BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ

BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ
UN MINUTO DE FILOSOFÍA: “LOS SUEÑOS Y LOS RETOS ANIMAN EL CAMINAR"

domingo, 8 de enero de 2017

UN GRAN SÍ A LA VIDA PLENA PARA TODOS



Siguiendo la reflexión de la semana pasado, estamos ante las grandes paradojas de la historia humana. Unas personas defienden unas cosas y otras personas apuestan por las contrarias. Por mi parte, me sitúo en el SÍ a la vida, y rechazo, de plano, el NO a la muerte. Es cuestión de opciones y ésta es la enumeración que se me ocurre:
Sí a la paz duradera. No a la guerra cruel (mejor, a cualquier guerra).
Sí al cariño y la ternura. No al machismo puro y duro.
Sí al respeto y la tolerancia. No a la discriminación y el racismo.
Sí al diálogo constructivo. No a la imposición autoritaria.
Sí a la solidaridad que nos hermana. No a la avaricia y usura neoliberales.
Sí a la indignación por un mundo más justo. No a la indiferencia que nos aísla.
Sí a la sexualidad que humaniza. No al sexo que deshumaniza.
Sí al amor que nos vincula. No al odio que nos separa.
Sí a las medicinas que nos curan. No a las drogas que nos matan.
Sí a la justicia y al derecho. No a las injusticias y los privilegios.
Sí a la amistad gratificante. No a la enemistad que rompe vínculos.

Sí a la familia que nos fortalece. No a la desestructuración familiar.
Sí al compañerismo cooperativo. No a la competencia desleal.
Sí a la fraternidad universal. No a la venganza destructora.
Sí al compartir con los pobres y desfavorecidos. No al egoísmo inhumano.
Sí a la democracia de los pueblos. No a las dictaduras del signo que sean.
Sí a la libertad y la verdad. No a la esclavitud y la mentira.
Sí a la transparencia y coherencia. No a la hipocresía e incoherencia.
Sí a la igualad del hombre y la mujer. No a las castas y desigualdades sociales.
Sí a la libertad de expresión y de creencias. No a los intolerantes y censores.
Sí a la infancia protegida. No a la explotación, vejación y abusos infantiles.
Sí a la igualdad de todos. No a la trata y tráfico de personas blancas o negras.
Sí a una economía al servicio del hombre. No a la economía que discrimina y explota.

Sí a la política del bienestar para todos. No a los políticos corruptos que buscan sus intereses.
Sí a los trabajadores honrados y honestos. No a los chanchullos y economía sumergida.
Sí a las religiones que humanizan. No a las religiones violentas y destructivas.
Sí a los hombres y mujeres que quieren un mundo mejor. No a quiénes van a lo suyo.
Sí a la gran familia humana. No a los nacionalismos miopes.
Sí al perdón y la concordia. No al rencor y 'el ojo por ojo'.
Sí a la buena vecindad. No 'a cada cual a su bola'.
Sí al planeta que es de todos. No a los muros y fronteras.
Sí a la alimentación compartida: No a las personas que se mueren de hambre.
Sí a la responsabilidad personal. No al abuso irresponsable.

Sí a la VIDA. No a la pena de muerte, al aborto, al terrorismo y a la eutanasia.

