BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ

BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ
UN MINUTO DE FILOSOFÍA: “LOS SUEÑOS Y LOS RETOS ANIMAN EL CAMINAR"

domingo, 18 de enero de 2015

¿CÓMO ME ENCUENTRO? RADIOGRAFÍA DE LA INTERIORIDAD PERSONAL

A estas alturas del mes, las rutinas de siempre, han vuelto a su cauce. La familia, los amigos, el trabajo (si se tiene) todo ha regresado a la normalidad. Igual es el momento de retomar lo que se suele decir en estas fechas: ¡Año nuevo, propósitos nuevos! Pero,... ¿Por qué nuevos propósitos?
En el fondo todo ser humano, por ejemplo, tú o yo, necesitamos siempre algo más. Ansiamos mejorar, queremos seguir creciendo como personas. Nuestra búsqueda de la felicidad, es decir, que la vida nos vaya mejor, está siempre en nuestro horizonte. Además, lo queremos tanto para nosotros, como para nuestros seres más queridos. Sin embargo, la experiencia nos viene diciendo, que alcanzar estas metas y objetivos, estos propósitos, tiene un precio. Por cierto, un precio muy alto.
En este punto, entra en juego lo de la radiografía. Se hace necesaria una mirada a nuestro interior. No es fácil. Son tantas las circunstancias que vivimos, día a día, que para nada favorecen la introspección. La puerta de nuestro interior - donde está la verdad de nosotros mismos - la tenemos tan oculta y escondida, que nos resulta difícil hallarla. La búsqueda, desde el contexto de la vida cotidiana, se complica cuando nos bombardean desde los cuatro puntos cardinales. Sin embargo, pese a las dificultades, no podemos renunciar a esta tarea. Nos va en ello, ni más ni menos, que nuestra felicidad.
Con las técnicas modernas, una buena radiografía nos hace un excelente retrato de nuestro interior. Nos resalta los más mínimos detalles de lo que somos y de cómo somos. Aquí reside la mayor dificultad a la hora de hacerse la radiografía. De hecho, pasamos de ir "al radiólogo" porque no deseamos vernos "en cueros". Eso sí, nos gusta hacer 'la radiografía de los demás', criticarles, poner en evidencia a los que nos rodean; pero, somos unos buenos artistas para ocultar las nuestras, ¡Ay si nos dedicáramos el mismo tiempo, que dedicamos a poner 'verdes' a los que nos rodean... (porque como los conocemos tanto...).
¿Cómo me encuentro? Estoy empezando el año, ¿Qué tiempo me he dedicado para ver mi situación actual? ¿En qué condiciones personales (las mías) estoy configurando este 2015? Habría que hacerse muchas preguntas. Me imagino, que si hacemos estas reflexiones con cierta frecuencia, ya tenemos las estrategias y los recursos propios para hacérnoslas y tratar de responderlas. Si todos los años visitamos a nuestro radiólogo personal, ya tendremos trilladas estas cuestiones.
Está de moda lo de la interioridad. Pero no sé si la moda consiste en hablar de la interioridad o, más bien, tener la buena costumbre de tomar el camino hacia uno mismo, como necesidad vital para el propio crecimiento personal. El camino hacia la interioridad, digamos, que no es fácil, a veces resulta estrecho, oscuro, tortuoso, empinado y suele acarrear muchas complicaciones. Pero complicaciones con uno mismo. El precio del camino es alto. No resulta fácil confrontarse con uno mismo. Hay muchos miedos agazapados. Nos acompañan demasiados mecanismos de defensa; a veces nos acechan nuestros complejos; nos traicionan las emociones. No, no es fácil.
Esta semana os invito, mejor, me invito a ir al radiólogo. Una buena radiografía detecta todo y, a lo mejor, es bueno reflexionar y seguir concienciándonos de lo que somos, y de cómo somos, en el aquí y ahora del año que estamos comenzando y afrontando.

