BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ

BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ
UN MINUTO DE FILOSOFÍA: “LOS SUEÑOS Y LOS RETOS ANIMAN EL CAMINAR"

domingo, 23 de septiembre de 2018

¿QUÉ RELACIÓN HAY ENTRE EL OTOÑO Y LOS ABUELOS?


Hoy ha empezado el otoño, aunque por el calor que hace si diría que seguimos en verano. Eso sí, dentro de unos días disfrutaremos de la belleza  del campo, con su colorido tan diverso. Por otro lado, en estos últimos días, estoy leyendo mucho sobre la importancia de los abuelos en las familias.
Dice, la sabiduría popular, que el vino cuantos más años tiene es de mejor calidad. Por lo visto, se pagan más caras las cosechas vinícolas del siglo XX, que las de este siglo que vivimos. Se ve que el paso de los años deja su impronta y la saben apreciar (y pagar) los buenos entendidos.
El otoño es la estación de la madurez. Ahora se están recogiendo los generosos frutos que los árboles han ido madurando, pacientemente,  desde la primavera. Y no digamos nada del colorido de las hojas, previo a su caída, que nos llenan el paisaje de estampas verdaderamente extraordinarias. Así es el otoño... generoso, espléndido y ornamental.
La vida de las personas se asemeja a las estaciones. En la primavera nacemos, en el verano crecemos, en el otoño maduramos y en el invierno nos vamos. Conocemos culturas en las que las personas mayores, -también se dice de más edad o viejas-, son el centro de la sociedad. Son venerados, son escuchados, se tiene en cuenta su sabiduría y experiencia acumuladas. Hasta hace unos años en mi pueblo, cuando yo era niño, ocurría lo mismo. El caso es que hoy, en mi pueblo, las personas mayores apenas cuentan. Aunque a lo mejor no tengo que ser tan atrevido en mi afirmación.
Los abuelos y abuelas tienen un papel importante en el cuidado y crianza de los nietos. Tal vez la crisis ha contribuido, pero se les ve paseando con el carrito por el parque, llevándolos de la mano por las calles y mirando los escaparates, madrugando para acercarlos a la guardería o al colegio,... digo yo, que con tanto tiempo al lado de sus abuelitos y abuelitas, algo se les 'pegara' a los nietos. Hay una lucha generacional  'de competencias' entre quienes ponen las normas, a los chiquillos, y quienes son más flexibles. Entiendo que el padre y la madre tienen la última palabra, pero,... antes de llegar a la última están las anteriores. El asunto es bastante complejo y discutible.
Con crisis  o sin ella, numerosos profesionales ya en la tercera edad (otro eufemismo), nos comparten sus ideas, su buen hacer, su rica experiencia acumulada, y creo que no podemos mirar para otro lado, o desentendernos de todo lo que nos pueden y están aportando. Sus frutos son muy variados y no los podemos desperdiciar. Por lo demás no se puede estar empezando siempre desde cero, como si lo anterior no valiese para nada. ¡Con lo buenas que están las comidas de la abuela!
Ya sé que con el otoño se caen las hojas. Lo que me lleva a pensar que nuestros mayores, así como recogemos sus frutos, también tenemos que barrer las hojas, que inevitablemente se van cayendo al suelo, porque ya nos les sirven. Sabemos de sus manías, de sus repeticiones de historias, de sus mentalidades ancladas en el pasado, pero toda esa hojarasca no invalida, para nada, la grandeza de una vida vivida y entregada -hasta en sus últimos años- a los demás, empezando por sus seres más queridos.