domingo, 1 de enero de 2017

VIVIMOS TIEMPOS DE CONFUSIÓN Y... DE OPORTUNIDADES



Estamos estrenando un nuevo año y, con él, la caja de los sueños se ha abierto de par en par. No hay conversación que no tenga el color de la esperanza, del que nos habla la canción. Y es que nos resistimos al pesimismo y la resignación al que la realidad nos invita, insistentemente.
Pero sí, son tiempos confusos para todos. En este mundo globalizado que nos ha tocado vivir, la confusión nos envuelve y nos afecta personalmente. El terrorismo llega a nuestras ciudades; las guerras se meten en nuestras casas con el telediario; la violencia de género nos indigna pero no cesa; las religiones nos predican la paz y hacen la guerra; los políticos van a lo suyo, o sea, tener poder y arramplar con lo que puedan, porque hay corruptos de todos los colores; las empresas y bancos van a sus intereses y superávits y les importa poco caiga quien caiga.
No me digan que todo esto no genera confusión en la gente. Para muchas personas la línea entre el bien y el mal está desdibujada. Los valores de los que todo el mundo habla y escribe brillan por su ausencia, como decían los antiguos: Dime de lo que presumes (hablas y escribes) y te diré de lo que careces.  No existen unos criterios comunes -mínimos- asentados para la sociedad plural que vivimos. Todo se cuestiona, se discute,… para que después, cada cual, siga haciendo lo que quiere, aunque para ello se falte al respeto o se ‘machaque’ al otro.
Con la globalización, lo aceptemos o no vivimos en sociedades plurales. La diversidad y pluralidad está en nuestras mismas familias, en los partidos políticos, en las calles y ciudades. Las religiones están presentes, con sus templos, iglesias, mezquitas o sinagogas. Las ideologías se expresan en la variedad de partidos políticos, con sus portavoces, en las tertulias de los medios de comunicación. Hemos pasado en poco tiempo de lo simple a lo complejo, de la homogeneidad social a la heterogeneidad, de tal forma que nos encontramos con muchas maneras de interpretar y de vivir en este  mundo. Sirvan como ejemplos, de todo esto, las diferentes maneras de entender la familia, la educación, la economía o la política.
Y, sin embargo, esta situación es el germen de nuevas oportunidades. Porque hay futuro. Y lo sabemos. De hecho no partimos de cero. La sociedad plural, en el día a día, genera más riquezas y oportunidades, de las que sospechábamos. Las diversas culturas que confluyen no dejan de sorprendernos. Como sabemos una vela -sola- no ilumina la casa, pero muchas velas, aunque sean diferentes, la colman de luz.  
Por consiguiente, lo bueno de todas las personas, compartido con el diálogo y el consenso o respetando nuestras diferencias desde la tolerancia -ahí está la riqueza-, sin duda, construye entre todos el bien común, pues los distintos puntos de vista completan la realidad y nos proporciona a todos una buena convivencia y bienestar.
Por lo demás ya sabemos, desde siempre, que todo esto es posible. Cuántos creyentes de las diferentes religiones, cuántos políticos y profesionales, cuántos agentes sociales, cuántas familias, cuántas asociaciones, cuántas personas viven apostando, en el día a día, por un mundo mejor.
Muchos proyectos que se hacen en común en todos los ámbitos sociales están dando sus buenos resultados. Constatamos que van calando en el tejido social, el trabajo en red de las instituciones, las mismas redes sociales que se comprometen en lo social, los foros interculturales e interreligiosos que van surgiendo, el altruismo de muchas personas a través de las ONGS,… son otros tantos ejemplos de que juntos hacemos posible que el mundo sea mejor para todos.

