BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ

BARRIADA DE BELÉN - IQUITOS - PERÚ
UN MINUTO DE FILOSOFÍA: “LOS SUEÑOS Y LOS RETOS ANIMAN EL CAMINAR"

domingo, 20 de octubre de 2013

DOMUND: FE + CARIDAD = MISIÓN



Mis recuerdos llegan a la infancia y de las imágenes, que se agolpan en la memoria, están las Misiones Populares de los años 60. Nos tocaba, a los monaguillos, anunciar por las calles del pueblo que habían llegado los 'misioneros'. Luego, en los 70, aparecieron las huchas con caras de 'negritos', 'chinitos',... y el paisaje de las calles se coloreaba de multitud de niños de los colegios, con sus huchas en las manos, solicitando la generosidad de los viandantes.
Según van pasando los años, uno se entera del sentido y significado de todas aquellas movidas infantiles y juveniles. Este año, la campaña del DOMUND (DOmingo MUNDial), da en la diana. La palabra clave sigue siendo Misión. Pero es que, además, de forma explícita añaden dos palabras que deben de ser inseparables: Fe y Caridad.
En los últimos tiempos, se habla en la Iglesia, de la Nueva Evangelización. El Papa Francisco, casi sin decirlo, le está dando un notable impulso. Los cristianos estamos convencidos de que el mensaje de la Buena Noticia, el Anuncio del Reino de Dios, sigue siendo una buena alternativa al mundo de hoy y de siempre. Por eso miles de hombres y mujeres se van de su pueblo, de su ambiente familiar, de su país y se lanzan a la hermosa y comprometida aventura, de ser 'voceros' y pregoneros del Reino.
Estos misioneros del siglo XXI, ya no van con espadas o fusiles acompañando a los conquistadores y colonizadores. Hoy llevan palas y carretillas, libros y medicinas, ropa y comida. Decían en una reunión de obispos, en la década de los 70, (algunos mitrados tendrían que leer las actas de aquellas reuniones) que no es posible la evangelización, si antes la Iglesia no apuesta por la justicia en el mundo. Vamos, que de nada sirven los rezos, sacramentos, procesiones,... si antes no se da un compromiso por los empobrecidos, los sin techo, los marginados, (sigan, sigan...)  para que vivan y tengan unas condiciones más humanas y progresen, participando de pleno derecho, en la sociedad llamada del bienestar.
Por eso está bien lo de unir Fe y Caridad. Una fe sin obras, diría el apóstol Santiago, es mera palabrería, (bla, bla, bla) sin contenido. Pablo VI, lo decía de otra forma: lo primero es el testimonio de vida, luego, si te preguntan, vienen las explicaciones. Hoy los misioneros tienen que ser mujeres y hombres afianzados en la FE y, a la vez, comprometidos con la CARIDAD. Caridad, que apuesta por el desarrollo y el progreso de los pueblos empobrecidos.
No se trata de dar limonas, o enseñarles que en la otra vida les irán mejor las cosas. Para eso que no sean misioneros y se queden en sus casas, con sus familiares. Se trata de curar las enfermedades, enseñar a los analfabetos, promocionar a los pueblos, denunciar las injusticias, defender sus derechos pisoteados, construir dispensarios y pozos, dar de comer,... y anunciar la Buena Noticia
Pero no se crean, que estas cosas hay que hacerlas - solo - en los países llamados de misión. No hay que irse al continente africano, por ejemplo; también en Europa (a lo mejor más que en África) es necesario aplicar con todas sus consecuencias esta campaña del DOMUND. Quiero recordar, que Juan Pablo II, cuando vino por primera vez a principios de los 80, nos dijo que España, también era un país de Misión.
Yo creo, que esto de ser misionero, es de todas las personas que nos decimos cristianas. Y que estemos en donde estemos, tenemos que tener en cuenta el mandato de Jesús: "Id y enseñad".







 

domingo, 13 de octubre de 2013

"CONTRA LA RIQUEZA QUE EMPOBRECE, ACTÚA"