domingo, 11 de enero de 2015

HABLANDO DE LA CUESTA DE ENERO

Ya es clásica esta expresión, cuando llega enero. Aunque para cuesta, cuesta, la de la crisis que llevamos arrastrando desde hace varios años. Bueno, unos más que otros. Una año más la llamada cuesta de enero hay que situarla en la verdadera cuesta de la crisis: el paro, las pensiones, los recortes sociales, las hipotecas, las subidas de la luz y el gas,...
Ya sabemos que la cuesta de enero tiene su origen en los recortes económicos, de las familias, después de los gastos navideños, los regalos de los Reyes magos,… y para seguir sobreviviendo y ajustar los dineros que quedan, se hablaba y habla de la “cuesta de enero”. Las llamadas rebajas lo facilitan
Pero esto de las navidades es coyuntural, pasan pronto, lo que es estructural, y está yendo para largo, es la crisis, auténtica cuesta para muchas familias. Porque al fin y al cabo, enero se acaba y se termina su cuesta, pero lo de la crisis es una pendiente que, probablemente, siga durando mucho más tiempo.
No obstante yo me estoy imaginando la cuesta, la gran pendiente que tenemos por delante y veo muchas cosas y, sobretodo, a mucha gente:
·        Por ejemplo, casi veo a los cochazos que suben la cuesta, a una velocidad vertiginosa, que ni se les ve las matrículas, no creo que los que van dentro tengan muchos problemas para subir la cuesta y lamentarse de la crisis.
·        También veo algunos coches parados en la cuneta, porque les sale humo el motor o se les ha pinchado una rueda, se ve que tienen alguna dificultad para alcanzar la cima. Pero la alcanzarán, para eso está los seguros.
·        Más abajo veo a un grupo unido que se van dando la mano, para hacer más ligera la subida, me imagino que será una ONG, por ejemplo Cáritas, que con los pagos del recibo de la luz, del agua, o los medicamentos, facilitan y alivian a los que no tienen casi nada para superar la cuesta.
·        Hay quien la sube solo, arrastrando a su familia, y haciendo muchos equilibrios con los presupuestos logran alcanzar la cima, carencias no les faltan, pero se aguantan pues quieren llegar.
·        Los hay que se han instalado a lo largo de la cuesta y extienden la mano, no les importa mucho subir y se conforman con “ir tirando”.
·        Pero hay una inmensa mayoría de hombres y mujeres, que ni siquiera se han acercado a la cuesta. Viven (mal viven) en el valle, en cuevas, al lado del camino, dejando pasar el tiempo. A muchos les llega el final de sus vidas, no tienen ni siquiera para comer, ni dinero para pagar el alquilé de una casa,… Para estas personas lo de la cuesta es una utopía. Les hablan de que subiéndola encontrarán una vida mejor, pero ni lo intentan, como que no va con ellas. Y así podríamos seguir pero, para qué…

Yo creo que la cuesta no es igual para todos los hombres y mujeres, y que los que podemos subirla, aunque con dificultades, debemos echar la mirada atrás, retroceder y ayudar a los que ni siquiera se han planteado subirla… porque no pueden. Y me estoy refiriendo con "los que podemos" a todas las personas que trabajan en el ámbito de la política, de la educación, de las empresas, de los sindicatos, de las ONGs, de las religiones y desde las familias,... juntos, cada cual desde su lugar, podemos superar la crisis y subir la cuesta, que ya no sería tan utópica.