domingo, 25 de diciembre de 2016

DIOS SE HIZO HOMBRE PARA QUE EL HOMBRE SE HAGA DIOS

Cuando era pequeño las cosas que me decían de Dios eran impresionantes para mi mente: Dios era omnipotente y omnipresente, también decían omnisciente y omnibenevolente pero éstas expresiones las entendía menos. Total que Dios lo era todo hasta el límite de lo infinito... Y además estaba siempre en el cielo sentado en un trono, muy mayor Él, con blancas barbas. Más adelante me dibujaban un triángulo con un ojo muy grande, porque Dios todo lo ve todo y en todo se fija ¡Había que tener cuidado!...
Hoy ya veo a Dios de otra manera. La vida me ha llevado a configurar otra imagen de Dios menos sofisticada y, desde luego, mucho más cercano, eso sí, pero sin dejar de ser Dios. En la Navidad reside la explicación más elocuente de este notable cambio que he tenido.
Porque la Navidad es la fiesta -por excelencia- con adornos especiales en las casas y en las calles, con músicas muy propias de villancicos alegres, con comidas y regalos que la enaltecen y subliman, en fin, para que les voy a contar... la Navidad es... ¡La Navidad!
Si vamos a los orígenes que dan explicación a todo esto nos encontramos con una razón muy simple: Dios, el mismo Dios de los cielos, nos ha visitado, se ha hecho uno de nosotros, se ha venido a vivir con nosotros, se ha hecho hombre, naciendo en una cueva, a las afueras, de Belén. Lo más sorprendente de esta humanización de Dios es que la iniciativa ha partido de él. Ha sido Dios el que decidió encarnarse -hacerse carne como cualquiera de nosotros-.
Él, que lo es todo, pero todo: se ha hecho frágil, débil, endeble... como cualquiera de los niños y niñas que nacen todos los días del año. A esa indefensión hay que añadirle el lugar que escogió para venir "a la tierra desde el cielo" ¡Una cueva! llena de suciedad y basura de los animales,... y le pusieron en una cuna improvisada, o sea, el pesebre que mejor encontraron su padre, José, y su madre, María.
No nació en un gran palacio, como merecía su rango, ni en la ciudad donde se encontraba la gente importante; no, nació a las afueras, entre los sin techo, entre los pobres. Dios se hace hombre y lo hace en el lugar más apropiado, con una intención muy clara, la urgencia de humanización (recuperación de la dignidad) de los millones de seres humanos machacados y explotados, a lo largo de la historia, por el resto de otros hombres y mujeres que desde el poder social, económico, político e, incluso, religioso, siguen manipulando y marginando a los más indefensos, frágiles y débiles de la sociedad - la única que tenemos todas las personas- .
Dios se humaniza para enseñarnos cómo tiene que ser nuestra humanidad. Parecería que los hombres y mujeres, al ejercer nuestra libertad, hemos elegido caminos que no tienen salida, al menos una salida digna, como corresponde a nuestra naturaleza; y en vez de construir una sociedad justa, pacífica, tolerante, libre, solidaria... nos hemos dedicado a las guerras, a la esclavitud, a las injusticias, a la violencia,... a la explotación de los seres humanos y, todo esto, desde su más tierna infancia.
Dios se hace hombre, en Jesús de Nazaret, con la Misión de anunciarnos la Buena Noticia de que la Familia humana no es una utopía. El niño Jesús que nace en Belén va a ser el modelo y la referencia de esta nueva familia que Dios quiere para nosotros. Su vida y su mensaje serán el mejor testimonio.
Ahora entendemos mejor las palabras que vienen en el evangelio: "Tanto amó Dios al mundo que nos envió a su hijo para salvarnos" (Jn, 3).


¡¡¡FELIZ NACIMIENTO DE DIOS HECHO UNO DE NOSOTROS!!!

domingo, 18 de diciembre de 2016

PARA MÍ, QUE SIN LOS POBRES NO HAY NAVIDAD



LOS POBRES, siempre hablando de ellos. Si nos fijamos nuestras conversaciones no se agotan con el futbol o con los programas "basura" de la TV, ni si quiera con la famosa crisis, aunque dicen que está terminando. No, somos más generosos que eso y a lo largo del año aparecen los pobres y hablamos también de ellos - y de ellas - (pues, también hay mujeres pobres), nos ponen imágenes suyas en los telediarios; les vemos en las calles, los famosos hacen campañas para aliviarles... y es que los pobres están muy presentes en nuestras vidas.
Me pregunto ¿Por qué será que a los pobres los tenemos tan presentes? y a veces me doy estas respuestas: ¿Por lástima? ¿Mala conciencia? ¿Por compasión? ¿Despiertan nuestra solidaridad? ¿Por indignación? ¿Porque nos estorban? ¿Nos incomodan? ¿Nos sentimos amenazados por ellos? ... No sé, que cada cual vea.
Pero llega la Navidad y todos los años nos volcamos de manera muy especial hacia los pobres. En estas fechas, en el ambiente, se da una sensibilidad especial hacia ellos. Hay algo en estas fiestas que nos aproxima mucho más a sus personas... Y hacemos campañas solidarias dedicadas a los pobres más cercanos. Dicen, que antiguamente, las familias ricas se llevaban a un pobre a su casa por Navidad,...
En el fondo los pobres, o sea, los sin techo, los excluidos, los presos, los parados, los inmigrantes, los marginados, los vagabundos y transeúntes, los indigentes, los hambrientos, los menesterosos, los pordioseros y mendigos, los miserables y desgraciados, los desamparados, ... no dejan de ser personas con toda su dignidad y derechos, y además, pertenecen a nuestra "especie humana o género humano", como dirían los antropólogos, de forma que estas fiestas que son tan entrañables -me remito a lo que dije la semana pasada -de la importancia de la familia en la navidad- como miembros de la misma "familia" no los queremos (ni debemos) olvidar.
Tal vez aunque no lo formulemos con tanta claridad y conciencia todos los días de año, en el fondo, nos acordamos de los pobres, porque pertenecen a nuestra misma "familia humana", son nuestros "hijos y hermanos" que han tenido mala suerte en la vida. A lo mejor en las mismas circunstancias que ellos, igual estaríamos en su situación,... ¿quién sabe?
Si a todo esto añadimos la dimensión religiosa, la navidad es la fiesta por excelencia, en la que se privilegia a los pobres, porque son los preferidos de Dios. Jesús nace en una cueva, apartado del pueblo de Belén, pobre entre los pobres, siendo los pobres los primeros que lo visitaron; nuestros belenes están llenos de los pastorcillos que llevaron a María lo más necesario para atender a su hijo en los primeros días de su vida.
Y ese Niño -tan frágil y pobre- que nace en una cueva nos hablará -cuando sea mayor- de un Dios que, como padre y madre, nos quiere a todos sus hijos e hijas y nos desea la paz y felicidad. Pero esto es asunto del próximo día.