LAMPEDUSA: 302 MUERTOS, 155 SUPERVIVIENTES Y MÁS DE 50 DESAPARECIDOS. Y EN MALTA VAN YA, MÁS DE 34 MUERTOS. Sean mis palabras de hoy, un humilde homenaje a estas personas que arriesgan hasta su vida para llegar 'al paraíso'.
"Nunca máis", se decía por tierras gallegas ante una catástrofe natural. Aún no he oído, a nadie: ¡NUNCA MÁS!, por esta catástrofe humanitaria.
El lema, de este año, del Día Internacional para la erradicación de la pobreza (17 de octubre), me viene, como anillo al dedo, que se dice, para lo que estamos hablando:"CONTRA LA RIQUEZA QUE EMPOBRECE, ACTÚA". Y es que tenemos y debemos de actuar.
Sí, nuestra riqueza -porque somos ricos- empobrece a muchas personas. Los hombres, mujeres y niños, que fallecieron en el mar, eran pobres; tan pobres, que se vinieron al norte (Europa)-dejando su tierra y su familia- para participar de 'las migajas' de nuestra riqueza. No lo consiguieron.
Sabían que Italia tiene leyes que criminalizan a los que ayudan a los inmigrantes. Las hemos puestos los europeos. Y para colmo y desgracia, de los 155 supervivientes, pueden llegar a ser multados y devueltos a sus países. También lo dice las leyes europeas. Nuestras leyes. Las de los ricos.
Que la riqueza de unos, empobrece a otros, no es nuevo. Mil veces hemos escuchado que los ricos cada vez son más ricos y los pobres cada vez son más pobres. Pues ahí tenemos la prueba. Incluso en España, decía el otro día la prensa, que han aumentado los millonarios; claro que los millones de parados están ahí, y los desahucios también,... Que pregunten a la Cruz Roja o a Caritas cómo está la pobreza en España.
A lo mejor viene a cuento lo que dijo san Jerónimo allá por el siglo IV: "Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los hombres de bien no hagan nada". Creo que tiene razón. No dudo de que haya muchos hombres y mujeres de bien. Pero sigo constatando que se hace poco por remediar el mal. Claro que se dan limosnas, y de comer en los comedores sociales, y una cama para dormir en los albergues, pero eso sigue siendo 'dar el pescado y no enseñar a pescar'.
Ya hemos dicho muchas veces, en estas páginas, que nuestro 'tren de vida' y bienestar está cimentado sobre las riquezas de los países pobres (y que los hemos empobrecidos nosotros ( a sus gentes), porque las riquezas eran y son de ellos: petróleo, coltán, diamantes, maderas,...).
Termino con una imagen. Se acuerdan del 'Caserío me fío'.  Imagínense la cajita con diez porciones. Pues para el asunto que estamos tratando, si tuviéramos que repartirla entre todos los habitantes de la tierra (7000 millones) aproximadamente,  8 quesitos serían para el 20 % y dos quesitos para el 80 %. Es decir, ni siquiera llegamos a 2000 millones los que comeríamos 8 quesitos y el resto, más de 5000 millones, se tienen que repartir las dos porciones que quedan.
Entienden, ahora, lo de que hay gente que se muere de hambre, que en sus países no hay escuelas y hospitales, que viven en malas condiciones, que tienen todo tipo de enfermedades,... ¡Es que dos quesitos no dan para mucho".
Por mi parte, estoy pensando en una iniciativa, que cuando la tenga más clara y definida se la contaré a ustedes. No podemos quedarnos con los brazos cruzados o para acallar nuestra conciencia dar algunas limosnas.


domingo, 6 de octubre de 2013

LA VIDA EN PAREJA, COMO PROYECTO DE AMOR, TODO UN RETO

Ya, ya sé que no estoy casado, pero las circunstancias de la vida me han llevado a relacionarme y conocer a muchas parejas y sus familias. La verdad, ya lo he dicho en otras ocasiones, vivir en pareja tiene sus alegrías y gratificaciones, pero, también tiene sus dificultades y problemas. Aunque siempre, para mí, es y será, un ejemplo y modelo de convivencia fundamental para la construcción de la sociedad. La pareja es el núcleo de la familia y, la familia, es la base de la sociedad.
No es fácil tener conciencia de la importancia de la pareja, como tal. El trabajo/paro, los hijos, la vida cotidiana, la enfermedad, la vida social,... nos hacen pasar de puntillas y casi, arrinconar - el proyecto de pareja - que se inició con el noviazgo y se hizo público el día de la boda. En muchas ocasiones, la relación de la pareja queda 'relegada' para después de los múltiples compromisos que se tienen con los más cercanos y con la sociedad en general.
La vida de la pareja, va más allá de los mismos hijos, pues, éstos vienen y se van. Muchos son los años en los que la pareja vive sola, y con esto de que la vida se va alargando, gracias a Dios,  más años viven  juntos y solos. Afrontar esta realidad no es cualquier cosa. Todos nos jugamos mucho, para empezar la propia pareja, también sus hijos, los demás familiares y amigos y, por extensión, la sociedad en su conjunto.
Una pareja sana, comprometida con su proyecto de amor, como herramienta para llegar a ser felices, sin duda, constituye una fuente de bienestar para ellos mismos y, también, para los demás. Nunca lo olvidemos, dos personas deciden vivir juntas, libremente, porque quieren amarse y ser felices. Aunque parece ser, por lo que uno va viendo, que existen otras motivaciones.
Pero bajemos, un poquito más, a la realidad de la vida de la pareja. La verdad es que hay muchos desengaños. En muchas parejas, cuando vienen los hijos, se distancia la relación (lo cual es normal) pues, los hijos acaparan tanto su atención, que descuidan (la cantidad de) sus relaciones para continuar con su proyecto de pareja. Es verdad que los mismos hijos son un elemento que potencia a la propia pareja, pero no tiene porque anularla. Tanta es la responsabilidad que tienen por la prole, que se olvidan de ellos mismos. Un fallo muy grave.
El trabajo, tan necesario para la familia, ya sea dentro o fuera de la casa, es otro elemento que puede distorsionar y contribuir al abandono de la vida de la pareja. Tanta es la preocupación, tanto tiempo absorbe, que puede ser motivo para que la pareja no tenga suficientes 'espacios' para seguir creciendo en su proyecto de amor. Este distanciamiento tiene sus consecuencias.
Cuando la relación de la pareja no se basa en la comunicación fluida, cuando la sinceridad y la verdad van desapareciendo; cuando se ocultan cosas o cuando no se dicen aquellos asuntos que se ven o se observan, porque se ha perdido la confianza; cuando la pareja va perdiendo 'fuelle' o cuando se va teniendo menos paciencia y aguante; entonces sí que aparecen los verdaderos problemas de la pareja y, que puede que terminen por hacerla desaparecer.
Si las personas necesitamos que se nos quiera, que se nos reconozca en lo que somos y hacemos; cuánto más en el contexto de la pareja, que se han profesado amor en todas las situaciones que surjan de la vida (en la salud y en la enfermedad,....). Aquí sí que cobran todo su sentido los detalles de ternura, de cariño, de afecto, de escucha, de pedón, de ánimo,... el buen tacto en la manera de abordar cualquier asunto. El trabajo, los hijos, la vida social no son excusa, para dejar de cultivar todo esto que fortalece a la pareja.
La sociedad necesita parejas sanas, fuertes, constructoras de familias con valores que humanicen y aporten su 'granito de arena' en la construcción de un mundo mejor.