La sociedad actual, por muy juvenil que se quiera sentir, no puede prescindir del legado de sus mayores. Si prescindimos de su ‘testigo’ en el relevo generacional, me pregunto entonces, que cuándo pasemos el relevo a nuestros hijos ¿qué testigo le pasaremos?

domingo, 16 de septiembre de 2018

HAY POLÍTICOS BUENOS Y POLÍTICOS MALOS

La verdad, no es una novedad. Pero con la que está cayendo bien se merecen una reflexión dominical. Por lo demás lo que digamos de los políticos, lo podemos ampliar a otros grupos sociales. Todos somos personas y como tales, la bondad y maldad están en nuestro interior, el asunto reside en donde ponemos el acento, preferentemente.
De siempre han dicho los filósofos, que somos animales políticos, lo que pasa es que elegimos a un grupo, para que nos represente, delegando en ellos casi todas las funciones, en cuanto a la gestión se refiere. A mi entender la finalidad de la política es la gestión del bien común para toda la ciudadanía de una sociedad, empezando por los pueblos y terminando en la ONU.
Precisamente, es en el ejercicio de sus funciones, como gestores del bien común, donde aparecen los buenos y malos políticos. Y como creo que hay mayoría de buenos políticos, me voy a detener en su buen hacer. De los malos políticos, siendo menos, ya hablamos todos los días porque hacen mucho ruido y nos gusta el morbo.
El buen político es una persona íntegra. Tendrá sus defectos y limitaciones, como todo el mundo, pero lo dominante en él es su sentido de la responsabilidad por el encargo que le han dado. En este grupo de buenos políticos destacan los rasgos de la honadez y honestidad. Dan buen ejemplo a la ciudadanía, son los primeros cumplidores de las normas y las leyes, hasta -incluso- cambiándolas si no buscan el bien común.
Los buenos políticos, se saben elegidos por su partido, pero manejan tres palabras claves en su trabajo: Diálogo, respeto y consenso. Son conscientes de que no son poseedores de la verdad. Tomar la palabra, hablar están en la naturaleza de su misión cotidiana. El respeto a los que piensan de distinta manera es fundamental, por eso saben que el insulto y la mentira no llevan a ningún lado.
Los políticos buenos, son conscientes que las personas votan a diferentes partidos según los ámbitos de intervención. Sabemos que en un pueblo vota a tal partido, en una comunidad autónoma a otro, en las generales, tal vez a otro y en las europeas ni te digo. Muchas veces se fijan no tanto en los partidos, cuanto en los políticos que les representan.
El buen político reconocido por la mayoría, lo es porque su trabajo va más allá de conseguir los objetivos de su partido político, que también, sino porque su compromiso es el bien común de todos, aunque estén por medio, los otros ciudadanos que no le han votado. Su preocupación y desvelos son por la sociedad entera, plural y diversa, en la que entiende que debe desarrollar su acción política, desde el diálogo, el respeto y buscando consensos.
Llevo votando desde los inicios de la democracia, voté la Constitución, he votado a diferentes partidos y estoy constatando -desde hace muchos años- que en todas las formaciones políticas hay malos y buenos políticos. No podemos generalizar. Si observo que cuando los políticos que gobiernan se centran en sus intereses particulares y de partido, mal asunto. Entonces surge la corrupción y la intolerancia. El horizonte del buen político es el bien común; los malos políticos este asunto lo olvidan pronto.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