domingo, 4 de enero de 2015

JESÚS DE NAZARET, NO QUERÍA UN GRUPO 'SELECTO' DE SEGUIDORES

Por lo que yo entiendo, su mensaje es para todos los seres humanos. Sin embargo, la historia del cristianismo ha cristalizado en un grupo de 'especialistas' (algunos teólogos hablan de profesionales de la religión) mientras que,  la inmensa mayoría de los cristianos, son meros espectadores. Si ponemos nombres a este asunto, el grupo selecto sería el clero, junto a la llamada vida consagrada o vida religiosa y, el resto, estaría formado por los seglares o laicos. Lo paradójico es que los primeros son una minoría, minoría dentro de la Iglesia y, el segundo grupo, es la inmensa mayoría del Pueblo de Dios.
Uno repasa el grupo de personas que seguía a Jesús, y por ningún lado aparecen los curas, obispos, monjas y frailes. Ni siquiera el Papa. Más bien, había hombres y mujeres de toda condición. Hombres y mujeres, del pueblo, que un día deciden seguir a Jesús y comprometerse, como Él, a ser mensajeros del Reino de Dios. Ven en Jesús al Mesías anunciado por los profetas y esperado por el pueblo y deciden seguirle. Eso sí, para ello, no se meten en un convento o en un palacio episcopal,  más bien, siguen en su casa y con su familia,  pero con la vocación muy clara de que Dios, también les ha llamado a ser los continuadores de la Misión de Jesús, su Hijo, el Cristo.
Han pasado unos cuantos siglos, qué digo dos milenios, y esto, como que no se parece mucho a los principios del cristianismo. Aquí hay una minoría que hace de líder, de jefes, de mandamases, y una mayoría que, como 'ovejas' siguen al pastor sin rechistar. Hasta el punto de que cuando se habla de la Iglesia o del cristianismo, se identifica con LA MINORÍA indicada, y el resto , pues, no se dan por aludidos. Algunos me dirán que estoy exagerando, pero acabo de estar de vacaciones en mi pueblo y el esquema se visualiza muy claramente entre el párroco y las parroquianos.
Es verdad que, desde el concilio Vaticano II, parece que la Iglesia va cambiando su imagen y su realidad, pero 'la cosa' va lenta. Aún, la imagen de la Iglesia Jerárquica, prevale sobre la imagen de la Iglesia Pueblo de Dios. Aquello de que el Reino de Dios es para anunciarlo al mudo entero y que todos los hombres y mujeres disfruten del amor de Dios, sean felices conforme a las Bienaventuranzas, tengan a Dios como Padre y Madre que les quiere, acoge y perdona; queda reducido -todavía- para los privilegiados que han sido llamados por Dios. Ese grupo selecto que ha tenido la suerte de tener una vocación especial y que indicábamos más arriba.
Todos los niños, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, somos hijos predilectos, escogidos y llamados para ser sus hijos y hermanos entre sí. Creo que no quiere a nadie por encima de nadie, o por debajo de nadie. Dios no tiene hijos preferidos, ni selectos, ni especiales; bueno sí, sí tiene preferidos y un cariño especial, pero por aquellos hijos pobres, enfermos, explotados, masacrados,...
Ya va siendo hora, de que los seguidores de Jesús: casados, solteros, misioneros, religiosos, animadores de la comunidad, nos veamos sin privilegios; nos veamos como hermanos al servicio todos de todos; y juntos, cada cual desde la vocación que Dios le ha dado, entregue su vida a la misión del Reino de Dios: esa gran familia humana (familia de Dios) que tanto -Él mismo- quiere y desea.

