su función social y ahora, añado, su misión eclesial.

Por tanto, no creo que la familia cristiana, sea algo diferente a la familia humana que soñara Dios, cuando creó al ser humano. Siempre he creído que la fe cristiana lo único que hace es recordarnos los planes que Dios diseñó desde la creación del mundo. Esa fue la Misión de Jesús de Nazaret.