HAY COMUNIDADES CRISTIANAS SORDAS Y MUDAS ANTE LA REALIDAD

El evangelio del domingo nos narraba, que Jesús, curó a una persona que era sorda y muda. Termina el relato, diciendo de Jesús, que "Todo lo ha hecho bien".
De pronto, me ha venido la idea de que, Jesús de Nazaret, debería venir, en la actualidad, a la Iglesia para curar a muchos sordos y mudos que hay dentro de ella. No. No se trata (solo) de que la Iglesia siga sanando a los sordos y los mudos, como lo hicera su Maestro, sino que ella se mirase hacia dentro y detectara dichas limitaciones entre sus miembros; pero como somos tantos, me voy a fijar en las Comunidades Cristianas, que parece ser, siguen siendo las entidades más visibles para el mundo de hoy.
De las Comunidades Cristianas, destaco sobre todo a las Parroquias, Conventos de Religiosas y Religiosos y Asociaciones o Movimientos Eclesiales. No hablo de todas, Dios me libre, me contento con indicar "bastantes". Me pregunto, si de los cristianos de hoy se pueda decir lo de Jesús: Todo lo hacen bien. Me temo que hay mudos y sordos en abundancia.
Afirmo que hay Comunidades Cristians sordas. No escuchan el clamor de la gente que lo pasa mal. No oyen los gritos, desgarrados, de los inmigrantes que llegan en las pateras. No quieren oir los lamentos de los desesperados que se quedan sin trabajo y, peor aún, sin casa. Quizás están muy concentradas en recitar sus oraciones y salmos. Tal vez tienen aparatos en los oídos para no perder los comentarios de los seriales o deportes, en la tele o la radio. Igual el móvil los tiene embelesados y no pueden atender todo a la vez. ¡Quién sabe!
Mantengo que hay Comunidades Cristians mudas. A lo mejor, demasiado silenciosas. Con la de cosas malas que están padeciendo millones de personas; con la de injusticias que sufren, en sus carnes, tantas personas desde su más tierna infancia, hasta la vejez (si es que llegan). Y, sin embargo, ahí están las Comunidades Cristianas indiferentes, con los brazos cruzados, paralizadas. Hoy en la Carta del Apóstol Santiago, leemos, cómo critica a su Comunidad Cristana, porque en ella se da preferencia a los ricos y se desprecia a los pobres. Esta denuncia, de Santiago, este valor y coraje por señalar, públicamente, lo que deshumaniza, es lo que falta a tantas comunidades cristianas. A mi modo de entender, faltan comunidades cristianas proféticas.
Creo que si de las comunidades cristianas, en la actualidad, no se dice: "Todo lo hacen bien", como lo destacaban de su Maestro, mal asunto. Igual, como señala el evangelio, debemos de 'apartarnos' con Jesús, y que Él nos cure y así, dejemos de ser sordos y mudos. El problema reside en apartarnos de tantas cosas que nos atan y nos despistan de lo esencial del evangelio.

domingo, 9 de septiembre de 2018

HAY -BASTANTES- COMUNIDADES CRISTIANAS (PARROQUIAS, CONVENTOS Y MOVIMIENTOS ECLESIALES) QUE SON SORDAS Y MUDAS

El evangelio de hoy nos narra, que Jesús, curó a una persona que era sorda y muda. Termina el relato, diciendo de Jesús, que "Todo lo ha hecho bien".
De pronto, me ha venido la idea de que, Jesús de Nazaret, debería venir, en la actualidad, a la Iglesia para curar a muchos sordos y mudos que hay dentro de ella. No. No se trata (solo) de que la Iglesia siga sanando a los sordos y los mudos, como lo hicera su Maestro, sino que ella se mirase hacia dentro y detectara dichas limitaciones entre sus miembros; pero como somos tantos, me voy a fijar en las Comunidades Cristianas, que parece ser, siguen siendo las entidades más visibles para el mundo de hoy.
De las Comunidades Cristianas, destaco sobre todo a las Parroquias, Conventos de Religiosas y Religiosos y Asociaciones o Movimientos Eclesiales. No hablo de todas, Dios me libre, me contento con indicar "bastantes". Me pregunto, si de los cristianos de hoy se pueda decir lo de Jesús: Todo lo hacen bien. Me temo que hay mudos y sordos en abundancia.
Afirmo que hay Comunidades Cristians sordas. No escuchan el clamor de la gente que lo pasa mal. No oyen los gritos, desgarrados, de los inmigrantes que llegan en las pateras. No quieren oir los lamentos de los desesperados que se quedan sin trabajo y, peor aún, sin casa. Quizás están muy concentradas en recitar sus oraciones y salmos. Tal vez tienen aparatos en los oídos para no perder los comentarios de los seriales o deportes, en la tele o la radio. Igual el móvil los tiene embelesados y no pueden atender todo a la vez. ¡Quién sabe!
Mantengo que hay Comunidades Cristians mudas. A lo mejor, demasiado silenciosas. Con la de cosas malas que están padeciendo millones de personas; con la de injusticias que sufren, en sus carnes, tantas personas desde su más tierna infancia, hasta la vejez (si es que llegan). Y, sin embargo, ahí están las Comunidades Cristianas indiferentes, con los brazos cruzados, paralizadas. Hoy en la Carta del Apóstol Santiago, leemos, cómo critica a su Comunidad Cristana, porque en ella se da preferencia a los ricos y se desprecia a los pobres. Esta denuncia, de Santiago, este valor y coraje por señalar, públicamente, lo que deshumaniza, es lo que falta a tantas comunidades cristianas. A mi modo de entender, faltan comunidades cristianas proféticas.
Creo que si de las comunidades cristianas, en la actualidad, no se dice: "Todo lo hacen bien", como lo destacaban de su Maestro, mal asunto. Igual, como señala el evangelio, debemos de 'apartarnos' con Jesús, y que Él nos cure y así, dejemos de ser sordos y mudos. El problema reside en apartarnos de tantas cosas que nos atan y nos despistan de lo esencial del evangelio.
 