domingo, 28 de diciembre de 2014

TRES COSAS QUE LE PEDIRÍA A LAS FAMILIAS CRISTIANAS

La familia es uno de los elementos característicos de la Navidad. Cuando llegan estas fechas, todos tenemos la experiencia de estar con nuestros seres más queridos. La vida en el hogar es uno de los recuerdos, de la infancia, más agradables de nuestros vidas. Volver, retornar al hogar, por Navidad, está ya en nuestro ADN.
Este domingo, el pueblo cristiano, celebra el día de la Familia de Nazaret: Jesús, María y José. Con este pretexto, se me ha ocurrido escribir unas letras sobre el asunto familiar. En alguna ocasión me han preguntado que le pediría a una familia cristiana. De pronto contestaba que, ante todo, fuera una auténtica familia. Hoy me voy a extender, un poquito más, en la respuesta y a una familia cristiana le pediría tres cosas, que son:
La primera: atención a cada persona en su individualidad.
Creo que debemos reivindicar la atención a cada miembro de la familia. El contexto familiar no anula a las personas. Cada uno de sus miembros necesita su espacio y su tiempo para su crecimiento personal. A lo mejor no se dispone, todos los días, de ese momento que  me va a ayudar a interiorizar todo lo que me va pasando, para integrarlo en mi vida; pero, hay que habituar a los pequeños, desde el ejemplo de los adultos, a buscar  y señalar la importancia de esos momentos tan personales.
La segunda: atención a la pareja como tal.
Puede ocurrir que la pareja, con la venida de los hijos, se estanque en su crecimiento como tal. De ser así, toda la familia se verá afectada. Cuando la pareja no funciona porque no se dedica tiempo y no tiene su espacio para su crecimiento como pareja, todo se resiente. Los mismos criterios para criar y educar a los hijos no van a estar asegurados. A mi entender, cuando el amor no se cultiva, o se anulan los tiempos para contrastar, comunicarse, ayudarse, perdonarse,... compartir la propia vida; la familia, en su conjunto, se complica y aumentan las dificultades.
La tercera: atención a la interrelación de los padres y los hijos.
En el fondo, la familia es una auténtica escuela para la vida. Lo que se viva en la familia se proyectará en la sociedad que nos movemos. La familia es como la sociedad en pequeño. Los aprendizajes fundamentales se inician en el contexto familiar. Son las familias las que aportan a los nuevos ciudadanos que constituimos la sociedad. Los valores que se aprendan, se vivan en el seno familiar entre padres e hijos, incluso, entre hermanos; van a estar muy presentes allá en donde se desenvuelvan en la sociedad, como la escuela, la vecindad, la empresa, las asociaciones, etc,
Bueno, y una conclusión.
Por consiguiente, una familia que tenga en cuenta estas dimensiones que acabo de esbozar, sin duda, será una familia ejemplar que desarrollará todas sus posibilidades, con lo cual, estará cumpliendo con su función social y ahora, añado, su misión eclesial.

Por tanto, no creo que la familia cristiana, sea algo diferente a la familia humana que soñara Dios, cuando creó al ser humano. Siempre he creído que la fe cristiana lo único que hace es recordarnos los planes que Dios diseñó desde la creación del mundo. Esa fue la Misión de Jesús de Nazaret.

domingo, 21 de diciembre de 2014

¡ÁNDALE!... EL DIOS DE LOS CIELOS SE HACE HOMBRE COMO NOSOTROS

Cuando yo era niño, las cosas que me decían de Dios, no las entendía. Eso sí, eran impresionantes para mi mente: Dios era omnipotente y omnipresente, también decían omnisciente y omnibenevolente,… Total que Dios lo era todo hasta lo infinito... Y, además, estaba siempre en el cielo sentado en un trono, muy mayor Él, con blancas barbas. Más adelante me dibujaban un triángulo con un ojo muy grande, porque Dios todo lo ve y en todo se fija. ¡Había que tener cuidado!...
Hoy, ya veo a Dios de otra manera. La vida me ha llevado a configurar otra imagen de Dios menos sofisticada y, desde luego, mucho más cercana, eso sí, pero sin dejar de ser Dios.
En la Navidad reside la explicación de este notable cambio que he tenido. Para empezar la Navidad es la fiesta por excelencia: con adornos especiales en las casas y en las calles; con músicas muy propias y alegres con los villancicos; con comidas y regalos que la enaltecen y subliman, en fin, para que les voy a contar... la Navidad es... ¡La Navidad!
Si vamos a los orígenes que dan la explicación, a todo esto, nos encontramos con una razón muy simple: Dios, el mismo Dios de los cielos, nos ha visitado, se ha hecho uno de nosotros, se ha venido a vivir con nosotros, se ha hecho hombre, naciendo en una cueva, a las afueras, de Belén. Lo más sorprendente de esta humanización de Dios, es que la iniciativa ha partido de él. Ha sido Dios el que decidió encarnarse -hacerse carne- como cualquiera de nosotros.
Él, que lo es todo, todo, se ha hecho frágil, débil, endeble... como cualquiera de los niños y niñas que nacen todos los días del año. A esa indefensión hay que añadirle el lugar que escogió para venir "a la tierra desde el cielo" ¡Una cueva! llena de suciedad y basura de los animales,... y le pusieron en una cuna improvisada, o sea, el pesebre que mejor encontraron su padre, José y su madre, María.
No nació en un gran palacio, como merecía su rango, ni en la ciudad donde se encontraba la gente importante; no, nació a las afueras, entre los sin techo, entre los pobres. Dios se hace hombre y lo hace en el lugar más apropiado, con una intención muy clara, la urgencia de humanización (recuperación de la dignidad) de los millones de seres humanos machacados y explotados, a lo largo de la historia, por el resto de otros hombres y mujeres que desde el poder social, económico, político e, incluso, religioso, siguen manipulando y marginando a los más indefensos, frágiles y débiles de la sociedad - la única que tenemos- todos los seres humanos.
Dios se humaniza para enseñarnos cómo tiene que ser nuestra humanidad. Parecería que los hombres y mujeres, al ejercer nuestra libertad, hemos elegido caminos que no tienen salida, al menos una salida digna, como corresponde a nuestra naturaleza; y en vez de construir una sociedad justa, pacífica, tolerante, libre, solidaria... (la familia humana de la que ya he hablado otras veces) nos hemos dedicado a las guerras, a la esclavitud, a las injusticias, a la violencia,... a la explotación de los seres humanos y, todo esto, desde su más tierna infancia.
Dios se hace hombre, en Jesús de Nazaret, con la Misión de anunciarnos la Buena Noticia: la Familia humana no es una utopía. El niño Jesús que nace en Belén va a ser el modelo y la referencia de esta nueva familia que Dios quiere para nosotros. Su vida y su mensaje serán el mejor testimonio.
Ahora entendemos mejor las palabras que vienen en el evangelio: "Tanto amó Dios al mundo que nos envió a su hijo para salvarnos" (Jn, 3).