domingo, 11 de diciembre de 2016

¡QUÉ SUERTE TENER A LA FAMILIA PARA CELEBRAR LA NAVIDAD!

¿Se han enterado de que se acerca la Navidad? A estas alturas sobra la pregunta.
Sin embargo, estas fechas navideñas que se acercan, dan mucho “juego” para comentar y reflexionar en voz alta. Sin duda el asunto de la familia es uno de los más destacados en el contexto navideño. En los siguientes domingos nos fijaremos en otros aspectos
Muchos, esperamos estos días, tan entrañables, para reencontrarnos, estar juntos, comer y beber, pasear, hacer un repaso de cómo nos ha ido el año que se termina, compartir las alegrías y las penas, con las personas que se quieren y lo celebran con intensidad. Aunque también son días que se llenan de recuerdos y añoranzas, sobretodo, por los seres queridos que nos dejaron y marcharon, eso sí, con la esperanza de que ya nos reencontraremos en un futuro.
Qué imagen más bonita ver a una familia por la calle, ver a los hijos de la mano de su papá o mamá, disfrutando de los escaparates, las luces de fantasía que iluminan la noche, los belenes tan imaginativos y creativos que aparecen por doquier.
El binomio familia y navidad, sin la menor duda, es una de las fotos que mejor guardamos en nuestros recuerdos de todos los tiempos.
¡Qué triste una navidad solo!
Porque no todas las familias tienen estas añoradas experiencias y vivencias. Hay familias que no se quieren ni ver, y menos en estas fechas que parece que ¿te obligan a estar juntos?
Hay familias que en estos días navideños lo pasan muy mal porque no tienen lo necesario para celebrar que se juntan.
Hay familias rotas que odian estas vacaciones de Navidad porque les recuerdan su ¿mal? Y no desean volver al pasado.
Hay familias que no saben ni siquiera el lugar en el que se puede encontrar alguno de sus miembros, porque les abandonó hace bastante tiempo.
Hay familias que maldicen la Navidad porque ni siquiera esos días tienen la oportunidad de “arañar” algo de la felicidad que se desprende del ambiente que les rodea.
En fin, para que seguir, si todos podríamos alargar las posibilidades que la misma realidad de estas fechas, nos sugieren.
Y, sin embargo, la Navidad es para vivirla en familia o al menos con aquellos seres queridos que te apoyan a lo largo del año, que te echan la mano al hombro en los momentos difíciles, que se alegran contigo cuando vas saliendo adelante, que “pierdes” el tiempo con muchísimo gusto, porque el vínculo que te une a tus seres más queridos fortalece tu existencia, da sentido a tu vida… al menos, unos días al año, se hace necesario ritualizar todo esto que es tan humano.
Termino refiriéndome a la dimensión religiosa de la Navidad, la cual nos ofrece y fortalece el sentido universal de la gran Familia Humana. Desde la cultura occidental y cristiana, en la que me sitúo, es la gran aportación que tenemos para toda la humanidad. Nuestro Dios se hace hombre para que su Familia inicie su camino hacia la fraternidad universal. Pero esto es para otra reflexión.