domingo, 2 de septiembre de 2018

GRACIAS A LA SIEMBRA DE OTOÑO RECOGEREMOS NUEVOS FRUTOS EN JUNIO


Acabamos de empezar septiembre, vendrá el otoño y con él, la época de la siembra. De esta forma no hacemos otra cosa que seguir a la ‘madre tierra’. Basta mirar los campos y a los agricultores y ver como empiezan a prepararlos para la siembra otoñal. En la actualidad los campos se siembran con máquinas muy sofisticadas. Antaño se hacía a mano. El agricultor llevaba un saco, metía la mano y tiraba el grano o la semilla a la tierra. Con la siembra se iniciaba el ciclo de la naturaleza. Al fin y al cabo nosotros somos parte de esa naturaleza y también seguimos sus pautas.
De esta forma cada cual se prepara para afrontar el nuevo curso:
Así, las familias hacen sus cálculos de lo que va a suponer el material escolar y es la ocasión para recordar al hijo o hijos que tienen que aprovechar bien el tiempo, que a la escuela se va para aprender.
Por su parte, en los colegios y escuelas ponen en funcionamiento la ‘maquinaria’ para que todo esté a punto e iniciar el nuevo curso con una buena planificación y todo bien programado, no hay que dejar nada a la improvisación.
En las empresas, aunque el balance lo hacen en diciembre, tienen que contar con que, después de las vacaciones, el personal viene descansado y relajado, por lo que es bueno marcar nuevos objetivos a corto, medio y largo plazo... y más en estos tiempos de crisis.
Y así podría seguir, pero, volvamos título: GRACIAS A LA SIEMBRA DE OTOÑO RECOGEREMOS NUEVOS FRUTOS. Porque ya tenemos la experiencia de que se recoge lo que se siembra. Y si pensamos un poquito nuestros hijos y alumnos de hoy serán los ciudadanos, padres y madres del mañana.
Nos podemos preguntar: ¿Y qué ciudadanos, madres y padres queremos para mañana? Si lo vamos teniendo claro, entonces sabremos lo que debemos  sembrar hoy en el espacio familiar y en los centros educativos, para recoger los frutos correspondientes en el futuro. Porque, sin la menor duda, hoy ya ponemos los cimientos y raíces del mañana.
En fin en el mundo globalizado, en el que vivimos, no vendrían mal unas semillas:
  • de tolerancia y respeto al diferente
  • de familias sanas y bien avenidas
  • de diálogo intercultural e interreligioso
  • de solidaridad con los necesitados
  • de comunicación en todos los ámbitos  empezando por las personas que nos rodean
  • de democracia activa y crítica constructiva
  • de honradez y honestidad
  • de acogida al inmigrante y al extranjero,…
  •  y, un poco más de atención,  a lo que cada uno somos, pues nos es bueno que nos olvidemos de nuestra realidad más personal, que es la primera que debemos cuidar.
Por consiguiente, estas semillas sembradas, en los hogares y las aulas, serán una riqueza para la sociedad del futuro.  Cuando hubiera que recoger las espigas y los frutos,  la sociedad sería un remanso de paz, un mundo mejor como el que todos aspiramos.