¡¡¡ FELIZ  NAVIDAD !!!

domingo, 14 de diciembre de 2014

LOS POBRES, SÍ QUE ESPERAN LA NAVIDAD

LOS POBRES, siempre hablando de ellos. Nuestras conversaciones, si nos fijamos, no se agotan con el futbol o con los programas "basura" de la TV; ni siquiera con la famosa crisis. No, somos más generosos que eso y a lo largo del año aparecen los pobres y hablamos también de ellos - y de ellas - (pues, también hay mujeres pobres), de tal forma que nos ponen imágenes suyas en los telediarios; les vemos en las calles, incluso, los famosos hacen campañas para aliviarles... y es que los pobres están muy presentes en nuestras vidas.

Me pregunto… ¿Por qué será que a los pobres los tenemos tan presentes? Y entonces, me doy estas respuestas: ¿Por lástima? ¿Mala conciencia? ¿Por compasión? ¿Despiertan nuestra solidaridad? ¿Por indignación? ¿Porque nos estorban? ¿Nos incomodan? ¿Nos sentimos amenazados por ellos? ... No sé, que cada cual vea.

Pero llega la Navidad y todos los años nos volcamos de manera muy especial con los pobres. En estas fechas, en el ambiente, se da una sensibilidad especial hacia ellos. Hay algo en estas fiestas que nos aproxima mucho más a sus personas... Y hacemos campañas solidarias dedicadas a los pobres más cercanos. Dicen, que antiguamente, las familias ricas se llevaban a un pobre a su casa por Navidad,...

En el fondo los pobres, o sea, los sin techo, los excluidos, los presos, los parados, los inmigrantes, los marginados, los vagabundos y transeúntes, los indigentes, los hambrientos, los menesterosos, los pordioseros y mendigos, los miserables y desgraciados, los desamparados, ... no dejan de ser personas con toda su dignidad y derechos, y además, como dirían los antropólogos, pertenecen a nuestra "especie humana o género humano", por consiguiente, en estas fiestas, que son tan entrañables, como miembros de la misma "familia" que son, pues, no los queremos olvidar.

Tal vez, aunque no lo formulemos, todos los días de año, con tanta claridad y conciencia, en el fondo, nos acordamos de los pobres, porque pertenecen a nuestra misma "familia", es decir, que son nuestros "hermanos", pero, que han tenido mala suerte en la vida. A lo mejor en las mismas circunstancias que ellos, igual estaríamos en su situación,... ¿quién sabe?

