En estos días de la cuarentena, se están inundando
las redes de todo tipo de mensajes. Ya he tenido que escribir que no estoy de
acuerdo y no siempre cae bien. Me vino el otro día, esta imagen de puzle,
referido a la sociedad española. Para empezar, escribo la definición: Juego
de habilidad y paciencia que consiste en recomponer una figura o una imagen
combinando de manera correcta piezas planas y de distintas formas, en cada una
de las cuales hay una parte de dicha figura o imagen.
La definición es muy clara y si la aplicamos a España,
queda puzle para rato. Aunque se adelantaría si hubiese buena voluntad entre
todos los implicados en el juego. Aquí el asunto radica en las piezas, que son
de distintas formas y de diferentes colores. El caso es que la figura o imagen
de España ya la tenemos, ahora se trata de combinar de manera correcta las
piezas. Porque como dice la definición, en cada pieza hay una parte de la
imagen de España.
En el puzle de España, hay piezas muy variadas, lo
cual es una riqueza para todos, hasta el punto de que, contando con todas ellas,
es como terminaremos el juego. Además, hay piezas de colores, otras son más
pequeñas y medianas, las hay de distintas formas, pero todas tienen su lugar y
encajan. Veamos dichas piezas, igual alguna, como hay tantas, está medio
extraviada, pero también cuenta.
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Los partidos políticos tanto a nivel nacional
como autonómico, forman un grupo de piezas.
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Las empresas grandes y pequeñas también tienes
sus propias piezas
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Los deportistas y atletas de todas las especialidades
también aportan las suyas
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Los sanitarios y educadores tienen las suyas
propias
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Los parados y trabajadores disponen de ellas
también
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Las personas mayores y los niños no son menos en
el juego
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La juventud también tiene sus piezas
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Las religiones disponen de sus piezas y son tan necesarias
como las demás
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Las familias no pueden faltar
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Los escritores y profesionales de los medios de
comunicación y redes sociales
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Las personas pobres, excluidas, marginadas, migrantes,
…
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Los habitantes de las ciudades y de las zonas
rurales que también están jugando
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Y las que quedan sin nombrar, cada cual puede
añadirlas.
Bueno, me dirán ustedes, con tan diferentes piezas ya
hay faena. Pues, sí, la hay. El problema es que no todo el mundo está por la
labor de jugar. Pero además es que están buscando la manera de quitar del medio
algunas de las piezas, incluso, de que este juego no va con ellos. Eso sí, hay una falsa argumentación -por parte de todas las piezas- que razona así: los de mi grupo siempre hacen las cosas bien, nunca se equivocan y si le salen las cosas mal, la culpa es de los otros; porque nosotros somos los mejores y estamos por encima de los demás. Miopía y
mala fe hay en todas partes.
Aunque ya contamos con ello, el arte está en cómo tratar con ellas, para hacerles ver de su importancia tanto para ellas mismas, como para los demás. Arduo trabajo. Surgen algunas preguntas:
Aunque ya contamos con ello, el arte está en cómo tratar con ellas, para hacerles ver de su importancia tanto para ellas mismas, como para los demás. Arduo trabajo. Surgen algunas preguntas:
¿Por qué nos empeñaremos en creer que nuestras piezas son
las únicas capaces de formar el puzle? ¿Cómo si tuviésemos la verdad absoluta?
¿Por qué siempre estamos pensando, que los demás no valen
nada y que son peores que nosotros? ¿Por lo que no contamos con ellos para
nada? A ver si nos van a quitar el mérito.
¿Por qué echamos basura sobre las otras piezas, o intentamos
destruirlas para que desaparezcan de una vez?
¿Por qué no asumimos de una vez que es mejor sumar que
restar? ¿Mejor hacer puentes que muros? ¿Qué nos enriquecemos con todos porque
cada cual es una parte de lo que todos somos y decimos ser?
Y luego hablamos de diálogo, consenso, respeto, tolerancia ¿Solo
con las piezas de mi grupo? Sigamos jugando. Por lo menos yo quiero jugar.