¡FELIZ NAVIDAD EN FAMILIA!

domingo, 4 de diciembre de 2016

LAS PERSONAS VOLUNTARIAS CELEBRAN SU DÍA, EL 5 DE DICIEMBRE

¡HERMOSO DÍA, SIN DUDA, EL DE MAÑANA!
A lo largo del año aparecen, por doquier, muchos "profetas de calamidades". Parece que cuesta quitarnos “las gafas oscuras” y,  claro, vemos siempre todo negro.
Hoy es una excepción, bueno, la verdad es que hay más días. Pero hoy es especial. Ya se encargó, en el año 1985, La Organización de Naciones Unidas, de establecer la fecha del 5 de diciembre como día Internacional del VOLUNTARIADO. Se me ocurren algunas reflexiones para este día. Que aunque sea mañana, como he dicho, cualquier día se ejerce el voluntariado
La naturaleza humana, como tal, se presta para hacer muchos comentarios. De ella sale de todo, a veces nos abochornamos, nos avergonzamos, nos irritamos,... y casi llegamos a decir "trágame tierra". Nos resulta indignante lo que vemos, escuchamos y hacemos. Y lo que más nos fastidia es que todo eso, tan inhumano, también sale de nuesta naturaleza humana. Pero ya tenemos otros días para decirlo y denunciarlo.
Hoy es el día de la generosidad, de la bondad, del altruismo. Hoy es el día, en que la naturaleza humana, se pone el traje de fiesta, para decir bien en alto: ¡PERTENECEMOS A LA MISMA FAMILIA Y TENEMOS QUE QUERERNOS, AYUDARNOS, SOLIDARIZARNOS,... PUES PARA ALGO SOMOS HERMANOS!
Sería una equivocación pensar, que lo del voluntariado es para unos pocos privilegiados, que disponen de tiempo y, por eso, generosamente se dedican a los demás. No es esta la realidad del auténtico voluntario.
Sabe muy bien el voluntario, que hay mucha gente -y de toda condición-, que se vuelca sin medida hacia los demás. Y no hacen falta las grandes catástrofes para expresarlo, no, es en la rutina de cada día cuando el voluntario, calladamente, da su tiempo, en ocasiones su dinero y, lo más importante, su persona, para estar al lado del otro. Pero "el otro","el menesteroso, no sólo recibe, también da y aporta humanidad, gratuidad, cercanía, afecto,... da lo que tiene y, entonces, con lo que da "humaniza un poquito más" a la persona voluntaria que se acercó a él.
Mi experiencia de voluntario lo viene constatando una y mil veces. En el heho del voluntariado se crea un vínculo en el que todos salimos beneficiados y a todos los que "entramos en el juego" nos aporta enriquecimiento y crecimiento, en definitiva, más humanización.
Es una equivocación pensar que el voluntario "es el bueno de la película" y que con su desinteresada bondad va a "salvar" a los desvalidos, pobres, necesitados,... a los que precisan ayuda de todo tipo. La persona voluntaria no es un 'superman', que gracias a ella, se van a solucionar parte de los problemas de la humanidad y que con su actuación va a aliviar las necesidades de los demás. Están muy equivocados, el hombre o la mujer, que van con estos planteamientos.
Hoy es el día para felicitar a las ONGs. ¡Cuántas ONGs, han proliferado en nuestras sociedades, y que movilizan a muchísimas personas y desarrollan su voluntariado con eficacia, profesionalidad, y generosidad! Todo el tiempo que dedican les parece poco. Saben que su voluntariado va creando conciencia, en este mundo globalizado, de la gran familia del género humano. Saben que con su buen hacer solidario, van creando vínculos de hermandad y fraternidad entre todos los seres humanos: blancos y negros, ricos y pobres, nacionales y extranjeros, "buenos y malos", enfermos y sanos, ... ¡Cuánta humanidad se genera a través de sus acciones altruistas, desinteresadas y solidarias!
 Desde esta página, mis felicitaciones a todas las personas que ejercen su voluntariado y, sobretodo, a quienes en silencio se preocupan de los demás, que de no ser por ellos, estarían solos, tristes y sufriendo su condición de mala suerte que ha podido tener en su vida. Bueno y animar a los que, aún, no se lo han planteado: todo el mundo, si quiere, puede ejercer y ser voluntario.

Termino con la frase de una de las tantas ONGs que existen:"Mucha gente pequeña, haciendo cosas pequeñas, en muchos lugares pequeños, estamos cambiando el Mundo". (PROYDE - Promoción y desarrollo).