“Prisión para el asesino de la última mujer muerta por violencia de género” Efe | Santa Cruz de Tenerife, Actualizado sábado 20/11/2010 18:19 horas
Simplemente indignante. Todos los años la misma y lamentable cantinela. Parece que en el paisaje de la sociedad y, no solo de la española, la muerte de la mujer a manos de su pareja ya es normal.
Nos dice la Organización Mundial para la Salud, que “la violencia de género es la principal causa de muerte entre las mujeres de entre 15 y 44 años en todo el mundo, por delante de la suma de muertes provocadas por el cáncer, la malaria, los accidentes de tráfico y las guerras”. Y la ONU sigue denunciando en estas fechas, cada año, “que tres de cada cuatro mujeres en el mundo han sufrido alguna vez en su vida violencia machista”.
Y como siempre en el origen de escoger una fecha para el recuerdo de las víctimas, recordamos los siguientes datos: El 17 de diciembre de 1999, a través de la resolución 54/134, la Asamblea General declaró el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, e invitó a los gobiernos, las organizaciones internacionales y las organizaciones no gubernamentales a que organicen en ese día actividades dirigidas a sensibilizar y concienciar a la opinión pública respecto al problema de la violencia contra la mujer. Tenemos que remontarnos a 1981, cuando un grupo militante de mujeres, proponen el 25 de noviembre como el día contra la violencia. La fecha fue elegida como conmemoración del brutal asesinato en 1960 de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas de la República Dominicana, por orden del gobernante y dictador dominicano Rafael Trujillo.
Todos sabemos de lo que va el problema y siempre será poco lo que hagamos para educarnos en el respeto a la mujer. Por las circunstancias de mi trabajo, en años anteriores, he tenido que intervenir en casos de maltrato a varias mujeres. No es nada fácil y, sobretodo, cuando tienes que tratar directamente con el maltratador. Desde luego la mujer queda muy marcada y por mucho que se esfuerza queda muy afectada para siempre.
Se están haciendo grandes esfuerzos para erradicar este problema – que se da a nivel mundial – no olvidemos que la mitad de la humanidad son mujeres y, en este caso, como en otros muchos se siguen llevando la peor parte.
Sigo pensando que no solo las mujeres están implicadas en la solución de este problema, nos corresponde también a los hombres trabajar para que se logre superarlo. En la familia, en la escuela, en las iglesias, sinagogas, mezquitas,… hay que luchar por solucionar esta lacra de la humanidad que se lleva a tantas mujeres cada año. Y he hecho referencia a las religiones, porque creo que son uno de los factores que históricamente han contribuido al machismo violento. Ya sé que se dan otras causas familiares, sociales, culturales y económicas, pues todo este asunto es más complejo de lo que a simple vista aparece.
No obstante, he querido dejar constancia de las religiones, porque tienen la fuerza de contribuir a que la igualdad entre los hombres y mujeres se haga, finalmente, realidad. No debemos olvidar que para todas las religiones todos los seres humanos somos iguales, fuimos creados a imagen de Dios y al ser sus hijos e hijas, también somos hermanas y hermanos.
En el interés de homenajear a las todas las mujeres asesinadas, me ha parecido bien recordar el nombre de todas ellas, para lo cual me he servido de la información que nos aporta El País:
3 de enero - Josefa R. Z., de 45 años, muere asfixiada a manos de su marido, Juan Manuel C. E., de 54 años, en su casa de El Cuervo (Sevilla, Andalucía). Después de varios periodos de separaciones intermitentes, el matrimonio había vuelto a convivir desde hacía un mes. A pesar de las dificultades de pareja, la víctima nunca denunció a su marido por malos tratos.
21 de enero - Ivana Sanz, de 36 años, es apuñalada en su casa de Brunete (Madrid). La Guardia Civil detuvo a Sergio González como presunto autor de la muerte de su ex pareja. Ivana Sanz no había presentado denuncia por malos tratos, ni por tanto tenía orden de alejamiento. El presunto homicida tenía una orden de alejamiento de su ex mujer.


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