Si a todo esto añadimos la dimensión religiosa, la Navidad es la fiesta, por excelencia, en la que se privilegia a los pobres, porque son los preferidos de Dios. Jesús nace en una cueva, apartado del pueblo de Belén, pobre entre los pobres; además, fueron los pobres los primeros que lo visitaron, por eso, nuestros belenes están llenos de los pastorcillos, que llevaron a María, lo más necesario para atender a su hijo en los primeros días de su vida.

Y ese Niño -tan frágil y pobre- que nace en una cueva, nos hablará -cuando sea mayor- de un Dios que, como padre y madre, nos quiere a todos sus hijos e hijas y nos desea la paz y felicidad. Precisamente los pobres, esperan estas fechas para recordárnoslo.

domingo, 7 de diciembre de 2014

MARÍA DE NAZARET, UNA MUJER DEL PUEBLO

Con tantos títulos marianos, advocaciones, devociones y dogmas, nos hemos olvidado de que, María de Nazaret, fue una mujer. Y, una mujer, a tope: ¡Como Dios manda! Resulta que con tantas historias, al final, nos ha quedado oculta la auténtica mujer, que fue María. La hemos puesto tan lejana y de tan difícil acceso que su modelo de mujer, madre y esposa, con tanto espiritualismo barato, ha quedado anulado.
Tenemos suficientes datos en el evangelio, como para enorgullecernos de una mujer que supo gobernar su vida con plena lucidez y libertad. Por lo que sabemos no escatimó esfuerzos, y sus decisiones, fueron firmes. Claro que dudó para tomarlas, pero una vez tomadas, no miró hacia atrás.
Desde el principio se nos habla de una joven con carácter, hasta al enviado de Dios le pone pegas, pues, se está jugando su futuro y quiere las cosas claras, al final acepta ser la madre de Jesús. Por otro lado, no duda en ayudar a su prima Isabel, me imagino que es lo que harían en aquella época todas las mujeres, ella no iba a ser menos.
Es una madre preocupada por su hijo. Tanto cuando se pierde de adolescente en Jerusalén, como cuando está predicando por los pueblos. También cuando le van bien las cosas, en el contexto de una boda, como cuando está al pie de la cruz, sufriendo por la muerte de su hijo. ¡Qué madres no hacen lo mismo!
Sin embargo, la hemos ‘sacralizado’ tanto, que de ella solo esperamos mercedes, por consiguiente, su ejemplo y modelo de vida lo hemos aparcado. No nos interesa. Es más, le pedimos que nos solucione nuestros problemas, que para eso es tan buena intercesora. Me pregunto qué es lo que estará pensando allá en el ‘cielo’.
Para colmo, el ‘devocionismo’ mariano, se inventó una plegaria, que ni siquiera está inspirada en los evangelios. Me refiero a la Salve (Salve Regina). No dudo que ha inspirado gran devoción a muchísimas personas a lo largo de los siglos y, en la actualidad, lo sigue siendo. Pero, a mí me sugiere una espiritualidad derrotista, negativa y un tanto alejada de la vida cotidiana.
Prefiero el Magníficat. Entre otras cosas porque es una oración que dijo María. Ya sabemos que aparece, esta hermosa y desafiante plegaria, cuando en el evangelio de Lucas, María de Nazaret, se encuentra con su prima Isabel. Es tanta la alegría y el gozo que tiene, que lo expresa con este himno de agradecimiento y, a la vez, de denuncia. A lo mejor, es por eso, que no la conoce tanto el Pueblo de Dios.
Por mi parte, para recordar a María, que tan buenos ejemplos de vida nos dejó; termino citando su oración y plegaria, en la que manifiesta su agradecimiento, gozo y alegría, tomada de (Lc: 1,46-55):
"Proclama mi alma la grandeza del Señor,
y se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador;
porque ha puesto sus ojos en la humildad de su esclava,
y por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:
su nombre es Santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hizo proezas con su brazo:
dispersó a los soberbios de corazón,
derribó del trono a los poderosos
y enalteció a los humildes,
a los hambrientos los colmó de bienes
y a los ricos los despidió vacíos.
Auxilió a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham
y su descendencia por siempre".