
Por su carácter escolar, el objetivo de la jornada es la
educación en los valores que se relacionan con la no violencia y la paz: el diálogo, la tolerancia, el amor, la
solidaridad, la justicia, el respeto y la buena convivencia fraternal.
Es la ocasión para que toda la comunidad educativa vibre en torno a estos
valores tan necesarios en el mundo global que estamos construyendo.
Y como siempre que dedicamos un día a un asunto, tan
importante como éste, seguimos preguntándonos por la fragilidad del ser humano.
Nuestros ideales hablan del amor
universal, pero el
egoísmo campea por doquier;
apostamos por la
no violencia en la
resolución de los conflictos cotidianos, pero la
violencia y la venganza es la
respuesta más rápida que se nos ocurre; y se nos llena la boca de la palabra paz en nuestras conversaciones, pero la
televisión nos está informando, continuamente, de las guerras que aún existen.
Crear la cultura de la paz
y la no violencia no es
fácil. Y sin embargo nos 'jugamos' en la educación de cada persona, empezando
en la infancia, la creación de un futuro en el que la justicia y la paz
favorezcan el mundo mejor que todos soñamos.
El otro día en mi clase dos
alumnos (adolescentes) se pelearon -del verbo pelear- por un bolígrafo. Claro
lo del boli era la excusa, 'el vaso' estaba lleno de otros 'ingredientes'. El acoso escolar está con mucha frecuencia en los
medios de comunicación social.
Pero los alumnos son también hijos de unas familias y vecinos de
un barrio. Y sabemos del maltrato intrafamiliar, conocemos de la violencia
callejera, por no hablar de las agresiones y venganzas de todo tipo. ¡Cuidado! Que no estoy refiriéndome a los sectores
marginados y pobres. Porque 'los
ricos también lloran'. Son los ricos, los políticos y otros
personajes influyentes los que generan las guerras, luego mandan al campo de
batalla a los hijos de los vecinos...
Este mundo injusto que habitamos, tan desigual y con
tantas diferencias, no ha surgido de la nada y menos de un grupito de personas: ¡No! Cada cual ponemos a lo largo de nuestra vida una o varias 'piedrecitas
para hacer la montaña'. La
montaña del egoísmo, del odio, de la venganza, del '0j0 por 0jo y diente por
diente', de las agresiones, de los asesinatos, de las violaciones, de los
maltratos,...
Pienso que todo esto no se
arregla en las aulas. La
escuela tiene el privilegio de educar y tiene que estar a la altura de lo que
se espera de ella. Pero la primera educadora es la familia y
tiene que decir mucho más. Y otras
instituciones como las
religiones, las distintas asociaciones -formadas por personas- también tienen
que hacer su aportación y no digamos los políticos
(de todos los colores) personas
públicas que tenían que ser los verdaderos modelos de convivencia y respeto,
que por eso les hemos elegido,... para conducirnos al bien común.
Termino con unas palabras de Gandhi: “El fin que me propongo alcanzar, cueste lo que cueste, desde hace unos treinta años, responde a la palabra moksha. Se trata del cumplimiento de uno mismo, con la visión de Dios cara a cara. A este fin tiendo con todo mi ser, por medio de mi vida y de mis actos. Pues bien, yo siempre he estado convencido de que lo que puede uno de nosotros lo pueden todos los demás".
NOTA: Por cierto, este jueves 29, es el último del mes de enero y, como tal, tendremos la iniciativa social del Círculo de la Fraternidad, esta vez, el tema será sobre la Paz y la no violencia. Como siempre, para los que vivimos en Jerez, será a las 19.00h. Gracias.